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Alto Poder

  • Manuel Mejido

  • Manuel Mejido
  • Existen 187 conflictos sociales activos en todo el país
  • Hay incapacidad para solucionar las demandas ciudadanas
  • Nadie se levanta con ganas de fastidiar a México. Quizá, a veces

La geografía nacional muestra ciudades, poblados y estados iracundos y otros que podrían llamarse de “malhumor” pero que también causan efervescencia en el sentimiento de la población.

En México actualmente existen 256 conflictos sociales que transitan de guerrillas a grupos de autodefensas armadas; de descontento social a reclamo de justicia y de organizaciones civiles a gavillas.

La cadena de problemas eslabona conflictos latentes y actuales con otros que parecen no tener solución, que se heredan de sexenio en sexenio sean priístas, panistas o perredistas.

De 2013 a la fecha, con el regreso del PRI a la Presidencia, se reactivaron 187 conflictos sociales que, incluso, detienen el desarrollo de la nación porque impiden la implementación de proyectos productivos como son los casos de la presa de La Parota, en Guerrero; gasoductos, plantas químicas y otros planes viables que se han quedado en espera de iniciarse.

Existen otros casos en los que el Estado ha actuado con mano dura para realizarlos, como ocurrió con las reformas estructurales, la educativa, que no acaba de cuajarse, y la energética, que subastó internacionalmente los yacimientos petrolíferos tan celosamente preservados para la República desde su expropiación el 18 de marzo de 1936.

Cada uno de estos conflictos ha generado elementos de descontento, de coraje e ira, que después toman las calles, carreteras, edificios públicos y cualquier otro medio para hacerse visibles y lograr ser escuchados por los gobernantes autistas.

En pocas ocasiones son resueltas las peticiones y atendidas las demandas ciudadanas. La mayoría se pierden en el limbo de las buenas intenciones. ¿Cuántas marchas, protestas y manifestaciones han exigido seguridad en el país sin conseguirlo?

OAXACA EL ESTADO MÁS AFECTADO

El mapa de las regiones más conflictivas sitúa en primer término a Oaxaca, seguido por Guerrero, Michoacán y Veracruz envueltos en diversos conflictos con diversas características. Lo que exigen regularmente los líderes que representan a los inconformes es aquello que las autoridades no pueden cumplir.

De ahí que por más mesas de diálogo y procesos de negociación, los problemas se quedan enquistados por mucho tiempo, tornándose de sencillos en cancerosos porque no se les quiere dar solución, extirpar a tiempo.

Con el paso de los meses las demandas sociales adquieren un matiz hasta cierto punto criminal, lo que los vuelve irresolutos y generadores de violencia.

Tal es el caso de los “macheteros de Atenco”, en el Estado de México, a quienes el Gobierno de Vicente Fox quiso pagarles 10 centavos por metro cuadrado de sus tierras para construir un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México.

Esa tomada de pelo del panista tiene hasta ahora en pie de “machetes” a los campesinos de Atenco que se suman a las protestas callejeras de cualquier causa, no importa si es la CNTE o los normalistas de Ayotzinapa, si son del SME o de estudiantes.

Otro asunto similar que trascendió las fronteras fue el neozapatismo del subcomandante Marcos, que se exhibió por primera vez el 1 de enero de 2014 en un asalto al cuartel en San Cristóbal de las Casas.

Ese movimiento indigenista se transformó, hizo famoso y rico a su líder y ahora busca lanzar a la primera candidata presidencial independiente del zapatismo armado, que permanece activo en la Selva Lacandona, sin que sus demandas de democracia, justicia, salud, educación, tierra, libertad hayan sido atendidas.
NADA HA CAMBIADO EN LOS ÚLTIMOS CUATRO AÑOS

El mismo presidente Enrique Peña Nieto ha reconocido que para construir la confianza ciudadana en el Gobierno, resulta indispensable el combate a la corrupción e impunidad, la generación de inteligencia en materia de seguridad y el cumplimiento de controles democráticos de Gobierno.

Han pasado cuatro años de Gobierno y nada ha cambiado sustancialmente. La lucha social continúa y hasta el caso del asalto al Cuartel de Madera, en Chihuahua, sigue siendo un símbolo para quienes toman calles, carreteras y edificios públicos.

No olvidan que el 23 de septiembre de 1965 una docena de estudiantes y maestros autonombrados Grupo Popular Guerrillero subió a la Sierra Tarahumara para sorprender al piquete de soldados y oficiales que ocupaban esa instalación.

Lo hicieron con zapatos de calle, con ropa inapropiada y armas viejas y defectuosas. Los militares, resistieron y contraatacaron. El entonces gobernador de Chihuahua, Óscar Flores, envió inmediatamente agentes del Ministerio Público al lugar del ataque para evitar que los estudiantes y profesores, inexpertos y torpes, fueran asesinados cuando se entregaran a los soldados que con sus cadáveres querían ganar cintas o barras en sus uniformes.

La década de los 70 se caracterizó por diversos movimientos que se iniciaron con la bandera de la exigencia social y se convirtieron en guerrillas que delinquían para hacerse de recursos. Todas fueron eliminadas, pero también fueron asesinados líderes que de verdad defendían causas populares, como Genaro Vázquez y Lucio Cabañas en Guerrero, y durante el Gobierno de López Mateos, con Rubén Jaramillo en Morelos.

Al día de hoy, el Gobierno intenta resolver seis temas de conflictos sociales, desde diciembre de 2012, que son las madres de personas desaparecidas; los laborales del SME y la CNTE; los religiosos en la Nueva Jerusalén, en Michoacán; los agrarios en Chimalapa, Acapulco y los Yaquis; además de los normalistas y otros movimientos contra la inseguridad.

En el país existen 50 municipios y delegaciones donde se han cometido, por lo menos, cuatro de cada 10 asesinatos durante este año.

El Gobierno desplegó una nueva estrategia en igual número de localidades que son tan solo el dos por ciento del total de municipios del país donde se concentra el 42 por ciento de los asesinatos en 2015.

Los primeros 10 lugares de esa lista sangrienta los ocupan Ciudad Juárez, en Chihuahua; Ecatepec, en el Estado de México; Monterrey, Nuevo León; Ciudad Victoria, Tamaulipas; Chilpancingo, Guerrero; Iztapalapa, Ciudad de México; y Manzanillo, Colima.

Cada una de estas ciudades tiene una estadística de más de 100 asesinatos de 2013 a la fecha.

Peligrosamente en el país se están entretejiendo las demandas sociales con las actividades delincuenciales. Lo cual es una bomba molotov que puede estallar en cualquier momento.

Y como dijo el presidente Peña Nieto: ENo creo que haya ningún presidente que se levante con ganas de fastidiar (él uso otra palabra) a México”.
Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.
manuelmejidot@gmail.com