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Alto Poder / Manuel Mejido

  • Manuel Mejido

  • Con tesón y ahínco, las mujeres arrebatan cargos públicos a los hombres
  • De Amalia González Caballero a Xóchitl Gálvez las féminas avanzan

 

El dominio masculino en la política y el Gobierno mexicano está menguando más aceleradamente de lo que los hombres que han tomado las riendas del país para lucrar, lo esperaban.

Las mujeres son más responsables, más cumplidas y, sobre todo, más honradas que los hombres. Son disciplinadas, persistentes y dedicadas a las funciones que le son encomendadas.
Sencillamente, cualidades que los políticos no tienen.

Las féminas siempre regresan a su trabajo después de comer, contrariamente a los hombres que prolongan la sobremesa hasta convertirla en una cogorza costeada con dinero público.

Hasta bien entrada la noche es habitual ver a las mujeres en sus oficinas trabajando, mientras los hombres ya tomaron el camino del bar para brindar por los negocios sucios que esperan concretar en la dependencia donde prestan sus servicios.

Una mujer nunca falta a sus labores por irse a una juerga de tal magnitud que le impide despegarse de la cama. Tampoco llega con resaca a su trabajo a no hacer nada y solo mira su reloj a la espera de salir para la cantina “a curársela”.

Las damas tampoco tienen grupos de amigos que los acosan para sacar provechos indebidos de los puestos públicos. No es común que una mujer quiebre la ley o los buenos principios porque reciba sobornos, aunque hasta ahora el único caso claro que se conoce de una mujer que recibió sobornos, pero no en efectivo sino de amor, es el de Rosario Robles cuando era jefa de Gobierno del Distrito Federal y se dejó seducir por el embrujo pampero de Carlos Ahumada.

La sinceridad que tienen las mujeres para enfrentar sus errores es tan grande como la hipocresía de los hombres para esconderla.

En la historia posrevolucionaria ha habido varias mujeres emblemáticas en la estructura del país. La primera que rompió el machismo secular de la política fue Amalia González Caballero de Castillo Ledón.
La lucha feminista por todo el país

Considerada una persona bella y desinhibida que sin ser del tipo idealista como Hermila Galindo, pionera del movimiento feminista, y Esther Chapa Tijerina, impulsora del voto de género, González Caballero fue una mujer de extrema izquierda, considerada en su época comunista.

Doña Amalia resultó buena diplomática, ministra plenipotenciaria, la primera embajadora, también la primera en ser miembro de un gabinete presidencial (el de Adolfo Ruiz Cortines) así como ser la primera en participar como subsecretaria de Educación en el gabinete de Adolfo López Mateos.

Dos mujeres rompieron el monopolio machista de 1964 a 1970 cuando ocuparon por primera vez un escaño en el Senado de la República. Estas damas fueron Alicia Arellano Tapia, de Sonora, y María Lavalle Urbina, de Campeche.

Alicia Arellano, que también fue alcaldesa de su natal Magdalena de Quino y de Hermosillo, siempre se movió con discreción y honorabilidad en los pocos cargos públicos en que aceptó participar. En cambio María Lavalle luchó desde 1927, cuando se recibió como maestra normalista, por los derechos de la mujer.

En 1946, Lavalle participó en la Comisión Técnica Femenil del Partido Alemanista, cuyo principal objetivo era conseguir el voto de las mujeres en los comicios federales. Fue magistrada del Supremo Tribunal de Justicia del Distrito Federal y ocupó diversos cargos relevantes, pero nunca pudo romper la barrera y ser gobernadora de Campeche.

Tampoco Alicia Arellano consiguió derrumbar los prejuicios machistas para ser gobernadora de Sonora, pero lo logró con su hija Claudia Artemisa Pavlovich.

Claudia Artemisa inició su carrera pública en el año 2000 como regidora del ayuntamiento de Hermosillo y del 2006 al 2009 como diputada local. También tuvo oportunidad de presidir el PRI municipal y estatal. Como su madre, fue elegida senadora, cargo que dejó en enero del año pasado para contender y ganar la gubernatura de Sonora.

