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Ambicioso programa de Arabia Saudita para prepararse a la era post-petrolera

  • Carlos Siula

Carlos Siula / El Sol de México

Corresponsal

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- Arabia Saudita puso en marcha un ambicioso programa de largo plazo para reemplazar el petróleo como principal fuente de ingresos del país y transformar radicalmente su economía: la monarquía wahabita creará un fondo soberano de 3 billones de dólares para comprar activos y realizar inversiones en el exterior, que será financiado con la privatización de 5 por ciento de la empresa petrolera nacional Aramco.

“Tenemos una adicción al petróleo, que es peligrosa, pues ha retrasado el desarrollo de otros sectores”, explicó Mohamed bin Salmán, segundo en la línea de sucesión.

Hijo del rey Salmán, el vice-príncipe heredero de 30 años también es vice-primer ministro, ministro de Defensa y -como presidente del Consejo Económico y de Desarrollo- es responsable de planificación.

Considerado como uno de los hombres fuertes de la corona, desde la llegada de su padre al poder promovió una fuerte modernización del régimen. A fin de acelerar el ritmo de las reformas, trabaja con un grupo de tecnócratas. En el último año, cuando se agravó la crisis del país debido a la caída de precios del petróleo, incorporó a sus equipos consultores en management a fin de reducir los gastos del reino, eliminar los subsidios y definir una estrategia a fin de preparar el país para la era de la economía post-petrolera.

El país -que obtiene 90 por ciento de sus recursos de las ventas de hidrocarburos- aspira a aumentar rápidamente sus exportaciones no tradicionales a fin romper su dependencia del crudo en 2020.

Después de negar que esa iniciativa sea una consecuencia de la caída de los precios, afirmó en forma contundente: “Necesitamos el petróleo, pero en el año 2020 viviremos sin el crudo”.

Primer productor mundial, Arabia Saudita extrae en la actualidad 10.5 millones de barriles diarios y tiene reservas estimadas en 260 millones de barriles.

El programa, denominado Visión 2030 para Arabia Saudita, se financiará con la salida a bolsa de 5 por ciento del capital de la petrolera nacional Aramco (acrónimo de Arab American Oil Company). El valor de esa parte del paquete accionario sería de 2 billones de dólares, según el príncipe. Si el cálculo se revela exacto, representará el triple de Apple, primera empresa cotizada del mundo, cuya capitalización bursátil asciende a 580 mil millones de dólares.

La privatización parcial de Aramco representa un cambio histórico en la política estatista que había mantenido tradicionalmente la corona. La empresa creada en 1933 y controlada a 100 por ciento por la monarquía, tiene el monopolio de la producción y exportación de hidrocarburos.

Después de la introducción en bolsa del 5 por ciento de Aramco, la “dirección de la empresa podrá tomar sus propias decisiones”, aseguró el príncipe.

El plan Visión 2030 prevé transformar el Fondo Público de Inversiones, que en las épocas de petróleo caro recibía los excedentes de ingresos, en un vehículo de inversiones en el exterior. Desde su creación en 2008, ese fondo inyectó 80 mil millones de dólares en la economía saudita. La monarquía de Riad aspira a que el nuevo fondo soberano controle en el futuro 10 por ciento de la capacidad inversora mundial.

El organismo, que tendría su sede en Nueva York, podría comenzar a operar en un plazo máximo de dos años.

El fondo será alimentado con una fuerte participación de la nueva Aramco.

La monarquía no decidió aún el modelo que seguirá con ese fondo, que alcanzará su masa crítica de 2 billones de dólares en 2035 ni tampoco cuál será su perímetro de inversiones. Varios productores de hidrocarburos -como Abu Dhabi, Qatar y Noruega- crearon hace años fondos soberanos, destinados a proteger sus ingresos petroleros mediante tomas estratégicas de participación, compras de activos u otro tipo de inversiones.

El príncipe aseguró que, como parte del programa de transformación, se buscará aumentar la participación del sector privado en la economía hasta un 65 por ciento y estimular la participación de la mujer en el mercado laboral.

La ambiciosa iniciativa de Riad se produce en momentos en que la monarquía dirigida por el rey Salmán atraviesa una de las crisis más severas de su historia.

Arabia Saudita está a punto de concretar un préstamo por valor de 10 mil millones de dólares con un consorcio internacional de bancos.