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¿Y ahora qué va a hacer el Presidente? / Razón de Estado / Joaquín R. Narro Lobo

  • Joaquín Narro Lobo

El sábado por la noche estaba en una reunión familiar, cuando uno de los invitados sacó su celular y leyó un mensaje de esos que todos los días llegan con algunas de las principales noticias del día. “México suma 18 casos de zica: Secretaría de Salud. ¿Y ahora qué va a hacer el Presidente?” Como si la llegada de un mosquito que transmite esta grave enfermedad fuera culpa del Presidente. Como si una posible epidemia que ha afectado a prácticamente todos los países de la región latinoamericana fuera obra de quien encabeza la vida política nacional. Como si Enrique Peña Nieto fuera responsable hasta del último de los problemas que azota a nuestro país.

Me quedé pensando en tantos y tantos problemas por los que como país atravesamos desde hace varios años. Narcotráfico, crisis económica, personas desaparecidas, pobreza creciente, falta de empleo, corrupción galopante, poca credibilidad en las autoridades, violencia generalizada, entre muchos otros. Sin lugar a dudas, muchísimas de las situaciones que nos afectan pasan por la responsabilidad del Gobierno y de quien lo encabeza, pero es poco probable que tantos males sean culpa de un solo hombre o incluso de un Gobierno entero. En todo caso, todos quienes formamos parte de la sociedad mexicana y que por lo tanto somos parte del Estado, tenemos un determinado grado de responsabilidad en la actual situación.

Es increíble que a estas alturas de nuestra vida democrática sigamos pensando que un Gobierno o incluso una sola autoridad son los culpables exclusivos de nuestros problemas. Como en los tiempos en los que el paternalismo presidencial era la nota característica de nuestro sistema, hoy seguimos culpando de todo al Presidente y pensando que él mismo será quien nos resuelva la vida. Paradójicamente, la eventual culpa presidencial en todo aquello que nos aqueja significaría que su poder no solo no ha sido acotado por las instituciones de la democracia mexicana, sino que incluso hoy es mayor que hace dos o tres décadas.

Si a Felipe Calderón hay que achacarle la muerte de más de 80 mil personas y a Enrique Peña la desaparición de cerca de 30 mil, entre muchos otros grandes males, ello significaría la derrota de instituciones como el INE, el INAI, la CNDH, la Profeco o la Auditoría Superior de la Federación, todas ellas instituciones de la época de la democratización y la apertura ciudadana del poder. Dudo que esto sea así y que hoy la figura presidencial sea más fuerte que hace 30 o 40 años. ¿No será más bien que a la creación de instituciones democráticas le faltó el compromiso de cambio cultural de la sociedad?

Si como sociedad continuamos por el camino de culpar a otros de nuestras desventuras, solo conseguiremos debilitar a un Gobierno que ha cometido muchos y muy grandes errores, pero que no puede ser culpable absoluto de las mismas. La sociedad tiene parte importante de responsabilidad en lo que nos sucede y ha llegado el momento de entenderlo y preguntarnos ¿y ahora qué vamos a hacer como sociedad?
joaquin.narro@gmail.com Twitter @JoaquinNarro