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Alto Poder

  • Manuel Mejido

  • Manuel Mejido
  • El gran fracaso de la Asamblea Constituyente y de Mancera
  • La elección en Veracruz exhibió lo peor de la política nacional
  • Manlio no es el único responsable de la derrota priísta

Las pasadas elecciones en 13 estados y en la Ciudad de México dejaron una serie de lecturas tan interesantes como preocupantes que deben ser atendidas por políticos y la clase gobernante.

La primera lectura que muestran los comicios es la desilusión de un pueblo que perdió la esperanza del cambio en las urnas y lo mostró a través de un abstencionismo que alcanzó, en la CDMX, hasta el 72 por ciento.

Ese porcentaje evidencia el repudio de la ciudadanía a la estructura priísta que desde hace 80 años ha conducido a todos los partidos políticos, sin excepción porque cuando los panistas llegaron a la Presidencia gobernaron como tricolores.

Una promesa de cambio que se pretendía con la Reforma Electoral fueron los candidatos independientes que tampoco lograron ganarse la confianza de la gente y llevarla a las urnas.

Los resultados de las elecciones mostraron claramente el repudio del pueblo, a los partidos, a los candidatos independientes y a quienes los gobiernan.

Resucitaron entre la gente los viejos agravios que le han hecho los políticos impunemente, porque solamente Mario Villanueva Madrid, exgobernador de Quintana Roo, se encuentra preso en Estados Unidos que, además de malemplear los recursos públicos se metió en “lavado de dinero”, y Andrés Granier, exgobernador de Tabasco, que en cualquier momento sale libre, porque así funciona la justicia mexicana.

Al emitir su voto el pueblo claramente tomó conciencia que todos los que están en el poder y los candidatos que se postularon están en busca del dinero público para malversarlo.

Las elecciones tuvieron, por supuesto, todos los vicios de la democracia mexicana. El PAN que ganó en siete estados, dos de ellos en coalición con el PRD, ya se proclamó el gran triunfador en los comicios del domingo pasado y “el joven maravilla” de lengua larga que los dirige anunció que van por la Presidencia de la República, en el 2018, ignorando que durante 12 años Vicente Fox y Felipe Calderón endeudaron al país y “lo dejaron en un baño de sangre”.
La derecha olvidó en el triunfo el apoyo de la izquierda

Propios y extraños acusan a Manlio Fabio Beltrones, (los mismos que hace un mes lo adulaban de rodillas), como el responsable del descalabro del partido en el poder nacional. Pero no debe olvidarse que el mal resultado de los comicios para el tricolor no es una persona, sino una cadena de errores cometidos desde la cima hasta la sima.

¿Y dónde queda Agustín Basave, líder del PRD, cuando hasta el mismo Ricardo Anaya se olvidó de la coalición al momento de celebrar el triunfo? Los perredistas reclamaron su soberbia al panista quien se vio obligado a reconocer el apoyo que la izquierda le dio a la derecha, pero con la intención de consolidar una nueva alianza para el 2017 en el Estado de México.

Los electores demostraron que ya conocen que todos los partidos políticos están llenos de tramposos, abusivos y ventajosos y de independientes sin rumbo ni ideología, pero todos en busca del puesto público que proporciona el dinero fácil para robarse.

Hubo casos, como en Veracruz, donde tres candidatos se dieron por vencedores minutos después de cerradas las casillas. El Instituto Electoral Estatal guardó silencio por más de cinco horas para dar a conocer el triunfo de Miguel Ángel Yunes Linares. Los derrotados se escondieron y, como siempre, no dieron la cara.

Ante las disputas entre los punteros de las encuestas, PRI y PAN-PRD, los veracruzanos voltearon a ver a Cuauhtémoc García, candidato de Morena, que impugnará la elección porque en menos de 10 días la intención de voto a su favor creció en más del cien por ciento.

Lo curioso es que las impugnaciones ahora son planeadas por quienes siempre habían sido impugnados, los priístas.
Morena, el partido pequeño que se sienta con los grandes

Otra lectura de la jornada electoral la dejó el triunfo de Francisco García Cabeza de Vaca en Tamaulipas, donde contendió con el logotipo del PAN pero logró la adhesión de perredistas, independientes y hasta de un importante sector  de priístas, que aunque sigan siendo fieles a su partido no querían soportar otro Gobierno como el de Egidio Torre Cantú, que llegó al cargo de carambola, porque reemplazó a su hermano Rodolfo asesinado días antes de la elección del 2010.

Zacatecas fue recuperada por el PRI, pero Morena, un partido reciente que ya se está sentando en la mesa de los grandes, logró un importante porcentaje en las urnas.

En Quintana Roo el triunfo de Carlos Joaquín González es un ejemplo del mimetismo político en el país que la Reforma Electoral pretendió eliminar. Renunció al PRI porque le fue negado el legítimo derecho de ser candidato por ser el político mejor posicionado. El gobernador saliente, Roberto Borge, que ha sido un pillo quiso cuidarse la espalda con el derrotado candidato priísta.

Ante la fuerza popular de Joaquín González la alianza antinatural PAN-PRD lo cobijó y llevó al triunfo en un Estado que, hasta ahora, no conocía la alternancia.

En el olvido quedaron los partidos muégano, como el Verde, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano, PT y todos esos que viven del dinero público y no sirven para nada. Esos sí son los grandes perdedores.

Con la alternancia en varios estados, los mexicanos esperan justicia y que les exijan cuentas claras a los que pronto serán exgobernadores y se ponga tras las rejas a los sinvergüenzas que fueron más descarados en su saqueo y abusos de poder, como Javier Duarte en Veracruz, y César Duarte en Chihuahua.

Concluida la jornada electoral, es momento para que los políticos piensen en el país más que en su bolsillo.
La vergüenza de la Asamblea Constituyente

El gran ridículo de la jornada electoral del 5 de junio lo hizo la Ciudad de México donde la gente no salió a votar en repudio al mal Gobierno de Miguel Ángel Mancera que con el resultado puede olvidar sus aspiraciones presidenciales.

Solo votaron dos millones 92 mil en un universo de siete millones 513 mil empadronados. La Asamblea Constituyente del Distrito Federal llega coja, dominada por partidos políticos, donde Morena dio la gran sorpresa al ubicarse como primera fuerza y confirmar que el PRD está en peligro de perder el Gobierno capitalino, por las malas decisiones en materia ambiental, de movilidad, tránsito, obras, invasión de zonas protegidas y tantos otros abusos.

Ojalá y se pueda consolidar en los próximos Gobiernos a una ciudadanía que exija castigo para quienes abusan de sus puestos y al través de las urnas impida la llegada de más sinvergüenzas a los puestos públicos y a los Congresos nacional y locales.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.
manuelmejidot@gmail.com