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Alto Poder

  • Manuel Mejido

  • Manuel Mejido
  • Los saqueos confirman ingobernabilidad; no representan al “México Bronco”
  • La sociedad ya comenzó a llamar a la desobediencia civil organizada
  • Enero, el peor momento para que el Gobierno estableciera el “gasolinazo”

Jesús Reyes Heroles dijo: “El México bronco, violento, mal llamado bárbaro, no está en el sepulcro; únicamente duerme. No lo despertemos, unos creyendo que la insensatez es el camino; otros, aferrados a rancias prácticas.”

Pero ese “México bronco” del que advertía uno de los máximos ideólogos, no es ése que toma casetas de la autopista, saquea tiendas, embiste policías, toma edificios públicos ni se manifiesta a través de las redes sociales.

Lo ocurrido los primeros días de este 2017 es la muestra de la ingobernabilidad, vacío de autoridad, irrespeto a la justicia, incapacidad policíaca, corrupción de las instituciones, resentimiento hacia las grandes empresas pero, sobre todo, el coraje de los jóvenes hacia un futuro negado, esos cuyos padres se levantan de madruga para ir a trabajar y regresan por la noche, para ganar a diario 80 pesos.

Es imposible vincular la protesta social, de marchas y bloqueos, con la rapiña en contra de sucursales de grandes cadenas comerciales. Las primeras son producto del hartazgo y, la segunda muestra que algo grave está pasando con la seguridad pública y la impartición de justicia.

También llamó la atención que ciudades caracterizadas por su tranquilidad y con nulo activismo ciudadano, ahora se pusieran en el mapa de los bloqueos y la confrontación más violenta como Cancún, en Quintana Roo, y Rosarito y Mexicali, en Baja California.

El descontento ocurrió en el 99 por ciento del territorio nacional. El Estado de Campeche fue el único que permaneció bajo una aparente calma porque de que existe enojo en contra del “gasolinazo”, es innegable.

Quienes pretenden desestabilizar la protesta ciudadana encontraron en las redes sociales el mejor medio para propagar el pánico e impedir que la gente saliera a las calles ante los saqueos que organizaron los delincuentes y aprovecharon algunos ladrones de ocasión.

De los 662 detenidos durante los saqueos en el Estado de México, esta semana ingresaron a penales 497 personas, el resto fue liberado. Del total a los que se inició proceso, hay 402 hombres y 95 mujeres; específicamente 165 son menores de edad, la mayoría iba acompañado por sus padres. Así de oportunista es el pueblo mexicano, y fácil de ser llevado por las hordas de delincuentes.
SOLALINDE LLAMA A LA DESOBEDIENCIA CIVIL

La rapiña ya se comprobó que estuvo orquestada por pequeñas bandas delincuenciales conformadas por entre 10 y 40 personas, a las que se sumaron ciudadanos que pasaban por el centro comercial y decidieron participar en él.

En cambio, la protesta social no tiene líderes, nadie la representa, se convoca a la concentración a través de las redes sociales, se asiste sin bandera de ningún partido ni organización y si algún político es descubierto, lo echan entre gritos y ofensas.

Ante este rechazo a la clase gobernante, los políticos deben conectar las voces de la calle con las acciones del Gobierno. Mientras esto no ocurra continuará la inconformidad social, el descontento y, sobre todo, la ingobernabilidad.

Cuando existe un reclamo popular, los inconformes no encuentran otro camino que bloquear avenidas, carreteras, casetas o marchar. No existe ninguna figura que les garantice ser escuchados, ni los diputados que se supone son sus representantes ante el Poder Legislativo.

La iniciativa ciudadana, plebiscito o revocación de mandato, son mecanismos democráticos que, hasta la fecha, les han sido negados a los mexicanos por quienes los representan y dictan las leyes. A eso se refiere Reyes Heroles cuando pide no despertar al México bronco: “unos creyendo que la insensatez es el camino; otros, aferrados a rancias prácticas.”

Poco a poco el número de asistentes a las marchas va en aumento. El domingo 8 de enero, a la que se organizó en el Zócalo, llegaron unas tres mil personas. Ahí, un cura pidió primero, que la gente tome conciencia” para después “organizarse” y entonces iniciar “una desobediencia civil”.

Al día siguiente, el lunes, el número de manifestantes a la movilización ciudadana alcanzó los cinco mil asistentes. Sin líderes, pero con discursos a favor de la desobediencia civil, la marcha terminó de manera pacífica y con la iniciativa de realizar foros de consultas en distintos puntos. La sociedad comenzó a organizarse.
LOS ACUERDOS NO CONTEMPLAN AL PUEBLO

Para calmar el clamor popular, el Gobierno de la República y un grupo de empresarios presentó el “Acuerdo para el fortalecimiento económico y protección de la economía familiar”. Se trata de siete propuestas sin concretar.

El Acuerdo incluye impulsar acciones para la estabilidad de precios de productos de la canasta básica; fortalecer el transporte público; acceso a créditos de la banca de desarrollo; expandir las guarderías del IMSS; inclusión laboral de grupos vulnerables; realizar una campaña de información para la entrega de los recursos del Sistema de Ahorro para el Retiro y reforzar acciones para la libre competencia. Se trata de una canasta de cuentos mexicanos.

Dos horas antes del gran evento en Los Pinos, los grupos empresariales, patronales y de trabajadores recibieron el texto a firmar. Nadie pudo analizarlo, estudiarlo o modificarlo. Solo la Coparmex se negó a participar y presentó su propuesta.

La organización patronal pide eliminar, por lo menos, la mitad de los 37 programas sociales duplicados; establecer padrón único de beneficiarios; armonizar las legislaciones estatales en materia de regulatoria y la ventanilla única; aprobar la deducibilidad al 100 por ciento de prestaciones laborales; elaborar un esquema de productividad sin cargas fiscales; crear un marco de competencia en el precio de las gasolinas; y actualizar este año las métricas de pobreza del Coneval.

Lo cierto es que en ambas propuestas está ausente la voz del pueblo, la que está saliendo a las calles, que se manifiesta, que bloquea, que grita y también tiene la intención de expresarse lo mismo en la Cámara de Diputados que en la de Senadores o en la misma Residencia Oficial de Los Pinos.
DIVISIÓN DE LA IZQUIERDA LA AUSENTA DEL CLAMOR POPULAR

Este año comenzó con tres duros golpes a los mexicanos. Primero, la devaluación del peso frente al dólar aunado a la inflación; después el “gasolinazo”, que encarecerá aún más todos los productos, y, para continuar, el arribo de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos el próximo viernes.

La izquierda, que debería jugar un papel importante en estas movilizaciones, también ha sido expulsada, y los políticos han sido incapaces de buscar un acercamiento porque están más ocupados en defenderse de los ataques de la misma oposición.

El PRD ya perdió todo acercamiento con la ciudadanía y su lugar lo ocupó Morena, pero el partido de Andrés Manuel López Obrador es advertido como incitador, desestabilizador e insurrecto, incluso algunos esquizofrénicos vinculan al partido del tabasqueño con los saqueos en todo el país.

Aunque los panistas ya ocuparon la Presidencia de la República, nunca han estado cerca del pueblo. Los malos resultados y pésimos gobiernos de su “docena trágica” confirmaron que solo representan a los hombres del dinero.

El PRI no la tendrá fácil para las elecciones de este año, y mucho más complicado será para la sucesión presidencial del 2018, sobre todo por el impacto negativo que le generó “el gasolinazo” implementado en un muy mal momento.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.
manuelmejidot@gmail.com