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Alas

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

Despierto y compruebo como ha pasado el tiempo, el día aparece de golpe sujeto al compas del reloj y del segundero. La vida es un camino entre luces y sombras, que surgen y resurgen perpetuas, atadas a la cama y, sueño y escribo y no dejo de garabatear y aparecen alas.

Alas que andan mirando a las mariposas, como embelesados soles. Alas destinadas a horadar el reflejo de los ojos en las aguas. Alas que buscan las verdades con sus manos de brisa por el silencioso cosmos. Alas de libertad entre mis pliegues, que husmean huracanes feroces que las desplieguen.

Alas que vuelan y acortan distancias para poder disfrutar cada momento de su vida, cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo. Quiero tener esa goma mágica que borre de su deambular todo lo que le cause congoja y tan solo dejar los instantes de felicidad para que la sonrisa sea perpetua. Quiero tener el poder de hacer realidad los sueños, encontrar el camino de luz, de alegrías y tristezas, en el tren de los años, ser la más fiel pasajera.

Alas que se lanzan al viento sin fundamento, con el poder de la palabra, el valor de los brazos y el enigma de los silencios; con los ojos cerrados, aprenden los caminos hacia el firmamento. Majestosas como un águila, soberbias y radiantes como un halcón o la más radiante crisálida.

Alas blancas, de playas suaves y ritmos salvajes que crepitan entre nubes de viento y tierra escondida; estelas de mar, espigas maduras sembradas de gotas que lloran a la luna. Alas que riman con el cielo, ambarina pupila entre las aves de nácar; allí donde huele a flores, a recinto escondido y, se alinea la corola celeste; retumba la nota en el oído, se despliegan las vocales en singular cadencia hacia el sol. Horizonte de labios que mojan la lengua de la tierra, cuenca de piedras preciosas, fulgor de colores del alba. Alas del retorno, que con pasos de diamantina
resplandecen.