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Alto Poder / Manuel Mejido

  • Manuel Mejido

  • El caso Moreira exhibe tres formas de perseguir un mismo delito
  • Los excesos del exgobernador despertaron las sospechas en Barcelona
  • México ofrece impunidad; EU ambiciona dinero y España ejecuta

El encarcelamiento y posterior liberación (con arraigo) de Humberto Moreira en Madrid, España, demuestra claramente lo profundo que está enraizada la corrupción con impunidad entre los gobernantes y el medio político mexicano.

La malversación de recursos públicos por quienes tienen la facultad de disponer de ellos con discrecionalidad, se ha convertido en una pandemia nacional.

El robo directo al erario ya no es de aquel viejo 10 por ciento sobre las obras que se embolsaban los gobernantes, sino del 90 por ciento sobre todo lo que haya.

Además de lo que se roban, los gobernantes dilapidan los recursos públicos en darse una ostentosa vida de placer y excesos de todo tipo.

Nadie puede negar que los gobernadores se han convertido en auténticos virreyes que disponen a su gusto y voluntad de vidas y haciendas de sus gobernados. Unos cuantos abusan del poder y la mayoría es abusada sin recato.

La desfachatez de las autoridades nacionales en sus tres niveles de Gobierno no tiene límites. Permite los más impactantes abusos de quienes tienen la encomienda de velar por los intereses del país.

La Corte de los gobernadores virreyes dispone de cuantiosas cantidades mensuales para el mantenimiento del tren de vida que llevan esos políticos, supuestamente elegidos por el pueblo, y sus familias.

Casi todos tienen hogar, casa de descanso y la casa de Gobierno que usan y abusan durante su periodo constitucional. Además de aviones y autos particulares. ¡Faltaba más!

La legión de empleados y sirvientes depende de los gustos y caprichos de cada gobernador y su familia. Aquellos que tienen hijos pequeños comisionan, con dinero público, dos nanas por cada uno. La servidumbre es una verdadera legión porque tienen desde asistentes particulares (el valet), asesores, custodios (pistoleros), jardineros, cocineros, choferes y hasta una persona para que les cargue su portafolios.

Ni el Nizam de Hyderabad actualmente goza de tantas personas a su servicio y dispuestas a servirlo en todos sus placeres.
La venganza panista y su inacción

Moreira Valdés, después de haber saqueado el Estado de Coahuila, tuvo la desfachatez de imponer, con trampas en la elección, como gobernador del Estado a su hermano Rubén que, por supuesto, es un gran proveedor económico y patrocinador del Máster Internacional de Comunicación y Educación en la Universidad de Barcelona que cursa don Humberto a los 50 años, cuando todos los estudiantes lo hacen a los 25.

Los excesos del exgobernador de Coahuila fueron solapados por el presidente espurio Felipe Calderón, que solo armó un escándalo en el 2011 cuando estaba por concluir su mal Gobierno y era evidente que las preferencias favorecían a Enrique Peña Nieto, candidato del PRI que entonces dirigía Moreira.

Arturo Chávez y Marisela Morales, los procuradores panistas, así como los entonces secretarios de Hacienda Ernesto Cordero y José Antonio Meade (inexplicablemente secretario de Relaciones Exteriores y ahora de Desarrollo Social con Peña Nieto) fueron los artífices del escándalo mediático contra las sinvergüenzadas de Moreira y su posterior silencio, una vez que los panistas perdieron las elecciones en toda la línea.

Las turbulencias de un préstamo escandaloso que lo señalaba como responsable del endeudamiento del Estado de última hora por 30 millones de dólares, causaron su salida como presidente del PRI el tres de diciembre de 2011. Pero hasta ahí llegaron las investigaciones del entonces Gobierno panista.

