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Algunos vaticinios para 2016 / Mundo Económico / Enrique Vera Estrada

  • Enrique Vera

El 2015 no fue un año favorable para la economía mexicana. Las razones, entre otras, fueron que el precio del petróleo se desplomó y con ello el gasto público; el consumo del sector privado no fue el mejor de los posibles; la inversión privada, sobre todo en el sector de la construcción, estuvo severamente deprimida; se practicó una política monetaria contractiva y por tanto antiinflacionaria. Lo único que nos salvó fueron las exportaciones, estimuladas por la depreciación del tipo de cambio. Sin embargo, no pienso que 2016 sea un buen año. Para empezar este artículo, mencionaré los últimos sucesos económicos que se dieron en 2015, y a continuación los pronósticos o vaticinios para 2016, que no son en nada positivos. Estos fueron los acontecimientos más relevantes en la última parte de 2015:

Uno. Se cobraron coberturas petroleras por más de 6 mil millones de dólares, lo cual hizo incrementar las reservas internacionales hasta un nivel de 176 mil millones de dólares. Esta situación no se daba desde hace muchos meses, en los cuales fue posible ver que la reserva monetaria disminuyó en más de 16 mil millones de dólares por la subasta diaria de divisas, que en muchas ocasiones alcanzó el nivel de 400 millones de dólares, con el objetivo de proteger y resguardar al peso mexicano.

Dos. La Reserva Federal de los Estados Unidos elevó la tasa de interés de referencia en 0.25 por ciento. Eso era una noticia que se anunció desde hace mucho tiempo. En respuesta a ello, nuestro banco central, el Banco de México, elevó también su tasa de referencia en la misma proporción. De esta forma, la tasa formal en nuestro país se ubicó en 3.25 por ciento.

Tres. El peso mexicano sigue debilitándose y tambaleándose. Al momento de escribir estas líneas, el dólar se aproxima a los 18 pesos.

Tres. En Europa sigue la crisis económica. La deflación persiste, sobre todo por tres factores fundamentales: la sorpresiva apreciación del euro; la caída en los precios de los energéticos que importa ese continente, y en tercer lugar por el déficit de demanda agregada.

Cuatro. El precio del petróleo se sigue desplomando, sobre todo por existir un exceso de oferta. En estos momentos, es decir, en los albores de 2016, la mezcla mexicana se sitúa en un nivel de 27 dólares el barril. Y ello es grave para nuestro país, pues el petróleo significa 27 por ciento de los ingresos públicos y a su vez constituye 6 por ciento del PIB mexicano.

De esta manera sepueden hacer algunos vaticinios para la economía nacional para este 2016:

En primer lugar, la inflación seguirá siendo sumamente baja, entre otras razones por esa política monetaria antiinflacionaria y por la contracción del gasto público, que será resultado de la depresión de los ingresos petroleros. Y la inflación seguirá sumamente baja a pesar del incremento en los salarios a finales de 2015, que fueron el orden del 4.2 por ciento.

En segundo lugar, acompañando a la política fiscal deflacionaria, habrá una política monetaria restrictiva que hará imposible el crecimiento económico. No creo en las proyecciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que establecen que el PIB nacional crecerá entre 2.6 y 3.6 por ciento. Eso es prácticamente imposible, y la economía mexicana, dadas las condiciones actuales, no crecerá más allá de 2.3 por ciento anual.

En tercer lugar, no habrá una gran fuga o drenaje de capitales por ese aumento de un cuarto de punto en Estados Unidos. El Banxico ya subió su tasa de interés y seguirá siendo redituable invertir y traer capitales a México por la baja inflación que existe en nuestro país y porque hay garantías a los inversionistas extranjeros de que se les devolverán sus dólares, por las reservas internacionales que tenemos. Eso no se daba hasta hace 20 años, en que las bajas reservas internacionales provocaron un serio nerviosismo entre los inversionistas extranjeros, los cuales sacaron sus capitales de nuestro país.

En cuarto lugar, el gasto público seguirá seriamente deprimido y con ello habrá recortes a la obra pública y al gasto corriente. Según Luis Videgaray, habrá 35 por ciento de recorte en las obras que hace el Gobierno y 65 por ciento de disminución en gasto corriente. De esa manera no hay duda de que el gasto estatal no contribuirá en nada al crecimiento.
enriquevera2004@yahoo.com.mx