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Alto Poder / Manuel Mejido

  • Manuel Mejido

  • Aumentan los ancianos y se encarecen los servicios de salud
  • De cada 100 mexicanos, 48 no reciben atención médica
  • México es de los últimos lugares en número de camas en la OCDE

El mexicano es uno de los pueblos más desprotegidos, enfermos y abandonados en su vejez.

En el 2013, la población estimada en México fue de 118 millones 395 mil 054 personas, que a estas alturas ya puede redondearse en 120 millones, de las cuales 50 millones se encuentran ocupadas, de acuerdo con las cifras de la Encuesta Nacional  de Ocupación y Empleo (ENOE).

El INEGI reporta que del total de personas ocupadas, 30 millones (y sus familias) lo hacen en el sector informal y, por ello, no reciben servicios de salud, ni de asistencia durante la vejez, tampoco a una pensión para el retiro o incapacidades por riesgos de trabajo.

En el país hay 38 millones de ancianos, de acuerdo con un reportaje muy bien documentado de Gabriel Xantomila, publicado en los diarios de la OEM el sábado 5 de diciembre pasado. En tanto la población nacional crece fuera de control, la construcción de hospitales y centros de salud es mínima, insuficiente y de baja calidad.

De cada 100 personas, 45 están afiliadas al llamado Seguro Popular, que fue una trampa de Vicente Fox porque fijó cuotas a un servicio que el Estado daba gratuitamente, a través de la Secretaría de Salud.

Siete, de esos 100 ciudadanos, reciben atención en el ISSSTE, que es para trabajadores del Estado; y el resto, 48 mexicanos, son atendidos en otras instituciones, públicas o privadas.

La falta de capacidad y de interés de los gobiernos en todos sus niveles por atender la salud del pueblo, es verdaderamente lamentable porque no acaban de entender que con una población enferma, no hay país que pueda progresar, ni salir del subdesarrollo.

Los gobiernos mañosos que padece la nación, en apariencia atacan este mal endémico, porque los créditos que otorgan las organizaciones internacionales, dependen de la productividad de los ciudadanos que los reciben; y, poblaciones enfermas o mal alimentadas, son improductivas, producen poco y su periodo de vida laboral es corto.
Los viejos abandonados del servicio de salud

La población mexicana está mayoritariamente desprotegida porque en el IMSS, la institución que protege y atiende a la clase trabajadora, de cada 100 personas 21 cotizan actualmente y 20 lo hicieron con anterioridad. Con lo cual se concluye que 59 personas de 14 años y más nunca han cotizado a la seguridad social.

También se reconoce en la encuesta del INEGI, que actualmente cinco cada 100, son pensionados, en su mayoría por retiro o vejez, y dos están discapacitados por sufrir algún tipo de accidente de trabajo.

Las cifras son reveladoras y desconcertantes, porque reflejan el desorden burocrático del IMSS heredado desde el gobierno de Manuel Ávila Camacho, que lo fundó el 19 de enero de 1943.

En México hay 23 mil 269 unidades de salud, sin contar los consultorios del sector privado. De este total, 86.8 por ciento pertenecen al sector público y 17.2 por ciento, a particulares.

En el país, de los centros de atención a la salud mil 121 son hospitales públicos y tres mil 802, unidades privadas con servicio de hospitalización. De haber gobiernos que cumplieran con su función, esta cifra debería estar invertida.

Del total de hospitales públicos, 28 pertenecen a instituciones que atienden a la población no asegurada y el resto a la seguridad social. El mayor número de centros hospitalarios se ubica en la categoría de hospitales generales.

Precisamente en esos lugares que debían de ser de instalaciones ejemplares, se ven los casos más desgraciados de lo que puede ocurrir a los mexicanos sin recursos económicos, que son la gran mayoría, cuando se ven afectados por una enfermedad que requiera hospitalización.
Falta la vergüenza de las autoridades

En esos hospitales generales, por falta de cupo, porque no se construyen más centros de ese tipo, gran cantidad de enfermos son atendidos en camillas colocadas en los pasillos. Faltan camas, aparatos de tecnología de punta, médicos, enfermeras, trabajadoras sociales y personal de limpieza. Falta vergüenza en los gobernantes que permiten que se llegue a ese tipo de excesos que tienen remedio construyendo centros de salud adecuados a los avances que en este aspecto se viven en el resto del mundo.