Los fiscales eran tan malos o tan corruptos, que dejaron las cosas como estaban. Ni le incautaron sus bienes a Moreira, ni lo metieron a la cárcel, como ahora lo hicieron los españoles que tomaron la buena costumbre de no dejar impune ni siquiera a la hermana del Rey de España, Cristina, que debe comparecer en tribunales para aclarar la malversación de fondos de su esposo Iñaki.
El gobernador que bailaba sevillanas

Los sabuesos financieros estadunidenses, que olfatean los movimientos de capitales en todo el mundo, detectaron un olor a lavado de dinero en el First National Bank de Edimburgh, en Texas, y en el JP Morgan Chase Bank, de las Bermudas, que llevó a la captura del extesorero del Estado de Coahuila, David Villarreal, y en noviembre de 2014 a la de Rolando Treviño González, el empresario prestanombres que adquirió radiodifusoras en Texas y Coahuila con firma de Moreira.

Para Estados Unidos este tipo de asuntos no quedan en un escándalo y siguieron la madeja, hasta que deshicieron el ovillo el pasado viernes 15 cuando detuvieron a Moreira Valdés en el Aeropuerto de Madrid por toda la información que proporcionó Washington y las autoridades españolas como resultado del exceso en que vivía el exgobernador en el barrio lujosísimo de Sant Ugant, en Barcelona, en donde paga una renta de tres mil 500 euros mensuales y, por las tardes, tenía maestros que le enseñaban a bailar sevillanas. “Catedral de Sevilla y olé, Torre del Oro…”.

Solo a un prófugo mexicano se le ocurren semejantes barbaridades que lo dejan desnudos ante cualquier corporación policíaca por más inepta que sea. Moreira cruzó todas las fronteras de la estupidez con sus excesos económicos, porque ni siquiera el “Chapo” se daba esos lujos de estudiar, divertirse y especializarse como bailarín.

Los jueces españoles lo acusan de blanqueado de dinero, cohecho, malversación de fondos y organización criminal, cargos por los que no le permitieron la libertad bajo fianza ante la posibilidad de que huya del país o destruya información valiosa para el proceso.

Esto significa una gran diferencia entre la forma que tuvieron de aplicar la justicia en México al mismo personaje, los procuradores del calderonismo Arturo Chávez y Marisela Morales.

El país no puede desprenderse de gobernantes ladrones y jueces corruptos, porque el mar inmenso de la falta de principios morales entre quienes se dedican a la política tiene ahogados a todos, gobernantes y a gobernados.

Parece asunto de ‘Ripley’, pero durante los últimos tres sexenios los gobernadores han cometido auténticos saqueos del erario, han sido vinculados con el crimen organizado para traficar drogas.

Solo están en prisión con sentencias irrisorias tres de ellos. Mario Villanueva Madrid, con 30 años pero en Estados Unidos porque, para su desgracia, fue extraditado en cuanto las laxas autoridades mexicanas le dieron libertad.

En prisiones mexicanas están el exgobernador de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso Femat, sentenciado a dos años; Jesús Reyna, de Michoacán, y Andrés Granier, de Tabasco, se les dictó formal prisión y están a la espera de sentencia.

Ahora se suma Moreira Valdés, que en el último año de su Gobierno en Coahuila cometió fraudes tan gigantescos como dejar endrogado al Estado con 30 mil millones de pesos. Tal vez por eso viva de sus ahorros como lo declaró en España, en donde los jueces no son tan crédulos como en México.

La respuesta de las autoridades de México no se ha dado a conocer porque la exoneración de Humberto Moreira se hizo durante el Gobierno del presidente espurio Felipe Calderón.

Ante el silencio de las autoridades los partidos políticos abrieron su gran bocaza. El PRI simplemente se concretó a decir que había sido exonerado por una administración no priísta de todos los cargos que se le imputaban. El PAN promovió en el Senado un exhorto para que la PGR instaure una Fiscalía especial para investigar tan enorme fraude, para seguir con más infraestructura burocrática inútil y el PRD exige su extradición y formal prisión en México.

Ningún gobernador de los que están iniciando o finalizando sus funciones, sale limpio de una auditoria transparente, porque los malos manejos de los políticos en el país son asuntos de la vida diaria del comportamiento y lo malos hábitos de 120 millones de mexicanos.
Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.
manuelmejidot@gmail.com