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Alto Poder

  • Manuel Mejido

  • Manuel Mejido
  • Suman 21 los políticos, politiquillos y otros que suspiran por la Presidencia
  • Los zapatistas también buscarán el poder que otorga Los Pinos
  • Rubén Darío advirtió el sisma que ocasiona una elección en Estados Unidos

Cuando el 27 de septiembre el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dio el “banderazo” de salida oficial en sus redes sociales para iniciar la carrera por la Presidencia, los competidores, aspirantes y suspirantes se lanzaron tras la liebre de oro.

Con razón o sin ella, políticos y politiquillos de todos los partidos, creen tener merecimientos, aptitudes y el apoyo del “Jefe”, ya sea de la nación o de un grupo, para instalarse durante seis años en Los Pinos con la gran caja abierta del dinero público para disponer de esos caudales como les venga en gana.

La creencia entre quienes se dedican a competir por un cargo de elección popular, aunque no hayan sido ni siquiera diputados locales, como es el caso de Jorge Castañeda, secretario de Estado por la gracia de Fox, es la de llegar a la Presidencia y colarse a las ligas mayores donde militan Angela Merkel, Barack Obama, Vladimir Putin, Raúl Castro, entre otros.

Entre ese grupo de 21 mexicanos que aspiran la Presidencia, no tienen límite las ambiciones, se sienten legitimados y capacitados para resolver los problemas tan graves que afronta la nación y agravados en los últimos 30 años.

Quien tiene en estos momentos cualquier cargo público o partidista, está empezando abrir la llave para que fluyan los millones de que dispone. Solo falta que en vez de escuelas y hospitales los políticos estén llenando el país con espectaculares donde aparecen su rostro y las siglas sobre las que quieren cabalgar para llegar a Los Pinos.

El Presidente y los gobernadores, el Poder Ejecutivo de la nación en pleno, está preparando a sus “delfines” para que el Palacio Nacional y de los estados sean ocupados por políticos afines a sus intereses personales y de grupo.

La “mentirocracia” mexicana continúa operando a todo lo que da. Nada ha cambiado, porque el gatopardismo ese de “transformar para que todo quede igual” sigue rigiendo en los actos cotidianos de los gobernantes.
EN MÉXICO NO HAY MÁS QUE MUERTOS

Los mismos discursos vacíos y empalagosos, ante cientos de acarreados a plazas públicas por 200 pesos, una torta y un refresco, siguen comprando conciencias y votos.

La diferencia entre la repartición dispendiosa de dinero y alimentos para apuntalar los actos públicos ya no son de un partido, sino de cuatro que lo hacen con toda dedicación y descaro.

La verdad es que en México ya no tenemos nada más que muertos.

Las noticias desde los cuatro puntos cardinales del país fluyen chorreando sangre, porque en donde no aparecen cabezas de decapitados, son manos cercenadas por delincuentes a otros de su especie.

El problema de la inseguridad que se desbordó con la llegada de Felipe Calderón, que para respaldar su elección fraudulenta sacó al Ejército a las calles en una guerra innecesaria, torpe y costosa en vidas y recursos.

Han pasado 16 años que los militares dejaron sus cuarteles para hacer tareas de policías y ahora el secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, reconoció: “Claro que hay un desgate. Eso es obvio. Estamos trabajando en todo el país a toda hora, en todo momento, en la sierra, en las ciudades. Claro que hay desgaste.”

La inseguridad, por tanto, es el principal problema al que tendrá que enfrentarse el próximo Presidente, tan importante como la mala educación, alimentación y salud que se encuentran a nivel internacional en los más bajos niveles.

Una vez que Osorio Chong dio el “banderazo”, en la que es posiblemente “el gran competidor”, también despertó los apetitos de poder y de dinero público de todos aquellos que se sienten bendecidos por el Huey Tlatoani, aunque ahora el PRI no es como el de antes, cuando el Presidente de la República designaba a su sucesor y todos se plegaban a la “santa palabra”.
CINCO PRIÍSTAS, CINCO PERREDISTAS, SEIS PANISTAS, CUATRO INDEPENDIENTES Y AMLO

Por el priísmo, al menos cinco políticos suspiran por la candidatura de su partido, aunque algunos de ellos juegan al “tapadismo” y guardan sus secretos. Además de Osorio, a la vista están los secretarios de Educación Pública, Aurelio Nuño y de Hacienda, José Antonio Meade; el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila; y el poder detrás del trono: Luis Videgaray.

