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Alto Poder

  • Manuel Mejido

  • Manuel Mejido
  • El 2017 será un año de claroscuros para los mexicanos
  • Habrá crisis de combustibles y sobreexplotación de petróleo
  • A la espera de mejores resultados en la prueba PISA

Concluye uno de los años más difíciles para México tanto a nivel económico como financiero pero, sobre todo, social. El incremento de la inseguridad y el hambre, además del bajo nivel educativo son las principales razones para afirmarlo.

De nada han valido los operativos contra delincuentes, destinar millones de pesos a las policías y el Ejército, ni los programas sociales para reducir el número de pobres. Tampoco la reforma educativa promete mucho.

Lo único en lo que sí se ha avanzado es en el número de aspirantes a la Presidencia de la República que este 2016 alzaron la mano. La ambición parece ser el único motivo de los políticos que buscan un cargo público.

Por más discursos optimistas, cifras halagüeñas y promesas entusiastas, el pueblo ha dejado de creer en la posibilidad de abandonar la miseria y avanzar hacia el desarrollo.

Quienes gobiernan aseguran que la crisis por la que atraviesa el país se debe a lo que ocurre en el exterior, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, el triunfo de Donald Trump, la crisis petrolera, la negativa de paz en Colombia y un sinfín de excusas que, si bien es cierto que impactan al mundo globalizado, no ocurrieron inesperadamente, sino que son el resultado de largos procesos previsibles.

Para el próximo año la situación a nivel interno y externo no se avizora mejor. El 20 de enero Trump asumirá como nuevo presidente de Estados Unidos y nadie sabe qué ocurrirá, cuáles medidas implementara ni cómo gobernará.

Ya comenzó la diáspora estadounidense hacia México. Entre noviembre y diciembre, según la organización “Acción Migrante”, a diario han regresado 800 emigrantes a sus lugares de origen, lo que agravará aún más el desempleo.

El salario mínimo, al que aspira la mano de obra barata de millones de repatriados, estará en 80 pesos con cuatro centavos, suficientes para un kilo de tortillas, uno de huevo, uno de frijoles y una lata mediana de chiles.
LA CRISIS DE LAS GASOLINAS

Además, en México, la liberalización del precio de las gasolinas marcará de manera definitiva la situación económica del país porque, de aumentar su costo generaría una ola de incrementos de precios que elevará considerablemente el número de pobres, que de por sí ya suman más de 70 millones.

Pero el año que está por comenzar será aún más complicado porque continuará la subasta del subsuelo nacional y las trasnacionales que invertirán en el país mostrarán su lado más ambicioso. El tiempo que permanezcan en el país depende de las reservas que encuentren en las zonas que les fueron concesionadas.

Para el 2017 los analistas estiman que el dólar continúe a 20 pesos, unprecio que resulta increíble cuando el 60 por ciento de todo lo que se consume en México es importado principalmente de Estados Unidos.

Según el presidente Enrique Peña Nieto el próximo año la exportación agroalimentaria superará el monto de las remesas que envían los mexicanos de Estados Unidos. Pero ¿cuál campo es el que produce tan vastos recursos, si los campesinos cada vez son menos y más pobres?

Actualmente México importa el 43 por ciento del maíz que consume el pueblo pese a la riqueza de su suelo para ese cereal, cuando debería ser autosuficiente. El orgullo nacional se volvió el aguacate, que se consume en grandes cantidades en Estados Unidos, pero a los productores mexicanos los intermediarios les pagan una miseria por cada kilo.

¿Qué futuro le depara a los mexicanos para salir adelante? Es una respuesta que ningún analista, ni siquiera un vidente, ha podido responder porque todo parece incierto.

El principal error de los gobernantes, políticos y legisladores es no querer reconocer los errores, las fallas, las carencias y solo enfocarse a enviar mensajes de aliento y esperanza, aunque ya nadie lo crea.
EN EL LIMBO LA REFORMA EDUCATIVA

Algunos catedráticos, analistas e investigadores nacionales calificaron de positivas algunas reformas estructurales recientemente aprobadas, aunque advierten que los posibles resultados positivos puedan tardar varias generaciones en llegar al pueblo.

La reforma educativa y los resultados de la prueba PISA es un ejemplo que todo cambio tarda en dar resultados.

Por un lado, los maestros se niegan a ser evaluados y no por temor a los resultados, sino a que el examen fue diseñado por un grupo de desconocidos que poco o nada saben de la educación en el país, así como de las necesidades y carencias que tienen las escuelas.

A principios de este mes, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) difundió los resultados de la prueba PISA que aplicó a 540 mil estudiantes (que representan a 29 millones de jóvenes de 15 años de edad) en 72 países.

Con base en los resultados de la prueba, solo el 52 por ciento de los estudiantes mexicanos tienen aprendizajes mínimos en ciencias, matemáticas y lectura. Menos del uno por ciento de los evaluados se considera de alto rendimiento en el dominio de los tres temas.

Por lo que México se encuentra por debajo del promedio de los países miembros de la OCDE, como Canadá y Estados Unidos, o de iberoamericanos, como son España, Portugal, Chile y Uruguay, y a la par de Costa rica y Colombia.

Si se comparan los resultados obtenidos por México en el año 2000, cuando inició la aplicación de esta evaluación, los avances son mínimos. En matemáticas se logró que el aprendizaje se incrementara poco más de un año escolar; en lectura no se avanzó nada y se retrocedió en el área de ciencias.

Así de lamentable está la educación en el país que prepara a los mexicanos del futuro y preparó a los del presente.
CERO EN CONDUCTA Y ADIÓS A LOS MILITARES

En materia de seguridad los asesinatos no paran. Aunque la suma es incuantificable, durante 2016 la delincuencia mató a seis presidentes municipales, además de nueve reporteros y varios miles de ciudadanos que fueron acribillados o están desaparecidos.

Entre los pocos aciertos que ha tenido el secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, está el haber aceptado públicamente el deseo de los militares de volver a sus cuarteles, ante su incapacidad (y falta de preparación) para combatir el delito común.

A 10 años que el ex presidente espurio, Felipe Calderón, sacara a las calles a los soldados a realizar trabajos de policías, Cienfuegos dijo que levantaba “no una, sino las dos manos” para agilizar su retirada.

“Militares no estudiaron para perseguir delincuentes”, dijo el titular de la Sedena y tiene toda la razón. Ellos fueron adiestrados para usar armas y combatir en el campo de batalla, no en donde se siembra droga o en las calles.

Lamentó que muchos de sus elementos estén siendo procesados por las leyes civiles, cuando deberían serlo por la justicia militar. Pero ellos asesinaron, violaron o robaron en las calles donde no se libra ninguna guerra.

De concretarse el retiro de los militares a sus cuarteles, las policías de todos los niveles se verán en graves problemas porque, en su mayoría, aún no han sido depuradas y se encuentran infiltradas por el crimen organizado.

El próximo año será complicado, eso ni dudarlo.

Por motivos de vacaciones de fin de año, esta columna regresará el próximo 7 de enero. Mientras, les deseo una Feliz Navidad y un mejor 2017.
manuelmejidot@gmail.com