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Amor

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

Es maravilloso sentir vibrar el cuerpo y el espíritu con esta gracia estrepitosa de romanticismo y recelo. Amanece muy parecido a ayer y a otros días de ensueño, no es necesario buscar el neceser para arreglar el cuerpo, ni para maquillar el sentimiento que enmienda el corazón cuando se ama de nuevo. En esta plaza, de una ciudad que encierra historias y leyendas de amores idos y perdidos, amores luchados, enterrados, amurallados y escritos con letras y orlas, marchitos por el temporal y la sangre que se gurda en recintos y encierros. El amor es enigma cuando se quiere y quiero, es una desazón de misterios y de desvelos, es gritar y desgarrar el cuerpo en lunas que cantan al cielo, es placer ufano, es pasión y es duelo.

Amor, es palpitar al borde de este barandal en el que desfallezco cada vez que se marcha y se cierra la puerta, se queda lacrado hasta el suelo, no hay llantos que no hayan enjutado los ojos con tanta palidez y escritos, con tantas páginas de voces y versos. Amor es incrementar la cualidad de lo que se ha perdido, no hay forma ni fórmula que lo guarde por muchos años o siglos; esos amores son otros y a veces son parte de uno mismo.

Amor, es este desen-freno que enloquece la pulpa de mi hambre y cielo, es esta locura de sentires y arrebatos unánimes lejos de lo bueno, apartado de lo cierto, escondido de la razón, de lo santo y de los férreos hilos entre dos seres que dejaron de reconocerse en la palabra,revalidando gestos.

Amor es la revuelta de todo, el descobijo del lecho y la encimera del lodo, es recorrer la guarida, para encontrar el desierto, la concebida palabra y comprender que por más lejos que te indague y por más cerca que mi deseo te transponga, jamás serás el sol que irise mi cielo, pues tus rayos residen al oeste de intrusas galaxias, alejadas de mi mundo, como el mar de la luna, por mucho que con Pasos de diamantina la pleamar los cautive, por mucho que los abrigue y el amor los atraiga.