Rosario Robles, actual secretaria de Desarrollo Urbano, que hace equilibrismo entre el PRI y el PRD, no ha levantado la mano para identificarse como aspirante presidencial, pero ella sí cuenta con más merecimiento que muchos que ya lo hicieron.

Los panistas que tuvieron ocasión de mostrar al país su impreparación para gobernar durante 12 años (2000-2012) también tienen una serie de cartas que jugar para su candidatura presidencial. Hasta el momento, Acción Nacional solo tiene seis prospectos para Los Pinos. Margarita Zavala de Calderón que quiere volver a Palacio Nacional, como seguramente lo hará Hillary Clinton, pero hay un gran abismo de diferencia entre las dos.

El joven oportunista y parlanchín que dirige al blanquiazul, Ricardo Anaya, aprovecha los recursos publicitarios y los reflectores de su partido para promocionar su imagen. Quiere ser, primero, el candidato y, después, Presidente, porque sabe que el pueblo mexicano sigue siendo indolente y hasta cobarde para poner a los políticos en su lugar y llevarlos a prisión, si es preciso.

El gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, nieto de ese magnífico médico que fuera secretario de Salud y mandatario poblano durante el sexenio de Díaz Ordaz, es un político de mucha consistencia que ha hecho una labor inesperada en su Estado. Cuenta con altas calificaciones para aspirar no solo a la candidatura sino a la Presidencia.

Javier Corral, gobernador de Chihuahua, que ha llegado a diputado, senador y ahora mandatario por un camino empedrado de dificultades. Como dicen en el Bajío y las tierras del norte, tiene espolones para gallo.

Javier Lozano, poblano como Moreno Valle, es ubicado por los electores como un hombre serio, que no se le conoce corruptelas como a casi todos los políticos de México. Es otra carta buena del PAN.

Miguel Ángel Yunes Linares puede es presidenciable panista, pero hasta diciembre asumirá como gobernador del convulsionado por la rapiña Estado de Veracruz, que sería su plataforma de lanzamiento y tiene poco tiempo para demostrar lo que es capaz de hacer.
LOS ZAPATISTAS SALEN A LA LUZ Y BUSCAN LA PRESIDENCIA

El PRD, dividido, emponzoñado por luchas internas y con una ideología desdibujada por no ser el mismo partido fundado por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, tiene como su principal carta, aunque debería ser su boleta de reprobado, al jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, que aún no es perredista pero dijo que podría buscar una candidatura independiente, porque quiere estar con dios y con el diablo.

Graco Ramírez Abreu, gobernador de Morelos, posiblemente el primer político en reconocer que luchará por la Presidencia, aunque esto lo haya puesto en la mira de todos los tiradores y haya tenido que soportar los golpes de aquí, allá y acullá.

Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, es bien aceptado por los perredistas y dependerá de cómo gobierne su Estado para que tenga oportunidad de ser el abanderado por el PRD a la Presidencia.

Los senadores, Armando Ríos Piter y Luis Miguel Barbosa, luchan por lo mismo. Solo que con menos oportunidades porque no tienen a la mano un buen cajón de dinero público.

López Obrador, la estrella de Morena, no necesita más presentación. Sería su tercer intento por llegar a la Presidencia.

A esta enorme lista deben agregarse los apartidistas, que también quieren ser presidentes, que son Jaime Rodríguez “El Bronco”, gobernador de Nuevo León; Jorge Castañeda, acomodaticio por naturaleza; Gerardo Fernández Noroña, que pelea con su propia sombra, y el EZLN que la semana pasada anunció su intención de postular a una candidata indígena.
LA BELLA HILLARY Y LA BESTIA TRUMP

Aunque el debate en la Unión América causa una gran expectativa en México y el mundo, se trata de elegir al presidente de ese país y no al de otra nación, por muy cerca que se encuentre geográficamente.

Con su poesía profética, el gran nicaragüense, Rubén Darío, advirtió: “Cuando Estados Unidos se estremece, un hondo temblor recorre las vértebras enormes de los Andes”.

Esto en prosa sencilla, simplemente significa que lo que hagan o dejen de hacer los presidentes estadunidenses, directa o indirectamente, tiene mucho que ver con México y el mundo, porque hay varios tratados que quiere destruir el loco de Trump.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

manuelmejidot@gmail.com