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Aliados / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

A partir del momento en el que Arturo Escobar y Vega, en ese entonces subsecretario de Gobernación, fue imputado por el fiscal Santiago Nieto Castillo y los desacuerdos entre César Camacho y Jesús Sesma, coordinadores de los grupos parlamentarios del PRI y el PVEM,  las versiones sobre la ruptura de la alianza “ganadora”, no se dejaron esperar.

Sin embargo, todo indicaría que los dirigentes de ambos partidos se mantendrán unidos porque a ninguno de los dos les conviene el divorcio político. Al PRI le ayudan mucho los 8 puntos porcentuales que trae el PVEM. Y éste se quedaría huérfano, al desaparecer los acuerdos que le permitieron tener senadores y diputados de mayoría por la fórmula que diseñaron.

Vienen 13 elecciones, 12 de ellas para gobernador. Hay espacios en los que el Verde tiene mano y no querrá perderlos. Uno de ellos: Zacatecas. Y al PRI le costaría, muy probablemente, gubernaturas como las de Durango, Veracruz y Tamaulipas si decide ir solo o aliado con el Panal, que no es un partido confiable porque se junta con el mejor postor.

Ahora que ya es virtualmente formal la coalición PAN-PRD, y si el PT consigue mantener su registro con los resultados de las elecciones extraordinarias en Aguascalientes, mañana, las izquierdas podrían resucitar.

Nada menos inconveniente para la dupla PRI-PVEM que el divorcio político. De ahí que nos cuentan en diversos niveles partidistas, que la alianza prevalecerá más aun ahora que el fiscal Nieto Castillo está en el ojo del huracán.