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Alto Poder

  • Manuel Mejido

  • Manuel Mejido
  • La lucha de clases a través de la clase política
  • Cárdenas, Marcos y AMLO líderes estigmatizados
  • Los tres han conformado su partido; a dos los expulsaron

Durante décadas la lucha social ha sido encabezada por un líder quien ha sido estigmatizado por la autoridad, en complicidad con los medios de comunicación electrónicos, como un insurrecto, rebelde, inadaptado, violento, inconforme y que pone en riesgo la estabilidad y “prosperidad” del país.

Con esas acciones, la lucha de clases en México continúa aunque de una manera pasiva porque, si bien no existen agresiones de los “clasemedieros” contra los “jodidos”, prevalece el rechazo de los primeros por los segundos y a toda muestra de hartazgo expresada en las calles a través de marchas y mítines.

Los políticos de todos los partidos se aprovechan de la necesidad de los pobres a quienes utilizan como “acarreados”para llegar a un cargo en el gobierno y al asumir el poder realizan obra pública que solo beneficia a la clase media, en el supuesto que hagan algo.

En la historia reciente, Cuauhtémoc Cárdenas figuró en esa lista de líderes sociales estigmatizados y rechazados. Su carrera política en la izquierda comenzó en 1987, un año después de gobernar Michoacán, su estado natal.

Cárdenas encabezó la primera revuelta pacífica desde las urnas en 1988, pero el régimen priista, ese que dicen ya no existe pero que continúa operando en todos los rincones de la República, le robó el triunfo. Fue entonces cuando el ingeniero tomó las calles y pudo, incluso, tomar Palacio Nacional, pero no lo hizo porque se negó a ensangrentar el territorio nacional.

Con el paso del tiempo, Cuauhtémoc consolidó al PRD como un partido de izquierda combativo y defensor de las luchas sociales, pero siempre visto por los ricos y los reaccionarios como una organización “de pobres”, violentos, revoltosos y manifestantes que bloquean las calles.

Muchas decisiones erróneas tomó quien fuera el primer jefe de Gobierno del Distrito Federal elegido en las urnas. La más notoria fue la de  participar en el gobierno de Vicente Fox. Actualmente sigue activo pero está olvidado por la izquierda que lo echó del partido del que un día lo llamaron “líder moral”.
La lucha indigenista que concluí en París

Después se forjó otro líder. Un hombre cuyas características eran diferentes a las del resto, incluso hasta la fecha no ha mostrado el rostro, aunque el gobierno de Ernesto Zedillo reveló la identidad del Subcomandante Marcos: Rafael Sebastián Guillén Vicente.

Este guerrillero encabeza la lucha indigenista pero con armas, las que usó poco pero que le sirvieron para llamar la atención aquel 1 de enero de 1994 cuando irrumpió atacando cuarteles militares en Chiapas.

Ese halo de misterio que escondía el pasamontañas, un discurso escrito en verso y la imagen de los indígenas de distintas etnias chiapanecas le allegaron una importante cantidad de dinero imposible de cuantificar. No solo en México impactó Marcos y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, lo hizo en el resto del mundo principalmente en Europa.

Aunque la juventud de esa época apoyó el movimiento y gran parte de la sociedad mexicana veía con buenos ojos esa movilización, los medios de comunicación corrompieron sus objetivos e impusieron la creencia de que eran solo unos “insurrectos” que pretendían desestabilizar al país.

Vicente Fox aseguró que 20 minutos le bastaban para destrabar el conflicto chiapaneco, pero en los seis años de su mal gobierno no logró ni un solo avance en ningún rubro, no solo de la lucha zapatista sino en todo el país.

En el 2000, la lucha indígena salió a las calles, recorrió la República, viajó al extranjero encabezada por el Subcomandante Marcos, pero fue más una gira del adiós sin pena ni gloria.

El zapatismo continúa vigente en Chiapas. En algunos municipios se instalaron los Caracoles, comunidades de autogestión, y lograron algunas cosas importantes pero nada que trascienda en la lucha indigenista. Marcos vive en Francia a todo lujo y gozando de los cuantiosos recursos que fueron “donados” para su causa.
El empresario y el político enfrentados

En el año 2000, Andrés Manuel López Obrador fue elegido en las urnas como jefe de Gobierno del Distrito Federal, cargo que aprovechó para acaparar los reflectores y dictar la agenda nacional.

López Obrador y Fox, ambos gobernantes no priistas, durante seis años se forjaron como líderes cada uno en su estatus, en su nivel social. El primero, representando al pueblo y el segundo a los empresarios. Fue entonces que se agudizaron los ataques contra el tabasqueño desde el Gobierno de la República.

En las calles el encono social resultó un gran peligro que en más de una ocasión generó violencia aun entre familias por estar a favor o en contra de López Obrador.

Políticos, candidatos, gobernantes, empresarios, religiosos y diversos sectores impulsaron una campaña de odio que dividió al pueblo y permitió a Vicente Fox, Marta Sahagún y a Elba Esther Gordillo robarse la elección en el 2006 para Felipe Calderón.

Ante el temor de que le fuera arrebatada la Presidencia, Calderón como primer acto de Gobierno sacó al Ejército a las calles para callar el clamor popular, sin imaginar la ola de sangre que generaría esa desquiciada decisión.

El tiempo pasó, las locuras foxistas lo condujeron al descrédito popular; Calderón concluyó su gobierno en medio de una imparable cifra de hechos violentos, mientras que López Obrador ganaba más enemigos que seguidores.

Como lo hiciera Cárdenas y lo intentara el zapatismo, López Obrador fundó su propio partido político del cual es amo y señor y no permite ningún cuestionamiento.

Cualquier declaración equivocada, algún arranque de ira o respuesta contradictoria es utilizada por los enemigos lopezobradoristas para aumentarle su estigma de intolerante.

El resultado en las urnas del pasado 5 de junio demostró que Morena dará batalla en las próximas elecciones y los electores ya no solo tendrán PRI, PAN, PRD o independientes en las boletas, aunque ninguno sea bien visto.

La pregunta que se hacen los especialistas es ¿hacia dónde voltearán los ciudadanos defraudados por políticos y gobernantes por sus desmedidas ambiciones?

Resulta innegable la fuerza que han alcanzado las redes sociales, pero no gobiernan. Se requiere de un líder que dirija y encauce la ira social y que encabece el cambio esperado entre los mexicanos.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

manuelmejidot@gmail.com