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Alto Poder

  • Manuel Mejido

  • Manuel Mejido
  • Privatizan el petróleo, rescatan Pemex para después subastarlo
  • Los capitales aventureros extranjeros sientan sus reales en México
  • De nada sirve un plan de negocios transexenal como el de Anaya

La reforma petrolera aprobada en 2013 abrió las puertas a una serie de empresas que no tienen más objetivo que el lucro, y una vez que han secado el subsuelo de los países emigran hacia otras tierras o mares que puedan desbastar sus riquezas.

El libro “Los amos del petróleo”, que escribí en 1975 después de hacer un recorrido por el Golfo Pérsico, se inicia con un párrafo que lo mismo puede ser vigente hoy, 41 años después:

“En tierra ajena, los aventureros internacionales “dólares contra ignorancia- disponen las reglas de un juego que sacrifica a muchos y beneficia a unos cuantos. Dispuestos a todo, financian el sabotaje, el terrorismo y las guerrillas, hay dinero para los traidores. Los golpes de Estado no están fuera de sus programas. Militan fielmente en el bando apto para sus negocios. Se asocian a unos perdiendo de vista el compromiso enemigo y previo. ¿Su imagen? La falta de escrúpulos. Son hombres sin rostro. Promueven grandes fortunas por encima y a pesar “con frialdad inaudita- del hambre y la miseria de los que con su trabajo, las procuran. Han ensayado en todo el mundo. No les ha ido mal. Esta es la historia del petróleo.”

De todos estos males, gracias a la expropiación de Lázaro Cárdenas en 1938, se había librado la nación, y las compañías petroleras extranjeras, en su conjunto más ricas que México, han vuelto por sus viejos fueros, con sus mismas prácticas y más apetito económico.

Con una celeridad de mejor causa ya se otorgaron 30 campos de petróleo y gas a una veintena de empresas, que en su mayoría son extranjeras o asociadas a compañías mexicanas o, simplemente, usando prestanombres. El resultado es el mismo. En asuntos del subsuelo ya no se manda desde Los Pinos o el Congreso. Todo se decide desde Londres o Nueva York, los grandes monopolios de la industria.

En las tres secciones de la Primera Ronda se otorgaron 30 campos a una veintena de empresas, nacionales (improvisadas muchas de ellas) e internacionales.

LOS ELEGIDOS PARA EXPLOTAR EL SUBSUELO

Para que usted vaya conociendo quiénes son los nuevos dueños del subsuelo otrora nacional, son en la primera parte, el bloque conformado por las compañías Sierra, Talos y Premier. Para la segunda, las elegidas fueron el grupo ENI México, Hokchi Energy BP y Pan American y Petrobal con Fielwood.

La tercera parte de la Ronda Uno fue el grupo Roma Energy, Tubular y GX Geoscience; además de Nuvoil, Consorcio Manufacturero Mexicano, Grupo Diarqco, Strata Campos Maduros, Diavaz Offshore, Lifting, Dunas, Perseus, Oleum del Norte, Renaissance Oil, Canamex Dutch, Roma Energy, Grupo R, Tonail Energía, Renaissance Oil y CMM.

La más reciente, llamada 1.4 realizada el 5 de diciembre, se la llevaron el consorcio Statoil E&P México-BP Exploration Mexico-Total E&P México; PC Carigali Mexico Operation y Sierra Offshore Exploration; Murphy Sur-Ophir México Holdings Limited-PC Carigali México Operations-Sierra Offshore Exploration y China Offshore Oil Corporation E&P.

Como siempre ocurre en México, se hacen las cuentas del Gran Capitán y los que tienen interés directo en las licitaciones aseguran que las tres primeras traerán una inversión de siete mil millones de dólares y que Pemex gasta más de 18 mil millones de dólares en un año para exploración y explotación.

Los beneficiarios de las licitaciones tendrán que dejar perfectamente delimitadas sus áreas de explotación, separándolas del territorio nacional con una barda, de piedra o de alambrón, para proteger “sus bienes”.

