imagotipo

Aglomeración desconocida / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Respeto en lo personal y en parte de lo político a César Camacho Quiroz. Como persona, es un ser invaluable. Sin embargo, quizá no saber qué pasa en la Ciudad y en el país, lo obliga a generar declaraciones que lo colocan al “otro lado del mundo”.

A qué me refiero: la contingencia ambiental que afectó –y todavía se ve, se siente, la contaminación está presente- durante 72 horas al Valle de México, hizo que lo poderosos del poder político utilizaran el transporte público. Camacho, por lo que declaró, nunca se había subido al Metro. Ayer tuvo necesidad –a lo mejor con un poco de baño de pueblo y nada más- de viajar en convoyes de la Línea 1, la misma que deja a cualquier persona en la estación Candelaria y desde la cual tiene que caminar un centenar de metros para ingresar al Palacio Legislativo de San Lázaro. Bien por don César que conoció lo que millones de usuarios conocen de memoria: la saturación.

El presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados y coordinador de los diputados del PRI, sintió en carne propia que el calor es abrumador, la limpieza apenas comienza a verse, la velocidad no es la suficiente y la multiplicación de olores puede atentar a las vías nasales de los exquisitos.

Luego de viajar en el Metro, don César comentó que el servicio no es de lo mejor. Probablemente nunca tuvo necesidad de trasladarse de un lugar a otro en transporte público y por ello ignoraba lo qué es el Metro. Sin embargo, habría que apuntar que es el mejor sistema de transporte masivo. Además, don César viajó de “a gratis”.