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Anabel, una vida sin interés… / Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

El bebé tiene dos meses y probablemente lo amamantaba. El otro hijo, pequeñito, tenía poco de haber aprendido a caminar. Cuando una persona -¿vivía con una pareja, con sus padres, con parientes?- abrió la puerta de la casa a eso de las dos de la madrugada, Anabel dormía. De su cuarto, en improvisado pijama, la sacaron para matarla.

Pero antes -no olvidar- la vejaron, la torturaron, la violaron.

¿Por qué? Tan estúpido como simple, porque pueden. Porque para ellos no existen leyes, porque en Veracruz la impunidad rebasa cualquier calificativo, porque ya habían secuestrado y asesinado a otros periodistas. El mensaje estaba comunicado con excelencia por el Gobierno de Javier Duarte: La vida de los periodistas no tiene ningún valor.

Cómo hace años sucedió en Ciudad Juárez con tantas mujeres secuestradas, vejadas, torturadas y violadas antes de ser asesinadas.

Los criminales lo hacen porque pueden hacerlo. Porque no hay castigo. Porque las autoridades han sido omisas.

Anabel Flores era periodista. Como somos todos, o más del noventa por ciento, trabajaba “por la libre”. Escribía sobre lo que sucede todos los días en Veracruz: la violencia, la muerte, los criminales.

Escribía para El Sol de Orizaba y, también, fue su pecado en redes sociales. Cubría, fascinación en provincia porque, insisto, ese es el pan de cada día, sobre temas de “nota roja”.

Antes de ser asesinada pocos habían escuchado hablar de ella.

¿Por qué puede suceder esto?

Este es el país de la violencia y la impunidad que el papa Francisco conoce. Estas víctimas son las que no tienen voz, son los “descartados” de los que hablase en sus homilías.

El gobernador Javier Duarte se apuró primero a ligar a la periodista con los criminales. ¿Qué así no es más fácil ignorar su asesinato? Como sucedía en Ciudad Juárez donde los gobernantes en turno declaraban que “ellas se lo buscaron”, el procurador a su servicio dijo que la periodista estaba (ignoro qué quiere decir “estaba”, ¿pasaba por ahí?, ¿era una de las invitadas?, ¿la encontraron sentada en sus piernas?) presente en una reunión donde fue detenida una persona “sospechosa”.

A continuación, con el cadáver encontrado en la carretera de Puebla, el gobernador Duarte descubrió que había un autor intelectual. Un criminal que primero estuvo oficialmente “muerto” y después fue “detenido” para encarcelarlo en el penal de alta seguridad de Puente Grande, en Jalisco.

Este señor apodado “El Chichi” habría ordenado el crimen porque sí. O porque le era conveniente a Duarte tener a un “asesino” ya preso.

Porque de los asesinos “físicos”, de quienes realizaron el secuestro y la mataron, no se sabe nada. No es necesario detenerlo.

Para justificar esta “apreciación” políticamente conveniente del descubrimiento del asesino “intelectual”, el todavía gobernador de Veracruz afirmó que el motivo fue un tweet de la periodista.

Anabel tenía una cuenta de Twitter bajo el seudónimo de Mariana Contreras. Ahí “publicó” la fotografía del sucesor de este criminal, apodado “El Chichi”, de nombre Josele Márquez, que según ella es el hijo del director de la Policía de Ciudad Mendoza, y se llama Omar Escalona, a quien pedía denunciar.

¿Por qué no está detenido el jefe de la Policía? ¿Por qué no han mandado investigar, perseguir, detener a este muchacho? ¿Por qué asumir que con “descubrir” a un supuesto autor intelectual, ya preso, es suficiente para hacer justicia?

En México, espero que se lo hayan dicho al papa Francisco, existen cientos de periodistas asesinados por razones de su desempeño profesional. Cada día es más peligroso hacer periodismo de investigación y/o denuncia. Cada día los periodistas están (estamos) más vulnerables e indefensos ante el poder criminal y el poder político, que a veces son uno.

Anabel era una mujer muy joven, madre, que por alguna extraña razón pensó que era importante decir cosas. Esto, decir cosas, tendría que estar garantizado en la Constitución y en la realidad. No sucede así. Y menos todavía en Veracruz.

Cuando la doble impunidad, de los criminales y de las autoridades, que ha dejado sin castigo a los asesinos de periodistas, invita a matar a otro. Eso es responsabilidad, una más, que Javier Duarte ha incumplido.

El papa Francisco habló con energía a favor de los seres humanos “descartados”, Anabel es una ella.

En su memoria escupamos a la cara de las autoridades cómplices y exijamos una investigación al Gobierno federal que pase por encima del miasma de Veracruz.

Ni uno más.
En Twitter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.mx