La gobernadora echó al PAN del Gobierno, destapando las irregularidades que cometió Guillermo Padrés, quien en estos momentos es investigado por el desvío de recursos públicos porque, entre otras cosas, su empleado Luis Arístiga fue detenido en una plaza comercial de Hermosillo, el 5 de diciembre, cuando llevaba una hielera con tres y medio millones de pesos. Hielos muy pesados.
Griselda Álvarez y su legado desde Colima

Griselda Álvarez Ponce de León irrumpió en la historia en 1979 cuando fue postulada candidata del PRI y del PPS al Gobierno de Colima y resultó elegida como la primera mujer en ocupar el cargo de gobernadora de un Estado.

La carrera de Griselda fue larga porque alcanzó una senaduría por Jalisco y, al concluir su administración como gobernadora lo hizo de manera brillante, porque dedicó sus esfuerzos a la educación de los colimenses sin robarse un centavo del erario. Después dirigió el Museo Nacional de Arte y fue nombrada presidenta vitalicia de la Federación de Mujeres Universitarias.

Un buen ejemplo para el esfuerzo femenino ha sido Amalia García Medina, hija del gobernador priísta de Zacatecas, Francisco Espartaco García, que desde muy joven se afilió al Partido Comunista Mexicano, demostrándole a muchos hombres que tenía de sobra lo que a la mayoría les faltaba.

En ese tiempo enfrentar a su padre y ser comunista era como tener la cabeza en la guillotina. Ha sido legisladora en varias ocasiones, fue dirigente nacional del PRD y en 2004 ganó en las urnas claramente la gubernatura de Zacatecas. Amalia sigue en la lucha y en su tercer periodo como diputada federal, se ha convertido en una vigilante para que se emplee con honradez e inteligencia el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Xóchitl Gálvez irrumpió con orden en la Miguel Hidalgo

Rosario Robles Berlanga rompió todos los mitos habidos y por haber, en el año 2000 cuando sustituyó a Cuauhtémoc Cárdenas como jefa de Gobierno del Distrito Federal. Fue secretaria de Desarrollo Social en este sexenio y ahora es de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.

Siempre gobernó con probidad, salvo su desliz romántico en el que pudo más su corazón que su templanza.

Tal vez la mexicana que socialmente ha llegado de lo más bajo a lo más alto y se haya posesionado no solo como una grande en México, sino del mundo sea Xóchitl Gálvez Ruiz, considerada como una gran ingeniera a nivel mundial en la construcción de edificios inteligentes.

Xóchitl es de ascendencia otomí y nació el 22 de febrero de 1963 en Tepatepec, Hidalgo, localizado en el Valle del Mezquital. Ahí curso sus primeros estudios y, posteriormente, en la preparatoria de
Mixquiahuala.

Es una mujer tan decidida, recta e íntegra que por seguir a un novio se vino a estudiar ingeniería en computación en la UNAM y terminó una brillante carrera que la llevó a ganar el Premio Zazil a la Empresaria del Año en 1995.

En el 2000, uno de los pocos aciertos que tuvieron los ‘Head Hunters’, contratados por Vicente Fox, fue el descubrimiento para la política de Xóchitl Gálvez, que se desempeñó en la administración del panista como comisionada para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

No siguió con Felipe Calderón porque nunca estuvo de acuerdo en reducir el presupuesto para atender a las comunidades marginadas. Ahora es jefa delegacional en Miguel Hidalgo, donde ha roto todos los esquemas y está terminando de raíz con las corrupciones.

Desde que fue delegado Demetrio Sodi de la Tijera y le puso precio a cada una de las licencias que ofrecía, hasta la llegada de Xóchitl, la delegación era un lodazal de
corrupción.

A Xóchitl se le ve caminar en las calles lo mismo de día que de noche, sola, en colonias de todos los niveles, siempre observando las necesidades de la ciudadanía. Su honradez y valor cívico se notan en donde quiera que ella se presenta.

Otra mujer que merece mención especial es la actual senadora Layda Sansores San Román, hija de un gran político como lo fue Carlos Sansores, y madre de Layda Negrete San Román, productora del documental “Presunto Culpable”, que ha dado la vuelta al mundo.

Layda luchó en el PRI y renunció luego de 30 años de militancia porque en sus viejas normas los priistas lanzaron como candidato a gobernador a José Antonio González a las elecciones de 1997.

El valor personal de Layda y sus convicciones hacen temblar a su paso a todos los políticos.

La mujer vale mucho. Está llegando en México a su verdadero nivel.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.
manuelmejidot@gmail.com