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Alcaldías de la Ciudad de México | Jorge Schiaffino Isunza*

  • Jorge Schiaffino

Uno de los retos de mayor envergadura respecto de la gobernabilidad en la Ciudad de México, está relacionado con las delegaciones políticas, posteriormente demarcaciones territoriales y que serán próximamente las alcaldías.

Y la razón es simple, ya que los ciudadanos han padecido durante largo tiempo una prolongada ineficacia e ineficiencia de los gobiernos en las delegaciones, que se han convertido en botín político de grupos, tribus y malos políticos que más allá de una visión moderna de Gobierno, han convertido a estos espacios en centros de reclutamiento y de dádiva para sus simpatizantes, dejando de lado su funcionalidad, la lógica administrativa y un orden de Gobierno sobre todo en los servicios públicos y en el cuidado de la imagen urbana en todo el territorio de la que ya hoy es la Ciudad de México.

De acuerdo con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su Artículo 122:

VI.- La división territorial de la Ciudad de México para efectos de su organización político administrativa, así como el número, la denominación y los límites de sus demarcaciones territoriales, serán definidos con lo dispuesto en la Constitución Política local.

Lo que deja abierta la discusión sobre la permanencia de lo que hasta ahora han sido 16 entes de Gobierno y administración o la posibilidad de un cambio subdividiendo algunas de las que presentan mayor número de habitantes y dejando también abierta la posibilidad de su denominación.

Menciona también el texto constitucional:

La integración, organización administrativa y facultades de las alcaldías se establecerán en la Constitución Política y leyes locales, las que se sujetarán a los principios siguientes:

a.- Las alcaldías son órganos político administrativos que se integran por un alcalde y por un Concejo, electos por votación universal, libre, secreta y directa, para un periodo de tres años. Los integrantes de la alcaldía se elegirán por planillas de entre siete y 10 candidatos, según corresponda, ordenadas en forma progresiva, iniciando con el candidato a alcalde y después los concejales con sus respectivos suplentes, en el número que para cada demarcación territorial determine la Constitución Política de la Ciudad de México. En ningún caso el número de concejales podrá ser menor de 10 ni mayor de 15. Los integrantes de los concejos serán electos según los principios de mayoría relativa y de representación proporcional, en la proporción de 60 por ciento por el primer principio y 40 por ciento por el segundo. Ningún partido político o coalición electoral podrá contar con más del 60 por ciento de los concejales.

Si observamos con atención esta reforma es en realidad la que podría o debería interesar en mayor grado a los ciudadanos, ya que la transformación para elegir a las que serán las nuevas autoridades dependerá por primera ocasión de la voluntad popular, generando un cierto contrapeso a los futuros alcaldes, sin embargo la complejidad para desarrollar este punto tendrá su mayor confrontación en el marco legal electoral que habrá de desarrollarse para tal fin.

Al mismo tiempo partidos y ciudadanos en una nueva etapa de desarrollo democrático deberán permear en mayor grado en las comunidades, colonias y barrios de la ciudad para lograr una postulación exitosa y una participación abierta y democrática, que esperamos todos se aleje de los vicios y prácticas electorales negativas que tanto han costado al prestigio de partidos y políticos por igual.

Será interesante este proceso cuando los constituyentes tengan que fijar el marco legal dentro de la Constitución de la Ciudad de México y conocer las posturas de los diversos partidos y asambleístas, para conocer el proyecto se está pensando en construir para este ámbito de Gobierno en las alcaldías de la Ciudad.

Al tiempo

Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx

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