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Alto Poder / Manuel Mejido

  • Manuel Mejido

  • La educación dejó de ser prioridad para gobiernos mexicanos
  • Sólo el uno por ciento de los maestros están bien calificados
  • Con traspiés avanza la reforma educativa que nadie respeta

El principal problema de México es la educación. Durante décadas las administraciones de todos los niveles del país han destinado enormessumas de dinero, pero la corrupción las ha absorbido y nada ha cambiado. El gatopardismo prevalece.

En el 2013 se prometió una gran reforma educativa que ha llevado tres años y aún hay sectores gubernamentales y magisteriales impidiendo su aplicación, algunos con argumentos y otros con plantones.

La implementación de la actual política educativa se comenzó a construir por el último peldaño de la escalera y, por lo mismo, hasta la evaluación obligatoria, que debería ser un importante paso hacia adelante, es cuestionada porque los maestros nunca recibieron capacitación previa y, en cambio, si reprueban se les despide.

Siguiendo este camino de cuya debilidad no se ha dado cuenta el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, la reforma avanza dando traspiés.

Otro acierto que naufraga en la incertidumbre es la federalización de la educación oaxaqueña. El gobernó nacional tomó el control del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEOPO), nido de maestros en el arte de no hacer nada y aprovecharse ilegalmente del dinero público.

Los arquitectos de esta casa sin techo, como lo es el nuevo IEEPO porque solo despidieron a más de tres mil empleados, dejaron intacta la estructura corrupta que aún opera con la misma impunidad de antes.

Esa pérdida de rumbo en la reforma educativa ha ocasionado un sinfín de problemas sociales y económicos, porque las marchas y plantones no sólo bloquean las vialidades, sino que destrozan la micro y pequeña empresas, que el gobierno también tiene bailando en la cuerda floja.
Cualquiera puede encargarse de la educación en México

Desde luego que algo grave ocurre en México, porque la falta de calidad y de honradez de los funcionarios públicos cada día es más evidente. Hace 30 años, o más, el Presidente de la República en turno nombraba a los intelectuales de mayor prestigio para ocupar la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Narciso Bassols, Víctor Bravo Ahuja, Plutarco Elías Calles, Nemesio García Naranjo, Porfirio Muñoz Ledo, Félix F. Palavicini, José María Pino Suárez, Jesús Reyes Heroles, Aarón Sáenz, Justo Sierra Méndez, Jaime Torres Bodet, José Vasconcelos y Agustín Yáñez, entre otros.

Los últimos presidentes empezaron a colocar a sus amigos en la SEP y, de ahí el gran descalabro que sufrió la educación pública en el país. El último de esa serie de protegidos presidenciales es Aurelio Nuño, que accede a conductor de la educación nacional, porque aparentemente ya se vislumbra como el nuevo delfín.

El descuido con el que los gobiernos manejan la política educativa ubica a México, según un estudio de ‘Capital Humano 2015’ elaborado por el Foro Económico Mundial, en el lugar 102 de 124 países, en lo referente a la calidad de la educación primaria, aquella que reciben menores de 15 años y donde se adquieren la base de los conocimientos. El primer lugar lo ocupa Finlandia.

En una entrevista que le hice al expresidente del gobierno español Felipe González, le pregunté qué era lo más importante para catapultar a los países en desarrollo.

El político simplemente me dijo: Cuando era Presidente de España, hice una gira por Finlandia y tuve como guía a una joven, sumamente inteligente, preparada, culta, que me impresionó mucho. Le pregunté por qué siendo tan talentosa se había dedicado a las relaciones internacionales. La respuesta que me dio la joven, jamás la he olvidado. Me dijo estoy aquí porque mis calificaciones no me alcanzaron para ser maestra. Respuesta inolvidable. La educación es el motor del desarrollo.

En México la carrera magisterial puede empezar sirviendo mesas en un restaurante y pasa directamente a enseñar el abecedario en las aulas. No hay carrera, no hay preparación, no hay estudios, no hay cultura. Lo que sí hay es mucha improvisación. Algo similar a lo que ocurre con los policías y los políticos. El Ededazod del poderoso hace generales, hace maestros, hace secretarios de Estado pero, sobre todo, hace daño a México.
Por hambre, los jóvenes quieren ser maestros

El caso de Ayotzinapa es muy revelador porque los padres de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala, Guerrero, el 26 de septiembre de 2014, narraron con un vocabulario deficiente e insuficiente que sus hijos se habían metido a la normal para ser algo en la vida.

Antiguamente, la clase pobre de los países europeos, atrapados por una nobleza sinvergüenza y despreocupada, sólo tenían para sobresalir en la vida, la carrera de las armas o la religiosa. Generales o cardenales.

Las cifras obtenidas por organismos internacionales y no por las amañadas “instituciones” nacionales, indican que en México los niños de cinco años tienen la más baja probabilidad de cursar una licenciatura o un posgrado que en el resto de los 124 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Según otro estudio, llamado “¿Cómo va la vida? 2015S, también elaborado por la OCDE, señala que mientras una persona de cinco a 39 años puede aspirar a tener 17.7 años de educación, equivalentes a una carrera técnica. En México la cifra baja a 14.4 años, lo cual significa bachillerato inconcluso. El nivel más bajo de los países miembros del organismo internacional es el de México.

Mientras en Islandia los años de educación pueden llegar a 20, en México, el país más pobre en esa aspiración, no logran ni siquiera 15 años de escolaridad. Da la triste impresión de que los gobiernos mexicanos se preocupan mucho por evitar que crezca el número de analfabetas, para que se ocupen en su vida laboral de los trabajos más marginales como lavar retretes en Estados Unidos.

Actualmente, los jóvenes ya no aspiran ingresar a la universidad a estudiar carreras como actuaría, biología, química, física, ingenierías, arquitectura ni alguna que requiera esfuerzos intelectuales del estudiante.

En una de muchas barbaridades que decía Vicente Fox como Presidente se atrevió a soltar la absurda frase de que los emigrantes mexicanos se iban a Estados Unidos a hacer trabajos que ni los negros querían. El guanajuatense tuvo que disculparse con los negros, pero nunca lo hizo con los morenos mexicanos.
Los mexicanos prefieren oficios, no profesiones

Las opciones de estudio para la juventud mexicana son, a lo sumo, una carrera técnica o gastronomía, hotelería, turismo, estilistas, diseñador de interiores y todas esas que no son más que oficios, son las más socorridas.

Del total de maestros que presentó la llamada Evaluación Universal sólo el uno por ciento obtuvo un porcentaje de aciertos más elevados, señala la organización Mexicanos Primero.

Desde el fin de semana antepasado, comenzó la aplicación de la Evaluación Universal a los maestros. Según David Calderón, presidente de la organización Mexicanos Primero, en la anterior etapa del estudio “del total de maestros que presentó el examen sólo el uno por ciento obtuvo el porcentaje de aciertos más elevado”.

El investigador de la UNAM Eduardo Varzana García, consultado por Alto Poder, señalo que “en la segunda década del siglo XXI, el 41 por ciento de mexicanos de 14 años y más está en condiciones de rezago educativo, es decir, su nivel educativo está por debajo de lo considerado básico: son analfabetas o no han concluido la primaria o la secundaria. Este dato confirma efectivamente que el rasgo más característico de la sociedad mexicana es la desigualdad, que el sistema educativo se encarga de producir y reproducir”.

¿Acaso Aurelio Nuño y su corte de supuestos especialistas, sin especialidad, serán capaces de revertir las cifras de calificaciones tan bajas que obtienen los mexicanos en el extranjero?

Y hasta la próxima semana,
en este mismo espacio.

manuelmejidot@gmail.com