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Alto Poder

  • Manuel Mejido

  • Manuel Mejido

Pobladores de Ixmiquilpan, Hidalgo, bloquearon la carretera México-Laredo el jueves al mediodía, en protesta porque transportistas locales aumentaron arbitrariamente sus tarifas, argumentando el alza en el precio de gasolinas.

Tras varias horas de bloqueo, arribaron al lugar elementos de las policías federal y estatal para retirarlos. De manera espontánea, los manifestantes entonaron el Himno Nacional. Ante tal acto, los uniformados arremetieron contra los “rijosos”.

Horas más tarde, pero en la Plaza de Los Héroes (conocida como la Macroplaza) en Monterrey, Nuevo León, unas 20 mil personas llegaron procedentes de varios puntos para inconformarse por el “gasolinazo” implementado a partir del primer minuto de este 2017.

Al grito de “fuera Peña”, los neoleoneses bajaron de un templete a un reducido grupo de políticos locales de varios partidos, incluidos el PRD, PAN y PRI, que pretendía encabezar la manifestación ciudadana contra el incremento a los precios de la gasolina.

Micrófono en mano, un improvisado orador dijo: “Yo no le creo a ningún gobernante, aunque haya ganado sin el apoyo de un partido”, en referencia al gobernador Jaime Rodríguez, mejor conocido como “El Bronco”, que llegó al poder de manera independiente.

Los ánimos se caldearon, lo que fue aprovechado por un minúsculo grupo de provocadores que comenzó a lanzar cohetones, retiró las vallas que protegían el Palacio de Gobierno e irrumpió violentamente al interior del recinto.

La gran mayoría de los asistentes que sólo pretendía mostrar su rechazo a la irracional medida del aumento en los precios de gasolinas, se sentó en el piso de la Macroplaza, entrelazó sus brazos y, al unísono, gritaban: “México. México”.

En un mensaje a la nación, transmitido ese mismo día y repetido menos de 12 horas después, el presidente Enrique Peña Nieto llamó a la unidad de los mexicanos.

“La unidad es el valor supremo que ha permitido a México preservar su independencia y soberanía y afrontar con éxito los mayores desafíos de la historia. La unidad nacional la construimos cada día entre todos…”, dijo Peña Nieto.

Como en avalancha han ocurrido los agravios en contra del pueblo que no ha dudado en mostrar su enojo, incluso a través de actos de rapiña como los registrados en al menos 10 Estados del país, incluido Quintana Roo (considerado de los más seguros y pacíficos) donde “inexplicablemente” en Cancún también se han dado saqueos a grandes negocios.

Otra mala noticia que acrecentó el malestar social durante 2016 fueron las acusaciones contra gobernadores, políticos, diputados, senadores, funcionarios públicos y empresarios, que se propagaron como reguero de pólvora. Pero en esta ocasión no sólo fueron priístas, también los hubo del PAN, el PRD y hasta independientes.

A la avalancha de malas noticias deben sumarse las constantes ofensas de Donald Trump durante su campaña contra los mexicanos, y la falta de actuación del Gobierno nacional para responder todos los agravios contra los trabajadores indocumentados en Estados Unidos, que acrecentaron el encono del pueblo.

Para provocar más la ira popular, también se registró una nueva devaluación de la moneda mexicana que rebasó los 21 pesos por dólar empezando el año, pero que durante 2016 subió cuatro pesos.

Una estocada más al pueblo fue el aumento de siete pesos al salario mínimo, que durante este año será de 80.04 pesos diarios, que apenas alcanza para un kilo de tortillas, uno de frijol, otro de huevo y una lata pequeña de chiles.

Peña Nieto anunció el jueves una reducción de 10 por ciento al sueldo de altos funcionarios de su gobierno. A diario un secretario de Estado percibe un promedio de cuatro mil 900 pesos, es decir le quitarán 490 pesos. Mensualmente gana un aproximado de 150 mil, pero con la medida su percepción será de 135 mil. Todo seguirá igual para ellos, no así para la clase trabajadora.

El regreso de Luis Videgaray al gabinete de Peña Nieto, ahora como secretario de Relaciones Exteriores, no fue bien visto por el pueblo porque apenas meses atrás se le criticó duramente por haber invitado a Trump a México y haberlo tratado como si ya fuera presidente de Estados Unidos.

Pese al retorno de Videgaray, el temor prevaleciente es saber qué ocurrirá a partir del 20 de enero, cuando asuma el empresario como presidente de la Unión Americana, con las más de tres millones de familias que dependen de los dólares que sus parientes les envían de los Estados Unidos.

Pero la duda persistente es qué hará el Gobierno de la República para cubrir la pérdida de más de dos mil 362 millones de dólares por concepto de remesas que enviaron será hasta noviembre pasado los mexicanos de los Estados Unidos. Además, cómo se dará empleo a los casi 10 millones de mexicanos que podrían ser repatriados a partir de este mes.

La situación en el país, y el mundo no se avizora halagüeña. Han sido constantes los ataques que cada día sumen a más mexicanos en la pobreza mientras que los políticos se enriquecen con recursos públicos y huyen al extranjero con los millones del erario.

En su mensaje de año nuevo, el Presidente de la República culpó al gobierno del espurio Felipe Calderón de haber “quemado” casi dos billones de pesos en subsidios para las gasolinas, pero no mencionó que el actual secretario de Hacienda, José Antonio Meade, desempeñó el mismo cargo con el panista del 9 de septiembre de 2011 al 30 de noviembre del 2012 y participó en primer lugar en la “quema”.

El “gasolinazo” será la flama (ya no un chispazo) que encienda la pólvora esparcida en todo el país, conformada por el malestar social contra todos los gobiernos, políticos y empresarios.

Anunciar la liberalización de los precios de las gasolinas los últimos días del año, cuando el pueblo está preocupado por las festividades navideñas y el Fin de Año, no fue el momento más oportuno. Hubo una mala estrategia que podría complicar aún más la permanencia del PRI en Los Pinos.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

manuelmejidot@gmail.com