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Alto Poder / Manuel Mejido

  • Manuel Mejido

* Con empate técnico concluyó la reunión Gobierno-padres

*A un año de la desaparición, solo las descalificaciones prevalecen
* Cinismo e ignorancia exhiben los políticos en el caso Ayotzinapa

 

La esperada y muy publicitada segunda reunión del presidente Enrique Peña Nieto con los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa fue más de lo mismo, con la salvedad de que el Gobierno decidió crear una fiscalía para aclarar el caso, lo que convierte a México en el país de las fiscalías estériles.

Sin gritos ni sombrerazos, los padres de los desaparecidos y sus consejeros mantuvieron su postura y el Gobierno de la República hizo lo mismo. Como se diría en términos electorales o boxísticos, hubo un empate técnico.

Aunque informadores de mentes febriles corrieron la versión de que el papa Francisco no vino a México porque quería decir una misa en Ayotzinapa, ese embuste mediático no influyó para nada en la reunión entre Gobierno y ofendidos que se celebró en el Museo Tecnológico de la CFE, frente a Los Pinos.

Seguirán investigando la PGR, los expertos independientes, los extranjeros y todos los que tengan algo que aportar a la desaparición de los normalistas, por lo que sus padres ahora, ya no piden que se los devuelvan vivos sino que se esclarezca el crimen.

Lo que sí puede resultar novedoso sobre este asunto, son las marchas convocadas para hoy en diversas partes de México y del mundo.

A un año de la desaparición de los 43 normalistas, la única lectura que deja esta desgracia nacional es la confirmación del imperio de la injusticia, pese a que en prisión hay 111 personas “presuntamente” vinculadas con los hechos.

La ausencia de estos 43 jóvenes también es una clara muestra de que México fue exhibido ante el mundo como un país violento, injusto, corrupto y hambriento; con un pueblo sometido, obediente y sumiso en el que solo unos cuantos mantienen la protesta.

Personajes de diversos ámbitos se sumaron a esta causa. Grandes estadios en tumultuarios conciertos o partidos de futbol o beisbol; lo mismo que salas de arte o cine, palacios de Bellas Artes y plazas públicas; mantas colgadas en fachadas, fuentes teñidas de rojo sangre; discursos leídos por extranjeros en los más importantes actos internacionales; defensores de derechos humanos, artistas, pueblo. Todos se sumaron al reclamo de la justicia de los 43. Pero nada ha pasado hasta el momento.

Ni siquiera la muerte de los 49 niños de la guardería ABC, ocurrida en junio 2009, ni las muertas de Juárez atrajeron los reflectores en contra de la inadecuada impartición de justicia en México.
El cinismo de los perredistas

¿Qué hizo atractiva la demanda de la reaparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa? Indudablemente ha sido el manejo de redes sociales que los involucrados (algunos de ellos sobrevivientes de los trágicos hechos de la noche de Iguala) han sabido sumar a su causa, y que trascendió las fronteras.

Pero también, debe dársele crédito al hartazgo social de un importante grupo de mexicanos que han participado y apoyado a esta causa que, por fortuna, se mantiene al margen de partidos políticos, religiosos y otros activistas sociales más vinculados con el conservadurismo que con la lucha de causas justas.

Lo que no deja de sorprender es el cinismo con el que algunos políticos pretenden “llevar agua a su molino”, como ocurre con los perredistas que postularon a José Luis Abarca como candidato a la alcaldía de Iguala y que, de acuerdo a las investigaciones oficiales e independientes, ordenó que detuvieran a los normalistas antes de llegar a un mitin donde su esposa, María de los Ángeles Pineda, anunciaría su postulación (también por el PRD) para suceder a su marido en el cargo.

Los perredistas (en alianza con el PAN, que parece muchos han olvidado) también llevaron al poder a Ángel Heladio Aguirre Rivero, el gobernador que el 13 de septiembre de 2013 se encontraba en una fiesta mientras el huracán “Manuel” golpeaba Acapulco; el mismo que días después de la desaparición de los normalistas dijo que metía “las manos al fuego” por Abarca y su esposa.

