imagotipo

Alto Poder

  • Manuel Mejido

  • Manuel Mejido
  • La debacle de un país comienza cuando se pierde el respeto a la vida
  • En México han sido asesinados 79 alcaldes en los últimos 13 años
  • Madre suplica arrodillada a Osorio Chong ayuda para localizar a su hija

La violencia en el país está desbordada. Se perdió el respeto a la vida. El pueblo mexicano se volvió amoral y la justicia por propia mano parece ser la única manera de evitar la impunidad. Y cuando todo esto ocurre, la libertad y la democracia en cualquier sociedad son solo recuerdos de lo que fueron.

El fin de semana pasado, Chiapas y Guerrero ocuparon los titulares de la prensa de todo el país por los asesinatos de sus alcaldes de San Juan Chamula, el primero, y Pungarabato, el segundo.

Como si se tratase de la obra ‘Fuenteovejuna’, escrita por Lope de Vega en el siglo XVII, al presidente municipal de San Juan Chamula, Domingo López González, fue acribillado por la turba. ¿Los motivos? Incumplimiento en la entrega de obras públicas y la falta de pago de un programa social de artesanías. La realidad fue una disputa partidista entre priístas y verdeecolgistas.

Según la autoridad de Chiapas: “El móvil del asunto no es precisamente el reclamo de las obras, ni de las artesanías. El móvil del asunto es que por la vía de la violencia querían recuperar la presidencia municipal (los priístas). Y en eso estamos trabajando. Las investigaciones van tendiendo a ese objetivo”.

A punta de pistola y ante la mirada de algunos pobladores, la turba priísta asesinó al alcalde de San Juan Chamula, y otras cuatro personas más, sin que autoridad alguna pudiera evitarlo, mucho menos el pueblo atónito.

En Pungarabato la situación no fue diferente. El alcalde del municipio de Guerrero, Ambrosio Soto, fue asesinado presuntamente por grupos delincuenciales que operan en la zona y se disputan la plaza para el tráfico de drogas.

La noche del sábado, Ambrosio circulaba por la carretera Altamirano a San Lucas, cuando fue emboscado en Huetamo, Michoacán, junto a sus escoltas y policías federales que lo resguardaban.

El alcalde ya había denunciado amenazas, solicitado ayuda vía Twitter al Presidente y un protocolo de seguridad al Gobierno federal. Solo le asignaron un par de federales, que durante el enfrentamiento resultaron heridos, donde se hicieron más de 700 disparos.

En respuesta, el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, dijo que ya le había advertido al munícipe que no circulara por esa zona, “porque es muy peligrosa, hasta para nosotros”.
NO SON HECHOS AISLADOS

Con los asesinatos de Domingo y Ambrosio suman 79 presidentes municipales asesinados (40 en funciones, siete electos y 32 ex de todos los partidos políticos) desde 2003, según la Asociación Nacional de Alcaldes (ANAC).

Un estudio realizado por los alcaldes indica que la mayoría de los homicidios fueron perpetrados por el crimen organizado y aumentaron desde 2012, justo a la salida de Felipe Calderón y la llegada de Enrique Peña.

“El tema de Chamula es muy delicado porque involucra a la comunidad. Según sabemos el alcalde entregaba apoyos económicos al momento en que fue asesinado por personas de la misma localidad. Es un tema muy grave. Es un tipo de homicidio que no teníamos registrado y estamos en la búsqueda de un antecedente, pero parece que no los hay”, reconoció para Alto Poder el alcalde Huixquilucan, Enrique Vargas del Villar, y presidente de la ANAC.

“En los últimos años, los crímenes de alcaldes han ido aumentando. No estamos hablando solamente de lo ocurrido este fin de semana, pero es a partir del 2012 que hemos visto un incremento de alcaldes muertos. No es un tema de partidos, nuestras estadísticas vienen desde el 2003. Cada día corremos más riesgos los alcaldes por el problema de la inseguridad”, dijo.

Durango, Michoacán, Oaxaca y Veracruz son los Estados considerados de muy alto riego porque han ocurrido la mayoría de los asesinatos, según el estudio difundido por los mismos alcaldes.

