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Alto Poder / Manuel Mejido

  • Marco Bernal

  • El 24 por ciento de los mexicanos ha sido víctima de un fraude
  • Pese a tantos abusos, los ciudadanos creen más en los bancos
  • Impunemente Hacienda puede investigar todas las cuentas bancarias

Los mexicanos, que han sido considerados en diversas ocasiones entre los pueblos más felices del mundo, ahora caminan desgarbados, cabizbajos, con caras tristes y surcadas por las arrugas de la preocupación. Se advierte en los rostros, el no tener con que alimentar a la familia.

La población muestra una clara imagen de desaliento. La necesidad extrema y la falta de dinero para ahorrar abarcan a todo al proletariado y a toda la clase media.

La carne, los huevos, la leche, los pescados y los mariscos, por la crisis económica, desaparecieron de la dieta de los mexicanos. Son 75 millones de personas las que padecen algún tipo de pobreza, las que ofrecen el panorama sombrío en que se ve envuelta la nación.

Los gobernantes hacen poco o nada por rescatar al pueblo de esa lamentable situación en que se encuentra.

Algunos jerarcas del Gobierno hasta hacen bromas, de mal gusto por cierto, con la pobreza generalizada, con la caída de los precios del petróleo y el alza del dólar. Resumen la delicada situación diciendo que “el mar está picado y por ello se mueve un poco más el barco”. La desafortunada frase fue de un alto funcionario que, a la vista de todos, no padece hambre.

En tanto, el 24 por ciento de los ciudadanos son víctimas de los abusos por parte de las instituciones bancarias, crediticias y de empeño. Los bancos (en un 95 por ciento extranjeros) obtienen ganancias estratosféricas.

Durante el año 2014, los 46 bancos que operan en todo el país obtuvieron ganancias con máximos históricos a nivel mundial de 107 mil millones de pesos, un 44 por ciento superior al año anterior.

La medida más exacta para observar el mal manejo de la economía nacional que se está haciendo en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público es que el 84 por ciento de las ganancias las concentran dos grandes bancos españoles (Bancomer y Santander), otro estadunidense (Banamex) y dos pequeños mexicanos (IXE-Banorte e Inbursa).
Las estratosféricas ganancias de los banqueros

El salario mínimo actual de 73.04 pesos diarios es inferior a las propinas que dan los políticos en los restaurantes de lujo después de sus comelitones que rocían con los más finos vinos importados.

Para dar una idea de lo desfasado que están los ingresos entre quienes todo lo tienen y aquellos que aspiran a tenerlo todo sin tener nada, basta revisar que de 2005 a 2012 los bancos que operan en México obtuvieron 449 mil millones de pesos solo por cobro de intereses, 84 mil millones por comisiones y tarifas y 35 mil millones más por intermediación. Esto suma el total de 568 mil millones de pesos.

En injusta compensación a sus ganancias, los bancos pagan a sus ahorradores un promedio del tres por ciento anual; a quienes invierten en Certificados de la Tesorería (Cetes) les dan el 4.5 por ciento anual. En tanto, por el uso de tarjetas de crédito que expiden cada institución bancaria, le cargan al cuentahabiente entre el 37 y el 85 por ciento anual.

Antes, cuando el idioma se aplicaba debidamente, sin retorcimientos, a los abusos de este tipo se les llamaba agio y por la forma en que tienen de aplicar los intereses lo hacen con anatocismo, es decir, cobran interés sobre interés, otra perversidad financiera.

Para citar un ejemplo. Si posee una tarjeta de crédito en Bancoppel no paga anualidad ni gastos por cobranza en caso de atrasarse, si dispone en efectivo le cobrarán el ocho por ciento. Pero el Costo Anual Total (CAT) promedio, sin IVA, es de 85.7 por ciento.

El banco que menos cobra es Santander en su tarjeta Clásica Internacional. El CAT es de 37.6 por ciento. De cualquier forma sigue siendo un abuso para un pueblo que necesita del crédito para sobrevivir.

