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Alto poder

  • Manuel Mejido

  • Jóvenes encuentran en el islam una ideología “salvadora”
  • Los actos terroristas siempre son perpetrados por extremistas
  • Un grupo islámico desaparece y se crean un sinfín de células

Detrás de los atentados terroristas habidos en el mundo, aunque se buscan líneas de investigación para esclarecerlos en la ideología política de los perpetradores, subyace invariablemente la yihad, “guerra santa” de la religión musulmana.

Los jóvenes indoctrinados en las mezquitas de Medio Oriente y Europa son los que dan gustosos su vida en los ataques terroristas porque esperan lo que sus imanes les han ofrecido. El séptimo cielo de Mahoma es el máximo premio, solo después de la muerte.

Como reportero estuve en Jordania en 1958, cuando apenas había unos 10 mil refugiados palestinos que vivían arrinconados entre el Mar Muerto y el desierto.

Desde entonces la miseria en los campos de concentración instalados en Jordania, era evidente. Los niños nacían llorando por el hambre, los jóvenes no se desarrollaban por falta de proteínas y los viejos se acurrucaban unos a otros esperando el final.

Las enfermedades hídricas y respiratorias se arrastraban como serpientes por el conjunto de carpas en las que dormían bajo el calor del día y el frío de la noche.

Todas las penalidades que pueda soportar una familia estaban presentes junto al Mar Muerto en donde la vida no existe ni siquiera en esas aguas sobrecargadas de sales que impiden a las personas sumergirse en ellas para darse un baño.

Había en esos campos, no solo musulmanes ni coptos, sino también cristianos y hasta católicos.

Sin embargo esos grupos religiosos, alejados del Islam, no enseñaban en sus reuniones el odio ni la venganza. Esas dos formas de vida retorcida eran características de los musulmanes.
DE FELLAGAS A FEDAYINES

En esas tierras calientes donde no florecen más que malos pensamientos se desarrollaban envueltos por el tejido la venganza los llamados entonces “fellagas”, que, en una mutación más diabólica que terrena, habían de convertirse en fedayines, héroes iluminados que entregan su vida para perpetrar acciones de muerte.

De los fedayines hoy se alimenta el árbol de la vida y de la muerte de los terroristas. Lo mismo los ocurridos en Estados Unidos que el recientemente registrado en Manchester, Gran Bretaña.

El terrorista se alimenta de conocimientos religiosos y sigue la “sharía”, código ético del Corán, a la letra que acepta decapitaciones, mutilaciones y la muerte como ofrenda al profeta, para ellos conocido como Mohammed.

Las raíces de la descomposición del islamismo se robustecieron precisamente en ese primer grupo no mayor de 10 mil personas que se desarrolló a orillas del Mar Muerto.

En 1987, durante el comienzo de la primera Entifada palestina, nació el grupo terrorista Hamas que ha concentrado, hasta ahora, una robusta estructura religiosa, militar y política en los territorios que Israel le arrebató a los palestinos en la Guerra de los Seis Días, que también tuve ocasión de presenciar y comprobar que el Ejército judío bien organizado pudo derrotar a egipcios, sirios y jordanos.

Hamas, que cuenta con un ala militar conocida como Brigada Izz al-Din  al-Quassam, sigue teniendo su sostén en Cisjordania y concentra su poderío en la franja de Gaza.

Desde la década de los noventa, este grupo extremista llevaba a cabo numerosos ataques contra objetivos civiles.

Años antes, en 1982, y también con raíces en los primeros refugiados de Cisjordania, nació Hezbollah. Desde entonces la guardia revolucionaria de Irán se encargó de entrenar, organizar, promover y financiar la creación de la organización extremista chiíta nacida del Hezbollah, que tiene participación política en el gobierno libanés desde 1992.

Búsquese donde se busque el terrorismo, tiene sus bases en la religión.
FUTURO CANCELADO

Encabezado por Hassan Nasrallah, Hezbollah ha sido responsable de numerosos ataques contra Estados Unidos e Israel.

Desde 2013 la facción terrorista libanesa de Hezbollah apoya al gobierno sirio de Bashar Al Assad en la guerra civil que se libra en ese país. Participan en esa guerra civil cientos de extremistas que apoyan a los rebeldes sirios.

Recientemente, Hezbollah acrecentó su presencia en América Latina y se confirmó que el régimen venezolano de Nicolás Maduro entregó visas y pasaportes a terroristas del grupo libanés. Su vicepresidente Tareck El Aissami, es señalado como el principal responsable.

La organización terrorista más conocida es posiblemente Al Qaeda, de origen saudita, ideada y dirigida por Osama Bin Laden, hasta su muerte el 2 de mayo de 2011, capturado, supuestamente ejecutado y echado al mar (para desaparecer su cadáver) por un equipo de Navy SEALs.

Lo que más ha llamado la atención, son las circunstancias, formas de vida y edad de quienes han realizado los ataques terroristas. Todos son recién convertidos al islamismo, de clase baja, desempleados y jóvenes que no tienen nada qué perder.

Debido a su futuro cancelado por un régimen opresor, que solo busca el beneficio de los que más tienen, esos jóvenes son cooptados por grupos terroristas extremistas. Les ofrecen una mejor vida después de muertos.

En el caso más reciente de Manchester, Gran Bretaña, una familia completa se vio involucrada. De origen tunecino, el joven asesino de más de 20 personas en el Arena, fue convencido por líderes islámicos a realizar el acto terrorista y apoyado por sus padres.

Al Qaeda se convirtió en ISIS y siguen operando otros grupos extremistas, tienen presencia aunque oculta o de bajo perfil, Al Shabab, Boko Haram, Partido de los Trabajadores de Kurdistán y Frente Fatah Al Sham.

Se conoce el nombre y los vínculos de los grupos terroristas. Los hay de todo tipo de ideología, pero invariablemente, siempre la religión está detrás de los héroes iluminados que cambian sus vidas por las de los demás.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

manuelmejidot@gmail.com