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¿Alianzas? | Punto de vista | Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Anunciada, como una crónica de Gabriel García Márquez, la “elección” de Agustín Basave como nuevo dirigente del PRD para cumplimentar el periodo para el que fue designado Carlos Navarrete, genera dudas en el futuro de las alianzas forjadas para los comicios del 2016.

En los últimos meses del mandato de Navarrete, la urgencia del PRD era tejer los acuerdos con Gustavo Madero, primero, y después con Ricardo Anaya, para que el PAN y los amarillos participen en las elecciones del próximo año “aliados para vencer al PRI”.

Cuando apareció en el mapa político Basave, hombre pensante, luchador por una Reforma de Estado y se construyó el andamiaje para “rescatar el PRD”, la postura del diputado adherente, no militante fue muy clara: hacer del partido la opción de las oposiciones.

No fueron pocas las declaraciones que calaron en lo profundo en lo que hacía Navarrete y que conllevaban un cambio de 180 grados respecto de unirse con el partido antagónico por necesidad. Sus planeamientos iban en el sentido de poner al PRD en el lugar que le corresponde: ser un partido de izquierda, un partido socialdemócrata que le ofertara al ciudadano sus propios programas de Gobierno y no los que surgieran de alianzas espurias, ideológicamente hablando.

Ya llegó. No democráticamente. Lo hizo por los “acuerdos de las cúpulas”.

Lo que sigue es lo interesante. Porque emerge la fundamental duda: ¿rescatará al PRD de su debilidad estructural o buscará la alianza con el antagónico solamente para ganar elecciones con la mira de tirar al PRI del poder?

Dice: No a la corrupción en militantes. ¿No es corrupción ideológica aliarse con el PAN? Ahí la dejamos.