Ocurrirá lo mismo que a principios del siglo XX en que las compañías petroleras inglesas, estadounidenses y holandesas tenían a su personal separado del pueblo mexicano y constituían una isla donde solo se hablaba inglés para decidir qué se hacía con el oro negro extraído de las entrañas de una nación empobrecida por la Revolución y los malos manejos de sus gobernantes, desde ese entonces.

Precisamente esa fue una de las razones por las que Lázaro Cárdenas expropió el petróleo.

Aunque el negocio ya está hecho -para quienes lo manejaron- no debe olvidarse que diversas agrupaciones de izquierda del país se opusieron terminantemente a los cambios constitucionales que permitieron a Pemex operar con capitales privados, nacionales o extranjeros.

EN DEFENSA DE LO INDEFENDIBLE

Las fuerzas opositoras como el PRD, PT, Morena, Movimiento Ciudadano y otras organizaciones no gubernamentales, como Ingenieros Petroleros Constitución de 1917, decidieron tomar las calles para impedir lo que llamaron “la privatización de Pemex”, pero nada lograron ante un hecho consumado.

La expropiación petrolera -ahora vuelta a privatizar- para el general Lázaro Cárdenas significó algo más que recuperar para la nación tierras y fierros viejos de las 17 empresas petroleras que operaban en México.

En 1968, durante una charla que sostuve con don Lázaro, mientras subíamos los escalones hacia los manantiales de Uruapan, Michoacán, me dijo que la recuperación de los recursos energéticos para el Estado era vital para la soberanía de la Nación que había sido amenazada por las empresas extranjeras.

El General Cárdenas me hizo hincapié en que los empleados de las compañías extranjeras vivían en sus guetos de lujo, resguardados por sus guardias blancas, que impedían el paso a los mexicanos a sus tierras y que esas empresas promovían la rebelión armada contra el Gobierno de la República.

Inclusive, me dijo que cuando había sido Comandante militar en la Huasteca veracruzana, en 1926, tuvo que esperar durante una visita que hizo a esas instalaciones una hora para que las guardias blancas le flanquearan la entrada a esas zonas que producían más petróleo que Estados Unidos, que eran Cerro Azul y Potrero del Llano.

Hoy México vive una expropiación a la inversa. Se expropió a Pemex en beneficio de las empresas extranjeras. A quienes defienden los recursos nacionales, los “progresistas” los llaman “retrógradas” que se oponen al progreso del país.
LA INICIATIVA PRIVADA EXTRANJERA LA MÁS BENEFICIADA

También se quedaron en primer plano las pillerías ocurridas en Pemex, que no pagó las afectaciones de predios particulares ni los daños a casas, caminos, animales o sembradíos y, por sus incumplimientos y rapacerías, que habrán de revertírsele al Estado mexicano en cuanto se fortalezcan en México las petroleras extranjeras.

Al fin Pemex presentó su tan publicitado Plan de Negocios 2016-2021. En primer lugar, olvidaron que los proyectos transexenales en el país no funcionan y el actual Gobierno dejará el cargo en 2018, cuando posiblemente llegue otro Presidente con diferentes puntos de vista sobre la privatización.

Lo presentado por José Antonio González Anaya, director de Pemex, pretende incrementar para el próximo año la plataforma de producción en 19 mil barriles diarios, adicionales a los previstos en la iniciativa de Ley de Ingresos para la Federación 2017, estimados en un millón 928.

Dicen que ese Plan Negocios rescatará a Pemex, cuando en realidad deja todo en manos de la iniciativa privada, extranjera y directa.

Los agraciados con la privatización ya tienen planeado cómo secar el subsuelo nacional. El campo petrolero de El Águila, que extrajo su primer barril de crudo en 1914, ahora pertenece a Lifting porque se le adjudicó en la Ronda 1.3.

La Cuenca de Burgos, cerca de Reynosa, Tamaulipas, también cayó en manos de particulares asociados. Nuvoil tiene calculado extraer 10 mil millares por día. Hasta que se acaben no habrán de parar, de seguir agotando las riquezas que la naturaleza le dio a México y que sus gobernantes depredaron.

Los problemas en la discutida Reforma Energética no han hecho más que empezar.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.
manuelmejidot@hotmail.com