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Aire irrespirable; políticos a la guillotina / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

El problema viene de años atrás y ni ha habido, ni parece que habrá quién lo solucione. La contaminación en el Valle de México nos ahoga, pero a los sucesivos desgobiernos poco les preocupó el que la bomba les estallara en las manos.

Tuvieron tiempo de ponerle un alto y lo único que hicieron fue fomentar el uso del automóvil, mediante la construcción de segundos pisos y demás obras que solo benefician a un porcentaje mínimo de la población.

El Hoy No Circula, en vigor desde la regencia de Manuel Camacho Solís, demostró con creces su ineficacia, frente a la corrupción visible, de los verificentros. Sacar calcomanía cero es solo cuestión de pesos y centavos. El negocio resultó a tal grado lucrativo, que a las afueras de estas instalaciones, hay “coyotes” que la obtienen, así el vehículo tenga una columna de humo más alta, que las que usan los Sioux para mandarse mensajes.

La inventiva azteca llegó a extremos de pasar por la máquina correspondiente, a un coche en perfectas condiciones, en lugar del que va por el certificado. El Amparo Múltiple, ante la Suprema Corte de Justicia, por el que se sentenció que, a pesar de la antigüedad del automóvil, si éste cumple con los requisitos puede transitar como los nuevos, fue la puntilla.

En un santiamén calles anchas o estrechas se convirtieron en el estacionamiento más grande del mundo. Miles de vehículos a vuelta de rueda, claxonazos hasta ensordecer, recordatorios maternos y trayectos de horas perdidas y nervios destrozados.

En vista de una contingencia fuera de serie, el mini Mancera salió con una más de sus ocurrencias y decretó una medida que tiene, a la mayoría de los Tenóchcas, a un paso de la histeria. Ya sea un último modelo o una carcacha bien cuidada, ambos dejarán de circular un día a la semana y un sábado del mes.

Un estimado amigo lloraba en mi hombro. Se dedica al traslado de ejecutivos extranjeros que llegan a la megalópolis. Cuenta con varios colaboradores. Para dar un buen servicio, cambian el coche cada año y lo mantienen en óptimas condiciones. Él, por lo pronto, no podrá salir los jueves, lo que le supondrá una pérdida de 14 mil pesos mensuales. Para quien tiene que cubrir los pagos de un vehículo nuevo, la pérdida económica es terrible, además de fallarles a sus clientes.

Los funcionaretes de la Ciudad de México, dirán que es por el bien común. Falso: La medida será inútil para devolvernos un aire limpio. Lo dicen los grandes especialistas. Mientras el problema no se ataque con un conjunto de políticas sostenidas, el esmog seguirá al alza.

Con un transporte público insuficiente, moverse es casi imposible. El metro, atiborrado, al igual que el Metrobús. Los microbuses se caen a pedazos y ensucian el aire. Más de uno se pregunta por qué no se modifican los horarios de entrega de mercancías, del gas, de la recolección de la basura.

Habría que eliminar los topes, acelerar las obras eternizadas, agilizar la circulación y no hacerla más lenta, como lo impuso el nuevo reglamento.

Grave el que un buen porcentaje se lanzara a comprar cualquier carcacha, para sustituir los días en que su coche no salga. Si da lo mismo tener un 2016 que un 2005, pues compro el último, para resarcirme del perjuicio.

Se logró un alcoholímetro sin corrupción, ¿no puede hacerse igual con los verificentros? Tomar medidas desesperadas solo irrita a la ciudadanía. Para resolver un problema tan complejo hay que acudir a los especialistas y aplicar a rajatabla las políticas que determinen.
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Tuiter: @catalinanq