Por citar un ejemplo, en caso de que el tarjetahabiente deba ocho mil pesos a su tarjeta de crédito, se le cobra un “pago mínimo mensual” de mil pesos, de los cuales 800 servirán para el pago de interés y únicamente 200 a la deuda.

Los mexicanos usan el crédito para terminar la quincena

El 80 por ciento de los mexicanos que usan tarjeta para nivelar sus ingresos se mete en una bola de nieve que aumenta mes a mes hasta que se hace una cuenta impagable y llegan los embargos. Se quedan sin casa.

En cambio, quienes tienen dinero para ahorrar y lo depositan a plazo fijo, mensualmente reciben el mismo monto de interés por el capital, sin el plus de agregar el interés devengado como aumento al capital.

Otra gran estafa al pueblo mexicano ocurre al disponer de efectivo en cajeros automáticos. El costo mínimo por retirar dinero en un cajero que no sea el de su banco, oscila entre los 25 y los 8.62 pesos. El primero lo cobra Santander y el segundo BanSí.

Donde aumenta el abuso es en el costo por usar el cajero para consultar el saldo que va de nueve pesos en IXE-Banorte a 3.25 en el Cibanco. Todas estas operaciones no son más que agio solapado por la ley.

Pese a todas estas irregularidades, el 36 por ciento de los mexicanos confían más en los bancos para guardar su dinero. Las sociedades de ahorro popular son las menos confiables.

Los fraudes que se hacen en los negocios de crédito afectan siempre a la clase económicamente más vulnerable, en pocas palabras a los pobres. Aunque también a la clase media.

El caso Ficrea es un ejemplo de cómo un grupo de vivales robó a una mayoría de incautos que acumuló un ahorro, lo invirtió sin asegurarse del prestigio de esa organización criminal que se llevó el dinero de todos y no hay nadie en la cárcel por ese delito.

Otro asunto que preocupa es el robo de identidad. Es un delito del que cualquier persona puede ser víctima, porque son entramados y muy bien hechos, en donde la araña es el crimen organizado y la mosca cualquier mexicano.
El robo de identidad más caro en México

Una joven en Nayarit fue víctima del robo de identidad, el más alto de que se tenga registro, según informó la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon). Los delincuentes falsificaron en 2006 una credencial de elector a nombre de la adolescente, en la que coinciden sus datos a excepción de foto y firma.

Con esa identificación, la joven fue dada de alta en el Registro Federal de Contribuyentes como comerciante al por mayor en productos farmacéuticos, con destilación y venta de alcohol etílico. Se dio un domicilio fiscal ajeno a la joven.

Los delincuentes, que hasta ahora permanecen libres, abrieron una cuenta de cheque en un banco y procedieron a ingresarle desde 2009 depósitos por cerca de 800 millones de pesos. El SAT detectó la operación que no estaba pagando impuestos.

Ahora, el SAT pide a la joven el pago de mil 800 millones de pesos por concepto de ISR, IVA y IEPS por la venta de alcohol etílico. Detrás de cornuda apaleada.

El fraude fue detectado por el SAT gracias a que puede espiar a través de los bancos las cuentas de ahorradores, trabajadores y empresas.

Los bancos, como parte de las prácticas perniciosas de la Secretaría de Hacienda, están obligados a denunciar a sus clientes si detectan movimientos “irregulares”. Todo esto se presta a abusos por parte del Gobierno, porque no es irregular que un agricultor reporte un ingreso de 20 millones de pesos en febrero y no en el resto del año. El banco avisa a Hacienda y cae el SAT para hacer una auditoria.

Esto es un abuso, porque un agricultor, un floricultor o productor de alimentos está libre del pago de impuestos y, sin embargo, el SAT los hace pasar las de Caín.

Con los excesos que la Secretaría de Hacienda permite a los bancos y se hace solidaria de esos atracos a la ciudadanía, no es difícil que los mexicanos vuelvan a la seguridad del colchón para guardar sus ahorros.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

manuelmejidot@gmail.com