Las entidades de riesgo alto son Chihuahua, Estado de México, Guerrero, Nuevo León, Tabasco y Tamaulipas. En riesgo de moderado a bajo, se encuentran Coahuila, Morelos, San Luis Potosí, Puebla y Zacatecas.
¿PROTOCOLOS PARA TODOS?

Ante estos acontecimientos los alcaldes han solicitado una reunión urgente en la Secretaría de Gobernación para exigir al Gobierno de la República que implemente un protocolo de seguridad por considerarse ellos mismos la clase política más expuesta.

La pregunta es ¿cuántos protocolos se requieren para garantizar la vida de los ciudadanos? Los periodistas han reclamado por años mayores medidas de seguridad; lo mismo que los defensores de derechos humanos, las mujeres, los médicos, comerciantes, empresarios, industriales y un largo etcétera. No alcanzaría toda la fuerza pública para que cuidarlos.

En medio de este desorden, de esta inseguridad y violencia todavía dicen que son los maestros y bloqueos de la CNTE los responsables de que el turismo en el país haya dejado de fluir y siga cayendo.

Este lunes la Comisión Permanente avaló un dictamen en el que señalan que los ‘Pueblos Mágicos’ enfrentan dos problemas importantes: “El incremento de la violencia y la disminución del presupuesto” y que “la simple característica de ser denominados así incrementa hasta en 30 por ciento los índices de delincuencia”.

La magia del país que la caracterizó por años, parece extinguirse ante la mirada asombrada, el dolor de los mexicanos y la indiferencia de las autoridades.

En un intento de simulación, el INEGI trató de maquillar las cifras. Adecuó su metodología para calcular la pobreza. Con los cambios en sus operaciones en 2015 hubo 9.5 millones pobres menos que en 2014 y el ingreso de quienes menos tienen aumentó 33.7 por ciento, en tan solo 14 meses.

Así, de un plumazo, el gobierno de la República trató de aparentar que sus programas estaban funcionando, pero el Coneval exhibió al INEGI al enterarse que las cifras presentadas no podían ser comparadas con las de ningún otro año.
EL ETERNO VÍNCULO POBREZA-VIOLENCIA-IMPUNIDAD

Otro asunto lamentable fue observar a María G. Vargas (madre de Nayelli una joven de 28 años secuestrada en Pachuca, Hidalgo), arrodillarse ante el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, al suplicarle ayuda para localizarla.

A ese grado de desesperación ha llegado la incapacidad de las autoridades y la angustia de miles de mujeres que buscan a sus hijos por todo el país y no les importa abandonar su tierra, su casa, su familia. El pueblo se arrodilla ante Osorio y Osorio no es Dios.

Resulta evidente la correlación pobreza-violencia, porque Cochoapa el Grande el municipio más pobre de México y del mundo, se encuentra en Guerrero, donde los asesinatos y las protestas sociales ocurren a diario.

Pero también es importante señalar que entidades como Nuevo León, Chihuahua, Tamaulipas y Baja California, donde existe una mayor urbanización y calidad de vida, los homicidios son perpetrados por delincuentes.

Según un estudio elaborado por la Faculta de Sociología de la UNAM, los delitos de alto impacto ocurren en menor nivel en Estados marginales por lo que “la pobreza y la desigualdad, por sí mismas, no se correlacionan con la inseguridad”.

Un dato relevante es que el desempleo sí está vinculado con el aumento de la violencia. Jóvenes en el paro se suman en mayor medida a los grupos delincuenciales por ignorancia, por ambición o por hambre pero, sobre todo, por salir de la miseria en que mal viven.

También existe un vínculo entre pobreza-injusticia-impunidad, porque en las localidades más apartadas, las más pobres, la inequidad para aplicar la ley es más frecuente. En cambio, la Ciudad de México, Jalisco o Monterrey parecen avanzar a un paso muy lento.

De norte a sur o de este a oeste, el desgajamiento de las instituciones y la sociedad se advierte acelerado.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.
manuelmejidot@gmail.com