La misma dirigencia del partido del Sol Azteca, tanto Jesús Zambrano como Carlos Navarrete, que defendieron a los dos rufianes, ahora exigen la creación de dos fiscalías especiales para el caso Ayotzinapa y lo hacen con tal cinismo que hasta toman la tribuna del Senado para “ejercer presión ante la indiferencia del Gobierno de la República”.
La ignorancia de los panistas

Nada más vergonzoso que el cinismo y la doble moral de los militantes de un partido que surgió contra la imposición y el abuso del poder; que se dice de izquierda y debería defender las causas sociales, pero protege y defiende a delincuentes y responsabiliza de sus malas decisiones al Gobierno de la República, que tampoco está absuelto de responsabilidad en este caso.

Pero si los perredistas son cínicos en sus reclamos, los panistas mostraron su ignorancia al desconocer las limitaciones de los organismos internacionales para intervenir en asuntos que competen a los Gobiernos nacionales.

Con la bandera del reclamo de justicia para los parientes de los 43 normalistas, los senadores del PAN anunciaron que solicitarían formalmente a la Organización de Estados Americanos (OEA) la conformación de una fiscalía anticorrupción en México, como lo hizo en Guatemala y que fue la encargada de orquestar la filtración de llamadas telefónicas (obtenidas ilegalmente) que ocasionaron el derrocamiento, encarcelamiento y enjuiciamiento del ahora expresidente Otto Pérez Molina.

De inmediato, el organismo internacional aclaró que no era de su competencia intervenir sobre la desaparición de los jóvenes guerrerenses y que si lo hizo en Guatemala, fue porque la fiscalía debía esclarecer abusos del régimen militar durante la dictadura que afectó a toda la nación, no a una región específica, como ocurre en Ayotzinapa.

Hasta el mismo Andrés Manuel López Obrador, ahora líder de Morena y “ajonjolí de todos los moles”, fue rechazado por los padres de los normalistas porque también apoyó a los Abarca en Iguala y acudió a mítines del PRD en Iguala donde reconoció la supuesta “probidad” del exalcalde desaforado y ahora, detenido junto a su esposa.

El Gobierno de la República también tiene su parte de culpa porque ha protegido la presunta participación del Ejército en el caso Iguala, lo mismo que en otros muchos. Si quiere contribuir al esclarecimiento de los hechos del 26 de septiembre de 2014, debe abrir las puertas no solo de la 27 Zona Militar donde dicen los padres de los normalistas, pudieron esconder a sus hijos y cremarlos.

Aunque al principio la PGR intentó mantener al margen a los soldados, después aparecieron las fotografías en las que militares vieron a los normalistas por última vez en una clínica donde llegaron en busca de atención médica y protección. Los uniformados los echaron del lugar y, un año después, todavía nadie sabe de ellos.

Al presidente Enrique Peña Nieto y a quien le suceda en el cargo, se le comienzan a acumular los asuntos a esclarecer, porque el pueblo pide conocer con certeza qué ocurrió, no importa si sucedió durante su Gobierno o en el de sus antecesores.

En México es urgente que las instituciones recuperen su credibilidad que se conseguirá solo si sus dirigentes actúan con honorabilidad y transparencia. Eso parece algo casi imposible.
Excesiva atención de sre a mexicanos en Egipto

Siempre es laudable que el Gobierno se preocupe por la protección de los mexicanos en el extranjero, porque es, entre otras muchas, una de sus funciones.

Pero resulta de un “populismo ridículo”  la manera en cómo se manejó y los honores que rindió el Gobierno a ocho mexicanos imprudentes que se fueron a meter a una zona de guerrilla, perfectamente identificada como no apta para turistas, y perecieron en un bombardeo del Ejército egipcio.

La secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, no debió viajar en el avión presidencial a El Cairo para agilizar los trámites de repatriación de los cadáveres. Más reprobable es que hayan cubierto sus féretros con la bandera nacional, que solo ocurre con héroes militares o civiles que lo merezcan.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.
manuelmejidot@gmail.com