Lamentablemente, es común escuchar casos de mujeres que han parido en la calle o en un parque a lado de un hospital, porque les fue negada la atención por falta de cupo. También es bien conocido el caso del niño al que le extrajeron el ojo sano en lugar del enfermo. Son barbaridades irremediables y un juego criminal con la vida y el dolor de los enfermos.

Un caso que analiza actualmente la autoridad, es el de Sebastián Lerdo de Tejada, de 48 años de edad, que siendo director del ISSSTE, por una posible negligencia médica, murió de un paro cardiaco en el hospital ‘Adolfo López Mateos’ de esa institución.

Los médicos en el extranjero no pueden creer que haya ocurrido un caso de ese tipo, ni que se atienda en el suelo a personas que requieren una cama y ya no se diga un quirófano.

En el país la cifra de hospitales por cada 100 mil habitantes es de 1.1, tanto en la seguridad social, como en las instituciones que atienden a la población que no cuentan con ese servicio.

Donde se agudiza y magnifica la necesidad de dar una buena atención médica a los ciudadanos, es en las zonas rurales. Ahí ni siquiera existe un dispensario, ni un médico que haga visitas regulares. La gente se sabe organizar para construir iglesias, en torno a un sacerdote con iniciativa que cada domingo llega al lugar para conservar a sus feligreses.

Pero nada saben esas poblaciones de, por lo menos, fincar un consultorio para atenderlos y comprometer a un médico a visitas semanales, como las dominicales de los curas.

De acuerdo con las cifras más recientes de la OCDE, Japón ocupa el primer lugar con 13 camas de hospital por cada mil habitantes, seguido por Corea con 10 y Alemania con ocho. En los últimos dos lugares están México y Colombia con capacidad únicamente de una cama.
Sin tomógrafos ni equipo de resonancia en el país

Los datos de la OCDE indican también que en cuanto a la disponibilidad de tomógrafos (tecnología utilizada en diversos casos médicos como la detección del cáncer), para el servicio médico, México ocupa la última posición entre los 34 países miembros, con solo cinco unidades por cada millón de habitantes, mientras que países como Australia e Islandia, están en los dos primeros lugares con 50 y 40, respectivamente.

México también se encuentra en último lugar, de la OCDE, en cuanto a equipos de resonancia magnética, con dos por cada millón de habitantes; en tanto que Estados Unidos e Italia, tienen 34 y 25, respectivamente.

Es alarmante que en el país los médicos se hayan convertido en mercaderes de la muerte, a los que sólo importa el dinero. Antes los doctores hacían el juramento de Hipócrates para servir a los enfermos. Hoy nada más hacen el juramento de hipócritas, para enriquecerse de la manera más vil.

Consultado por Alto Poder, Alejandro Macías, del Centro de Investigación y Docencia Económica, reveló que el 94 por ciento de los hospitales públicos y privados no están certificados. Además existe un amplio número de clínicas que no cumplen con las normas mínimas de infraestructura, equipamiento, calidad, higiene ni seguridad. Lo que es un gran riesgo para los pacientes.

La certificación de los hospitales, que en México parece no existir ni ser exigida por las autoridades, consiste en verificar que la atención médica cumpla con los requisitos que garanticen la salud del paciente.

La situación se agrava porque cada día en México más ancianos, enfermos, abandonados y menos sensibilidad en las autoridades que deben poner alto al despeñadero en que se encuentra la atención médica en el país.

Por motivos de vacaciones de Navidad y Fin de Año, los invito a que nos volvamos a leer el sábado 9 de enero. Felices fiestas y cuide su vida y salud.

manuelmejidot@gmail.com