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Alza de tasas, arma de dos filos

  • Jesús A Valdés Díaz de Villegas

  • Jesús A Valdés Díaz de Villegas

Nuevamente el Banxico, en menos de un año, sube la tasa de interés por cuarta ocasión en 25 puntos, para colocarla en 6.50 por ciento. Los argumentos para la decisión, en opinión de este organismo, descansan en el incremento de la tasa de interés por parte de la Fed. Aspecto razonable dentro del ámbito de la teoría de las finanzas internacionales, ya que permite mantener una paridad de interés y por ende impedir la salida de capitales que llevaría inevitablemente a una mayor depreciación del peso frente al dólar estadunidense.

En la práctica, la política monetaria contractiva, también puede provocar el crecimiento acelerado que ha tenido la inflación como resultado del aumento del precio de la energía a nivel nacional.

Pero el incremento de la tasa de interés, que puede volver a subir durante el transcurso del año, tiene un efecto engañoso. El incremento provoca un encarecimiento del crédito de inversión y del crédito al consumo, provocando un proceso de desaceleración económica que se traduce en un incremento del desempleo abierto, algo altamente nocivo para un país que tiene niveles de pobreza patrimonial del 46.14 por ciento de la población y 23.4 millones de personas en pobreza extrema, según datos del Banco Mundial.

Si bien es cierto que se pueden generar efectos de búsqueda en el equilibrio macroeconómico, estos efectos son solo efectos de corto plazo. El análisis de la balanza de pagos publicada por el Banxico muestra un déficit de 15 mil millones de dólares, lo que significa, que dada la correspondencia que debe existir entre el sector externo y el sector doméstico de la economía, los datos lo que indican es la existencia de un déficit en sector privado y en sector público de la economía. Los datos de la balanza de pagos indican que el proceso de depreciación del peso continuará en mediano y largo plazo, con las consecuencias negativas que el pude traer para el bienestar del ciudadano de nuestro país.

Además, una política monetaria contractiva lo único que hace es poner al circulante en correspondencia con el PIB. Esto significa que el circulante disminuye en correspondencia con el proceso de desaceleración económica y en largo plazo se puede comprobar que el resultado será un proceso de contracción de la productividad, como el que se ha dado durante 27 años, y que se puede calcular en una disminución de 18 pesos menos trabajador al momento actual.

La situación actual de México necesita reanalizar la política económica, retomar la política de industrialización y tomar acciones para ensanchar el mercado doméstico y que permitiría la inserción de la Mipymes en la cadena de valor de la economía, mediante estrategia de asociatividad
* Académico del Dpto. de

Estudios Empresariales

Universidad

Iberoamericana

Jesus.valdes@ibero.mx