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Alejo Martínez Vendrell

  • Alejo Martínez

  • El gran desafío que enfrentan las nuevas generaciones II

Continuando con el tema del pasado lunes 25, en el cual se exponía el grave fenómeno de una acentuada y creciente tendencia a la reducción del ingreso de las clases media y baja en contraste con un impresionante incremento del ingreso de la clase alta que se está presentando en EU, país que en cierta forma puede ser tomado como vanguardia de cambios económicos y sociales que están impactando en el mundo moderno. Dicho fenómeno está teniendo severas repercusiones en el empleo y está también generando predisposición y actitudes negativas contra instancias gubernamentales, a quienes tienden a imputárseles las carencias sobrevinientes.

A raíz de esas preocupantes tendencias expuestas, un muy perspicaz amigo lector tuvo a bien formularme una aparentemente muy sencilla pregunta: “Y tal asunto, tan grave, ¿tiene solución?” Es muy razonable esperar que la tenga, aunque la fórmula de solución que encuentre la creatividad de las nuevas generaciones dependerá de elementos que no son ahora fácilmente predecibles. Aquí solo me atreveré a esbozar algunos rasgos de la evolución de esta problemática.

Todos los grandes avances que ha logrado conquistar la humanidad a lo largo de su historia, han venido acompañados de graves problemas que desafían su capacidad de resolverlos. La revolución del neolítico con la invención de la agricultura trajo consigo, entre otros problemas, el desarrollo de la esclavitud, que tardó milenios en resolverse. El gran salto evolutivo que implicó el desarrollo del capitalismo mercantil comportó el colonialismo y sus acendrados sistemas de explotación humana, que requirieron siglos para disolverse. La Revolución Industrial trajo consigo el florecimiento del capitalismo salvaje y la despiadada explotación de la clase obrera, que propició la invención del tutelar Derecho Laboral, que necesitó de décadas para implantarse y consolidarse.

Ahora, inmersos en la sociedad postindustrial o del conocimiento, estamos viviendo el más acelerado y sorprendente progreso tecnológico que la humanidad haya jamás experimentado. Las fuerzas de la productividad se han desatado a niveles nunca imaginados. Hoy, en múltiples casos, ya no se produce más, no porque no haya capacidad de hacerlo sino porque la sociedad no tiene la capacidad de adquirir. Existen capitales semi-ociosos acumulados por sectores privilegiados y aparatos productivos con sobrada capacidad, pero la población consumidora no tiene suficiente capacidad adquisitiva para asimilar esa sobre-capacidad productiva.

Estamos viviendo con impresionante intensidad los procesos de mecanización, que sustituyen tanto a las fuerzas físicas de trabajo humano y animal como a las fuerzas de la naturaleza; los procesos de automatización que están sustituyendo al trabajo mental humano, y los procesos de robotización que al combinar ingeniosamente trabajo mental con movilidad y fuerza físicas, logran en conjunto un enorme potencial de productividad.

Pero estos fenómenos crean un grave problema que en forma sumamente sintética pudiéramos concretar citando el inventado pero muy realista y esclarecedor diálogo apócrifo entre Henry Ford Jr. y el dirigente sindical Walter Reuther, el cual hipotéticamente se inició cuando, presentes en una ultra moderna y robotizada planta de la Ford, el heredero automotriz lanza su inquietante pregunta: ¿Cómo le harás Walter para que estos robots te paguen sus cuotas sindicales? Y recibe como respuesta: A mí me preocuparía mucho más Henry, saber quiénes van a poder ahora comprar tus carros.

El genial Keynes ya nos anticipaba desde 1930 una posible solución a esta paradoja entre creciente productividad con crisis de empleo y de poder adquisitivo, cuando exponía que sus nietos en el año 2030 ya solo necesitarían trabajar unas 15 horas semanales. El enorme problema radica en cómo convencer u obligar a los grandes dueños del capital a compartir su riqueza, implantando una solución de esa naturaleza que brinde viabilidad a una conflictuada economía que hoy está desafiando la milenaria condena bíblica de “tendrás que ganarte el pan con el sudor de tu frente”.

amartinezv@derecho.unam.mx   @AlejoMVendrell

No podrá haber progreso empresarial si la tecnología desplaza al empleo y con ello al poder adquisitivo.