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Amparitis / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Era de esperarse. Muchas presuntas irregularidades. Públicas, no secretas. Desde tener una presa en su rancho, bloqueando un río que debería surtir de agua a sus gobernados hasta poseer, dicen, unos 300 caballos de “pura sangre”. Por si fuera poco, en su mandato permitió que desde el DIF estatal se “negociarán adopciones” a cambo de 20 mil dólares por recién nacido. ¿Le parece poco? Bueno, hay una versión no oficializada, pero sí expuesta por su sucesora, que revela la disposición de miles de millones de pesos destinados al Seguro Popular. ¿Quiere más? Pues también se habla del uso de recursos de procedencia ilícita.

Esta mañana deberá acudir al Juzgado Sexto de Amparo en Materia Penal con sede en la capital del país, a tratar de averiguar por qué decidió negarle el amparo solicitado para evitar cualquier acción en su contra. Todo se debe a la denuncia de la Procuraduría General de la República en su contra.

Había terminado su mandato de seis años de manera turbulenta: perdió su candidato las elecciones para sucederlo y ya nadie podría cuidarle las espaldas. Habló de su honestidad –casi valiente- y le crecieron los problemas. Estuvo en las primeras planas de los diarios y no por su eficiencia como gobernante, sino por su presunta corrupción en la que muchos de sus colaboradores lo acompañaron con singular alegría.

Ante la posibilidad de ser detenido, solicitó un amparo que suspendiera provisionalmente el acto reclamado. Suponía que todavía tenía poder. Pero, nanay. Ah, su nombre: Guillermo Padrés.