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Alto Poder

  • Manuel Mejido

  • Manuel Mejido
  • Las campañas electorales mexicanas ya comenzaron en EU
  • AMLO no desapareció a normalistas, aceptan padres
  • Sigue vigente interés por inmigrantes indocumentados

Si un candidato quiere votos en alguna elección mexicana, debe buscarlos en los Estados Unidos y, desde allá, hacer parte de su campaña política para llegar a Los Pinos.

Cuando el xenófobo Donald Trump llegó a la Casa Blanca, el camino de los aspirantes mexicanos a la Presidencia pasa inevitablemente por los indocumentados mexicanos que son perseguidos como perros del mal en la Unión Americana.

Junto con esa necesidad que Andrés Manuel López Obrador obligó a los demás precandidatos presidenciales, también llegaron los tramposos politiquillos que los sucios estrategas de los partidos que pretenden llegar a Los Pinos para continuar con el saqueo de México, son enviados a Estados Unidos a reventar las campañas foráneas de los aspirantes.

El caso más claro fue la forma sucia en que se trasladó a los Estados Unidos toda la inmundicia de la política mexicana, y se arrojó sobre López Obrador que ha resultado un buen blanco par sirios y troyanos.

En pleno Nueva York, muy lejos de Ayotzinapa, surgió Antonio Tizapa, el padre de uno de los normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, que increpó al político tabasqueño violentamente en tierra ajena.

Efectivamente López Obrador levantó la mano de dos candidatos del PRD (que resultaron criminales), porque ganaron las elecciones en ese momento en Guerrero, Ángel Aguirre, y en Iguala, José Luis Abarca.

El escándalo sirvió para que en México, en la mayor parte de los medios de comunicación masiva, se descalificara a López Obrador por enésima vez, como si el líder de Morena hubiera tenido que ver con el secuestro y desaparición de los normalistas.

Los partidos más grandes, PRI, PAN y PRD, tratan de descalificar a Morena y su líder, porque se les adelantó en buscar los mejores caminos para ayudar a los inmigrantes indocumentados mexicanos, con una agenda clara y bien
definida.
EL ENEMIGO NO ES

AMLO, DICEN PADRES DE NORMALISTAS

Aunque el hombre que le reclamó airadamente a López Obrador sea el padre de uno de los jóvenes desaparecidos, deja muchas interrogantes en el aire. Se trata de un inmigrante indocumentado que vive en Estados Unidos y que lucha por mantener a su familia en México con sus remesas, pero sus protestas las debió dirigir hacia los responsables directos de la desaparición de su hijo en la que, desde luego, ni López Obrador ni Morena, tuvieron nada que ver.

Después del hecho que dejó sorprendidos y paralizados a los policías de Nueva York, el resto de los padres de los 43 desaparecidos, se apresuró a difundir el texto de una carta que en su parte medular dice:

“Tenemos bien identificados a los responsables de la desaparición de los 43 normalistas. Los expertos y las pruebas científicas lo avalan: #FUEELESTADO. Entendemos la desesperación del padre de familia que increpó al presidente de Morena AMLO, sin embargo el enemigo no es él. Nuestra lucha sigue”.

Pese a todo, López Obrador volverá a Houston este lunes para continuar en su campaña de asistencia y búsqueda de apoyos reales a los migrantes mexicanos con problemas muy serios para continuar su estancia en Estados Unidos.

Hace algunos años, escribí una serie de reportajes, de los cuales uno se encuentra en mi libro “Con la máquina al hombre” (Editorial Siglo XXI, segunda edición 2015). Esos trabajos comprendieron el poblado de San Antonio de la Laguna, en Durango, y Ruidoso, Nuevo México.

Entonces entrevisté al doctor Jorge Bustamante, posiblemente el más documentado especialista en asuntos migratorios de los mexicanos en Estados Unidos.

Me dijo que la migración de mexicanos a Estados Unidos “es un asunto tan vasto que no hay ningún problema del desarrollo económico y social de México que no tenga algo que ver con la migración a Estados Unidos. Este problema es como una ventana por la que podemos ver prácticamente todos los problemas nacionales”.

Seguramente Donald Trump desconoce, dentro de su gran ignorancia de político multimillonario, que el movimiento del sur al norte se produjo por la iniciativa del Gobierno de Estados Unidos porque México tenía la mano requerida para la producción agrícola a finales de la década de 1940.

“Esas fuerzas e intereses siguen hoy tan vivos y vigentes como entonces por su capacidad de producir riqueza con la vitalidad de la juventud mexicana y la productividad de sus brazos”. Los 11 millones de mexicanos con papeles o sin ellos, que viven en Estados Unidos son una presa muy codiciada de votos para quienes buscan la Presidencia de la República en el 2018.
EL FRACASO DE LOS PANISTAS EN EU

En el caso de los aspirantes panistas a la Presidencia, sus giras por Estados Unidos no han dado los mejores resultados, ni lograron la proyección esperada por ese partido en México, donde se encuentran precisamente los votos que buscan y no les llegan.

Margarita Zavala y Ricardo Anaya han participado en foros de intelectuales, académicos y de sectores minoritarios de activistas, todos conservadores.

Zavala representa la vuelta de Felipe Calderón a Los Pinos con la insignia de saqueos de dinero público, impunidad y miles de asesinatos ocurridos junto al nopal y el maíz.

Anaya es la encarnación de los ultraderechistas que tiene a sus hijos educándolos en el extranjero, para que desde muy jóvenes se formen en el “god we trust” (en Dios confiamos).

En el gabinete de Peña Nieto, quien ha viajado más a los Estados Unidos ha sido Luis Videgaray, el delfín que en un momento estuvo caído y resurgió de sus cenizas como el Ave Fénix.

Como secretario de Relaciones Exteriores, Videgaray Caso tiene la obligación de velar por los intereses de los mexicanos asentados en Estados Unidos, legal o ilegalmente. Pero aprovecha para hacer campaña y mostrando sin tapujos su relación con algunos personajes del primer círculo de Donald Trump.

En Estados Unidos también está el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, haciendo una gira copiada a la del líder de Morena. Pero nadie habla de ella, por lo desfasada y desangelada que ha resultado ese intento tibio de acercarse a los inmigrantes mexicanos.

El resto de los perredistas siguen atrapados en sus propias diferencias y peleándose por los puestos partidistas donde pueden manejar dinero público para embolsárselos, como hacen los priístas, panistas y hasta morenistas.

Por desgracia el patriotismo en México se encuentra encarcelado en las posibilidades de llegar a los gobiernos para embolsarse el dinero.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.
manuelmejidot@gmail.com