imagotipo

Anaya, el títere sin titiritero

  • Jorge Schiaffino

La democracia es una forma de gobierno del pueblo y para el pueblo. Las democracias modernas, tienen fundamento en el sufragio de los ciudadanos. Existe un sistema de partidos y la opción de presentarse como candidato ciudadano según la garantía de votar y ser votado. Hay una institución de nivel constitucional encargada de organizar las elecciones con participación de los ciudadanos y con la vigilancia de todos los partidos políticos.

Sin embargo, todos esos elementos son insuficientes, cuando en el proceso de competencia política, aparecen actores negativos poco serios e inmaduros, cínicos, cuyo rol es tan irresponsable para su partido y peor aún, contamina el clima de confrontación política con mentiras, engaños, burlas y tiene la característica de traicionar y por su desmedida ambición de poder y su nefasta conducta ante la sociedad: Ricardo Anaya, presidente Nacional del PAN.

En el tiempo que lleva como dirigente de la derecha conservadora, ha dado muestras de una personalidad con desviaciones muy preocupantes, incapaz de definir su postura política y asumir un liderazgo en base a la ideología de su partido, ha denotado una actitud imprudente y retrograda al excluir de la dirigencia del PAN a hombres y mujeres que son panistas de carrera, todo ello para centrar la estrategia del partido en base a su imagen personal.

Cada que hay un proceso electoral su postura ignora la realidad, como si los miles y millones de ciudadanos no fueran capaces de ver la forma en que expresa de forma miope y sarcástica, sonriendo y abusando de su actuación mediocre como político.

Tristemente es un joven con forma de pensar de dinosaurio, lleno de complejos que le impiden ponerse a la altura de un dirigente de oposición, en este caso particular, no es la edad la que afecta su desempeño, sino su mentalidad y su proceder que ha dado mucho qué desear entre sus correligionarios y que, decir del papelazo que hace en cada momento en donde se necesita una oposición seria y propositiva.

En las recientes elecciones, fue todo el país testigo de la falta de seriedad, el maniqueísmo y la forma facciosa con la que calificó el resultado de las elecciones, todavía peor, salió a mentir con absoluto descaro, salió a darse como ganador cuando por los números de sus actas, sabía que había perdido y ahora como lo acostumbra, la extrema izquierda pretende desconocer los resultados y cuestiona el papel del instituto estatal a cargo del proceso electoral.

México está esperando políticos de ideas y de valores y este joven Anaya, no es ni representa un cambio generacional, por el contrario persiste en actuar como un simulador arraigado en viejas o tradicionales, hasta oscuras acciones, mentir y traicionar parecen ser las columnas de sus actos, ningún conciudadano tolera esa situación y sigue envenenando el clima de los partidos, sus posturas parecen ser aliarse con la izquierda, como la muestra más simple de su falta de talento. Un títere que esperaba ser movido por algún grande y en efecto, se quedó sin saber cómo actuar.
Ex Legislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx