imagotipo

Alto Poder / Manuel Mejido

  • Manuel Mejido

  • A mitad del camino, las cosas no marchan según lo prometido
  • Nadie puede detener la violencia, la corrupción y la pobreza
  • La ambición por la Presidencia la exhiben anticipadamente cinco candidatos

A mitad del camino, las promesas de mover a México a la prosperidad no se han cumplido; las expectativas sobrevendidas con el “Pacto por México”, no se han reflejado en la economía popular, no obstante que la Reforma Energética vende al mejor postor los recursos de gas y petróleo de la nación.

Puede resumirse en tres rubros lo que el Gobierno de la República ha quedado a deber: corrupción con impunidad a todo lo que da, una economía que no ha podido sacar a 70 millones de personas de la pobreza, ni ha abatido la inseguridad que se extiende por todo el país.

Los escándalos políticos se han sobrepuesto a las buenas intenciones del Gobierno y marcaron definitivamente los primeros tres años, con los asuntos de la “Casa Blanca”, la de Ixtapa y de Malinalco, del secretario de Hacienda. Coronados todos por la espectacular fuga de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, que según los expertos colombianos en tráfico de drogas, tuvo un costo de 50 millones de dólares repartidos en diversos niveles del Gobierno.

A estas fallas estructurales deben sumársele los abusos del exgobernador panista de Sonora, Guillermo Padrés, que condonó más de 700 millones de pesos de impuestos a sus allegados y se construyó, con dinero público, una presa en su rancho; el uso del helicóptero de Conagua para asuntos particulares del director cesado, David Korenfeld, y, más recientemente, la orden de aprehensión en contra del exvocero del Partido Verde, Arturo Escobar, acusado de violar la ley electoral durante los comicios de junio pasado.

Oceanografía, Ohl, Railway China Construction Co, Ficrea, Prisa y otras muchas empresas abusaron del pueblo o son proveedoras del Gobierno acusadas de participar en licitaciones amañadas o por recibir contratos directos, sin pasar por el escrutinio de la licitación pública.

El caso Ayotzinapa le hizo mucho daño al Gobierno de la República, aunque se trataba de una desaparición, aparentemente, circunscrita al narco municipio de Iguala y a su narco alcalde y su narco primera dama, José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda, Tlatlaya y el ajusticiamiento por parte del Ejército de delincuentes rendidos y el asesinato de 12 personas que protestaban frente al palacio municipal de Apatzingán.
Los militares que se decían intocables

En Guerrero, además de los múltiples homicidios, desapariciones y secuestros perpetrados por la delincuencia, las sospechas que cayeron sobre los miembros e instalaciones de la XXVII zona militar en el caso de la desaparición de los normalistas. Hasta ahora, más de un año después de ocurridos los hechos, se permitió interrogar a jefes, oficiales y tropa de las Fuerzas Armadas.

Dentro del entramado de impunidad y abusos, se encuentra de manera muy destacada el gobernador Javier Duarte, acusado de intervenir en homicidios y desapariciones de periodistas y enemigos públicos y de los abusos de los recursos del erario, en beneficio personal y de su grupo del exgobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina.

A tal grado llegó la desfachatez del Gobierno de Medina de la Cruz que en las pasadas elecciones el sistema partidista fue derrotado por el candidato independiente (expriísta) Javier Rodríguez Calderón, autonombrado “El Bronco”.

La inseguridad sigue imparable. Los estados de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Querétaro, Guanajuato, Puebla e Hidalgo, entre otros pocos, que antes eran considerados seguros, ya cayeron en diversos estratos de violencia.

La atención de las Fuerzas Armadas se centra en Michoacán y Guerrero. Pero han soslayado los problemas de inseguridad, aún sin resolver, en el norte del país, porque Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua y Baja California, además de Durango, Coahuila, Sinaloa y Colima no se encuentran precisamente en un lecho de rosas.

Los decomisos de dinero o de bienes incautados a narcotraficantes, crimen organizado y funcionarios públicos corruptos permanecen en el más absoluto de los secretos, cuando debieran estar expuestos a la opinión pública para que se supiese a quiénes sí y a quiénes no y cuánto se les ha incautado.

Aún el pueblo no sabe si la gran fortuna de Elba Esther Gordillo sigue intacta o ya se encuentra en las arcas secretas del Gobierno, como ocurrió cuando era presidente Carlos Salinas de Gortari con los bienes de Joaquín Hernández Galicia y todos los dirigentes sindicales petroleros que mandó a prisión, o los del chino Zhenli Ye Gon, 205 millones de dólares y 18 millones de pesos, que Vicente Fox y después Felipe Calderón, desaparecieron del escrutinio público.
En las ciudades también dependen de las remesas

El Gobierno de la República, por causas internas y externas, ya perdió su capital político en la primera mitad de su gestión y tendrá para la segunda parte que allegarse recursos especiales, porque los precios del petróleo siguen, constantemente a la baja, que apenas ayer se cotizó en 34 dólares con 18 centavos de dólar.

En contraste, las remesas en dólares que envían los trabajadores más pobres desde Estados Unidos para mantener a sus familias que viven en México, han aumentado y sostienen una buena parte de la economía nacional.

Este año lograron un incremento del 21 por ciento, para llegar al mes de junio, cuando se cierra el semestre, a 12 mil 89 millones de dólares. En tanto, los ingresos petroleros este año han caído, en el mismo periodo, un 47 por ciento.

Aunque es un dato poco conocido, los municipios que más se benefician con las remesas son los de Tijuana, Puebla, Guadalajara, Monterrey, Tultitlán (Estado de México) y la delegación Cuauhtémoc (Distrito Federal).

Además del destino urbano de la mayoría de las remesas, hay un sinnúmero de zonas rurales en Zacatecas, Durango, Michoacán, Guerrero, Chiapas, Morelos, Oaxaca y Puebla, que también se benefician con esos recursos que proveen los mexicanos más desposeídos.

Los siempre optimistas a sueldo del Gobierno que calculaban un crecimiento de la economía durante los seis años de la actual administración en cuatro por ciento, se vieron obligados a reducir sus apreciaciones a la mitad. Tuvieron que sacar sus cálculos del beneficio personal a la realidad.

El dólar y el euro siguen imparables a la alza. El costo de la vida parece indexado al mercado cambiario, el salario mínimo es microscópico y la canasta básica ya es inexistente.

Los economistas mexicanos se parecen al que fue presidente de Argentina, Juan Domingo Perón, que para defender su Gobierno de la falta de poder adquisitivo y de la depreciación de su moneda simplemente dijo: “Los argentinos no compran su carne en dólares, lo hacen en pesos” y así quiso solucionar el problema.
Ahora todos quieren ser presidentes de México

Por primera vez en los últimos 80 años a mitad del sexenio ya hay cuatro aspirantes a una candidatura para la Presidencia de la República en el 2018.

El primer aspirante que públicamente reconoció su deseo de ser candidato presidencial por el PRD, fue el gobernador de Morelos, Graco Ramírez Garrido Abreu; le siguió Margarita Zavala de Calderón, esposa del expresidente espurio de tan malos recuerdos, por el PAN, y, obviamente que por Morena, confirmó Andrés Manuel López Obrador lo que ya todos sabían, que competirá otra vez por “la grande”.

Existe un cuarto candidato que es Miguel Ángel Mancera Espinosa, que no tiene partido político ni la aceptación del pueblo. Pero que también quiere, porque cree que la candidatura le caerá del cielo como le cayó el Gobierno de la Ciudad de México por las rencillas entre López Obrador y Marcelo Ebrard.

Por supuesto que “los regios” (como se hacen llamar) de Nuevo León, aunque apenas empieza a gobernar ya candidatean a su “Bronco” para el 2018.

Los tiempos en política han cambiado, las circunstancias también, pero lo que sigue intacta es la ambición desmedida de los gobernantes para llegar al dinero público y desaparecerlo por la vía más rápida: su cuenta bancaria.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.
manuelmejidot@gmail.com