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Ahora, un muro solar…

  • María Antonieta Collins

Me hice el serio propósito de tomarme un respiro del “fenómeno Trump” que nos invade a miles en Estados Unidos. El viaje de ida y vuelta a Madrid en una asignación especial era el espacio perfecto.

Pero no tomé en cuenta que las noticias son globales al grado de que, mientras estaba en un restaurante de Tapas Vascas en la Gran Vía Madrileña, las alertas noticiosas de mi celular me hicieron que me diera una “muina” por lo que estaba leyendo.

¿Qué el presidente Trump ahora quiere paneles solares en el muro que quiere construir? Leí también la sorna con la que los congresistas demócratas respondían.

“Por Dios, dijo uno, ¿ahora quiere que se ilumine de noche todo con las baterías recargadas de los paneles solares? Todos los días hace una innovación que nos tiene a todos con la boca abierta…”

La presidencial afirmación no me provocó nada malo, lo que sí lo hizo fue el colofón de la frase que hiciera ante miles de sus seguidores en Iowa:

“Y con todo y paneles solares -les dijo un Trump triunfalista-, México tendrá que pagar por todo eso…”.

Ahí sí que me dio el coraje en toda la extensión de la palabra. Los que lo rodearon gritaron enloquecidos de racismo y sentimiento anti-inmigrante: “Eso, eso, eso… que México pague”.

Hasta ese momento dejé de saborear mi riquísima tapa de calamares fritos…

¿Por qué siempre tiene que hacer una agresión verbal contra el vecino del sur en cualquier discurso?

“Para ganar adeptos y para provocar más división entre los norteamericanos -me dice un analista- es la fórmula “Trumpesca” del populismo”.

Me faltaban cosas aún por escuchar. El presidente entonces comenzó a dirigir su discurso hacia el tono que aquel sector de la población que lo eligiera: a su política de inmigración.

“Duro, Duro, Duro” le gritaba enloquecida aquella audiencia.

Trump pidió silencio para poderles develar el plan que recién había enviado a congresistas republicanos…

“Estoy hablando con líderes en el congreso para que tengan en cuenta una directriz muy importante para todos aquellos inmigrantes que ya están en el país… que, en cinco años, ninguna de esas personas no tenga acceso de ningún tipo al sistema de seguridad social… No Welfare para ellos en cinco años”.

¡Ahí sí que se me atragantó la riquísima sangría roja que me estaba tomando tan a gusto!

Aunque una quiera dar el beneficio de la duda a la ignorancia, esta no da “break” me dice alguien y le doy la razón. ¿Por qué los asesores del presidente no le informan que los mexicanos son el número más bajo en pedir beneficios de welfare?.

Más claro: el mexicano viene a trabajar y no deja de cumplir sus obligaciones fiscales, con número de seguro social inventado y todo el riesgo que eso implica, pero que no les impide pagar al Tío Sam.

Son otras comunidades las que abusan de la seguridad social. Hay que ver quiénes son las mujeres que tienen más hijos para cobrar por cada uno de ellos la pensión correspondiente…. Esas no son mujeres mexicanas… son estadounidenses. Sí, es cierto que hay quienes hacen fraudes al medicare y que son hispanos… pero no son los mexicanos por una sencilla razón: no tienen derecho ninguno a ese beneficio por no tener papeles. Habría que revisar bien de entre los inmigrantes que llegan con derechos inmediatos al Social Security, para saber la gran verdad de quiénes son y la cantidad de triquiñuelas que hacen y que perjudican a esa institución.

Entonces, los congresistas hispanos que representan a esa comunidad y que saben todo lo que está sucediendo, tendrían que salir a reconocer que se les cae la cara de la vergüenza, de lo que hace su gente, pero… que no se trata de mexicanos.

En fin, que decidí apagar el teléfono para seguir disfrutando de unas horas en Madrid… sin política.