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Alto Poder

  • Manuel Mejido

  • Manuel Mejido

Ante la cercanía de las elecciones del próximo 4 de junio para elegir gobernadores en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, además de 212 alcaldías en Veracruz, tienen al país hirviendo de indignación por las sinvergüenzadas que se le han descubierto a políticos y gobernantes por la falta de pudor con que se ha llevado a cabo el proceso y el dispendio de millones de pesos utilizados en campañas para seguir en los puestos públicos, llenándose los bolsillos.

Aunque se trata de negarlo, el Estado de México sigue siendo, por lo menos para el PRI, el laboratorio electoral para lo que puede ocurrir en la elección presidencial del año próximo. Ahí se ponen a prueba nuevos métodos de campaña, limpios o sucios; se experimenta con tres zonas diferentes comprendidas en la entidad, la del oriente, totalmente perrdista, la del norte, panista, y la del poniente, priista.

Muy poco se han ocupado los contendientes por la gubernatura de los verdaderos problemas por los que atraviesa el Edomex, donde la inseguridad se incrementa y el nivel de vida de la población, decrece.

Las encuestas de opinión que se han levantado sobre el proceso electoral mexiquense en realidad obedecen más al interés de los encuestadores y los partidos que los contratan, que a esa “fotografía del momento” como llaman sus promotores a este tipo de consultas.

Tal vez las más confiables encuestas de opinión sean las elaboradas por los diarios de la Ciudad de México y en Toluca.

Parece increíble que después de los duros golpes que ha recibido el priismo con las aprehensiones de dos exgobernadores y la fuga de otros dos, aún pueda mantenerse, con leve margen por cierto, a la cabeza de las encuestas en el Edomex, Alfredo del Mazo del PRI, con el 21 por ciento de las preferencias electorales; Delfina Gómez, de Morena, con el 17.4 por ciento; Josefina Vázquez Mota del PAN, con 14.1 y Juan Zepeda, con 12.7.

La diferencia entre el primero y el cuarto lugar en las encuestas no es mayor de 10 puntos, que pueden ser superados con algunos buenos golpes mediáticos.

Del Mazo tiene la ventaja (o desventaja) de ser hijo y nieto de exgobernadores de la entidad. Josefina cuenta con la experiencia de haber pasado por una elección presidencial como candidata (que por cierto perdió estrepitosamente). Delfina es apoyada totalmente por Andrés Manuel López Obrador; y Juan Zepeda camina solo porque el PRD está más metido en solucionar sus problemas internos que en ganar gubernaturas.

Una situación contraria a todos los partidos políticos es que el Edomex se ha vuelto una de las entidades más peligrosas del país, porque supera a estados como Guerrero, que atraviesa una seria crisis de seguridad. Tan solo el año pasado, ya había ganado el deshonroso galardón que lo ubicó como el segundo Estado con el mayor número de asesinatos.

Delitos como el asalto al transporte público, a transeúntes, automovilísticos, a casa habitación, asesinatos y concretamente feminicidios han ido en aumento.

Paralelamente al incremento en la inseguridad han crecido también la desigualdad, la pobreza y la deuda pública. El desarrollo humano simplemente no existe.

La división geográfica del Estado de México va acompañada de la diferente calidad de vida en cada región. No es lo mismo vivir en Chalco, que en Toluca; en Nezahualcóyotl, que en Huixquilucan; en Tlalnepantla que en Los Reyes.

La única característica que une a los municipios mexiquenses es la inseguridad porque en el primer trimestre de este año ya se habían contabilizado mil 32 homicidios. Cifra solo superada por Guerrero, situado en primer lugar nacional, con mil 52 asesinatos.

Sin embargo, en las propuestas de los candidatos solo se dice que se devolverá la seguridad a los ciudadanos, lo cual es una falacia porque el año pasado el Edomex fue el Estado más violento con dos mil 70.

El Ejército vigila Neza pero los homicidios no disminuyen; incluso los habitantes del Condado de Sayavedra, un fraccionamiento de clase media alta, han realizado marchas y protestas por los frecuentes secuestros que ocurren.

El Estado de México también es un gran generador de pobres. Sus hijos mayoritariamente se tienen que emplear como peones albañiles y sus mujeres como empleadas en el servicio doméstico o en el comercio informal.

Por estas características es uno de los 10 estados con mayor número de habitantes en pobreza y pobreza extrema en el país. Con una población superior a los 15 millones de personas, más de ocho millones son pobres y presentan rezago educativo, en seguridad social, en servicios básicos, salud y en todo lo que comprende una vida civilizada.

El primer debate entre los seis candidatos al Gobierno del Estado de México solo sirvió para exhibir la pobreza de sus propuestas. Las descalificaciones personales y la exhibición de la gran corrupción, el retraso y la impunidad que cubre ese basto territorio.

La principal expectativa la generó el candidato perredista, pero pasó sin pena ni gloria; la de Morena, no respondió a ninguna de las acusaciones en su contra; la panista, soltó golpes a diestra y siniestra y olvidó que fue secretaria de Educación Pública con Felipe Calderón, donde no hizo nada importante. El priista demostró que no puede leer correctamente las cifras de sus apuntes

Los aspirantes independiente y del PT se lucieron por su ausencia, aunque mostraron los mejores discursos, que de nada valen en una elección donde el dinero se derrocha en las campañas.

Todos confundieron el bienestar social, simplemente con la seguridad pública. Ofrecieron despensas, becas y toda clase de dádivas que a veces ganan votos pero no sacan a nadie de la
pobreza.

La inseguridad pretenden acabarla instalando cámaras de videovigilancia en todos lados, en zonas como Ecatepec, donde abundan los ladrones y demás delincuentes.

De la corrupción todos señalaron al de a lado como prototipo de esa lacra nacional, a la que no escapa ningún político. Sobre cómo abatir a la madre de todos los vicios en México, ninguno presentó una propuesta clara.

Mientras se hablaba de honradez de los políticos durante el debate de los candidatos mexiquenses, en Estados Unidos descubrieron depósitos con dinero público mexicano por 5.5 millones de dólares realizados por el exgobernador de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso Femat.

También surgió la propuesta del senador republicano Ted Cruz de decomisar 14 mil millones de dólares al narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, preso en Nueva York, gracias a una extradición en la que México se puso de rodillas. Ese dinero sería utilizado para construir el muro fronterizo que prometió Trumpcon dinero mexicano.

En tanto que en el país no se puede abatir la corrupción, en Estados Unidos están ideando el método perfecto para que lo que se robe en México se decomise y se legalice  en la Unión
Americana.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

manuelmejidot@gmail.com