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Alto poder

  • Manuel Mejido

  • Los políticos no son los que desaparecen en los socavones
  • Solo un funcionario de rango menor cesado por muertos en Morelos
  • SCT y consorcio constructor de Paso Express no responden por los muertos

El país se desgaja entre fosas clandestinas y hundimientos de las carreteras. Los mexicanos temen morir en alguna de las dos.

Los socavones ocurridos en los últimos días en el Paso Express de Cuernavaca, de la calle en Reynosa y de la avenida en la delegación Gustavo A. Madero exhiben la corrupción que permea en todos los niveles de gobierno.

Tras la tragedia, la respuesta de los funcionarios, que supervisaron la construcción, las empresas que las ejecutaron y los gobernantes que las inauguraron siempre son las mismas. Los primeros dicen “llegaremos hasta las últimas consecuencias”, los segundos “hicimos un buen trabajo” y los terceros, “es una magna obra que beneficiará a la región”.

Con el paso de los días, tras el escándalo mediático, solo son destituidos de sus cargos funcionarios menores, siempre con el argumento de que son incompetentes o corruptos, pero nunca nadie es encarcelado, como debería ocurrir.

En la Autopista México-Cuernavaca murieron dos personas, padre e hijo, que tuvieron el tiempo suficiente de hacer llamadas telefónicas en busca de auxilio pero, cuando éste llegó, carecía de la experiencia para rescatarlos y los pudieron rescatar 14 horas después ya sin vida. A nadie se le ocurrió mandarles oxígeno y murieron de asfixia.

Mientras que en Reynosa fue una revolvedora de concreto la que se hundió en una de las calles principales de esa ciudad y en el Distrito Federal el hundimiento partió por la mitad la avenida Eduardo Molina, cercana al Aeropuerto Internacional.

La obra de la Autopista correspondió a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes; en la CdMx el responsable fue el gobierno local y en Reynosa, el estatal. Ninguno respondió como los afectados y la ciudadanía esperaba. Hasta el momento, nadie está en la cárcel por esos “monumentos a la corrupción”.
LA CORRUPCIÓN QUE PERMITIÓ A GUTSA VOLVER

Para demostrar la corrupción sobran casos como el de la constructora del Paso Express.

La empresa Gutsa fue suspendida para licitaciones públicas en 2011 por los errores cometidos en la construcción de la Autopista del Sol México-Acapulco, que hasta la fecha es de las más caras e inseguras, sin embargo, meses después le fue concedida realización de la “Estela de Luz”, el mayor fraude del gobierno del expresidente Felipe Calderón, cuyo costo se elevó a más del 300 %.

En el 2014, Gutsa ya no existía pero su dueño, Juan Diego Gutiérrez, reapareció con Epccor para construir, junto con Aldesa, la ampliación de la Autopista México-Cuernavaca, el Paso Express. El 24 de noviembre de ese año, se estimó una inversión de mil 45 millones de pesos. Al concluir, en abril pasado, su costo fue de dos mil 200 millones.

La polémica generada por los ganadores de la concesión no se hizo esperar. Diversos medios de comunicación y organizaciones civiles recordaron a la SCT que los propietarios estaban inhabilitados para licitar obra pública, sin embargo les fue concedida.

Pero si este historial del mal trabajo de Epccor no fuera suficiente para que el gobierno de la República no los contratara más, los mexicanos deben saber que actualmente trabajan en la cimentación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, pero todos callan para no afectar la imagen de la terminal aérea.

Durante una entrevista radiofónica se le preguntó al secretario de Comunicaciones y Transportes sobre la participación de Epccor en la nueva terminal aérea y solo respondió que en la obra participan más de 60 empresas y existe la garantía que cubrirá con los estándares internacionales.

Cuando se le cuestionó sobre su renuncia por lo ocurrido en Cuernavaca, Ruiz Esparza respondió: “Si yo no construí la carretera” y “todos quisiéramos rayos láser para ver lo que pasa abajo”.
UN MILLÓN DE PESOS POR CADA MUERTO OFRECEN

Al día de hoy, únicamente ha sido destituido el delegado de la SCT en Morelos, José Luis Alarcón, si bien es uno de los responsables, no es el único. Están involucrados funcionarios del más alto nivel que siguen y seguirán ocupando sus cargos.

La SCT ofreció 500 mil a cada uno de los dos fallecidos y el consorcio constructor otra suma igual. La humilde familia Mena rechazó la oferta y comenzó a preparar una serie de demandas en contra de quienes resulten responsables, solo falta que la autoridad les haga caso.

Pero la corrupción en el Paso Express continúa pese a los muertos que dejó la semana pasada. Alejandro Rosas López, presidente del Colegio de Ingenieros de Morelos, entrevistado por Alto Poder, advirtió a la SCT sobre lo importante que es tirar la obra en toda la zona del socavón, porque esta falla geológica puede repetirse.

“En su lugar, debe construirse una nueva carretera en una distancia de unos 10 kilómetros, para reforzarlo y utilizar un mejor pavimento. Estas reparaciones podrían durar sólo 10 días”, dijo el experto.

Sin embargo, ante la desesperación, la SCT y Capufe reabrieron cuatro de los 10 carriles del Paso Express pero son pocos los valientes que se animan a transitar por esa zona de la Autopista por temor a que un socavón se los trague.

En entrevista con este reportero, el diputado de Morena, Vidal Llerenas, reveló que la Auditoría Superior de la Federación “ya documentó que tanto el pavimento de la obra, como el proyecto original fueron modificados sin autorización ni aprobación de las áreas responsables.

“Se detectó una serie de graves irregularidades, por lo que debe haber un responsable administrativo y otro político. Si se analiza el informe de resultados de la Cuenta Pública 2015 en lo referente al Paso Express, se observa que hay posibles recuperaciones por más de 270 millones de pesos, además de una probable recuperación adicional de 31 millones por pagos anticipados a la conclusión de la obra”, señaló Llerenas.

Además, en su informe sobre la Cuenta Pública de 2015 se detalla que la obra no fue vigilada de forma adecuada, lo que dio lugar a que no se cumplieran los términos de referencia, hubiera mala calidad en la ejecución de los trabajos, en el otorgamiento de pagos anticipados fuera de lo pactado, falta de autorización para la ejecución de proyectos y la modificación del proyecto original.

Si los socavones aparecidos estas semanas no fueran poca cosa, también colapsó la construcción del Tren Interurbano México-Toluca.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.
manuelmejidot@gmail.com