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Angela Merkel, mucho más que una canciller alemana / Sutilezas / Yolanda de la Torre V.

  • Yolanda de la Torre Valdés

Transcurría la semana pasada cuando me enteré de que como cada año más o menos a esta altura, la revista de negocios Forbes, daba a conocer su listado de las personas más poderosas del mundo, compendio que lo mismo agrupa a gobernantes de algún país, que a empresarios, líderes sociales y otros. La grata sorpresa que como mujer me llevé al respecto fue que una mujer ocupara el segundo lugar, por debajo del presidente de Rusia, Vladimir Putin y por arriba del de Estados Unidos, Barack Obama, se trata de la canciller de Alemania, Angela Merkel.

Al conocer una noticia tan buena, como interesante, no pude menos que recordar a la filósofa y política Mary Wollstonecraft, quien al expresarse sobre la superación y el empoderamiento femenino expresó en cierta ocasión: “No les deseo a las mujeres que tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas”.

Hay muchos elementos a considerar dentro de esta suerte de reconocimiento a quien en los hechos termina siendo la mujer más poderosa del mundo. Por principio de cuentas es importante recordar que gobierna un país, que si bien tiene una de las economías más sólidas del mundo, tiene un tamaño apenas parecido al del Estado de Chihuahua.

Por otra parte, retomando la solidez de su economía, no se trata de algo que se haya dado por mera fortuna, es importante recordar que recibió un país con una economía maltrecha, después de que en los 80’s y principios de los 90’s, el Gobierno de Helmut Kohl, fue la administración a la que tocó pagar los platos por la caída del Muro de Berlín el nueve de noviembre de 1989 (se acaban de cumplir 26 años), además de la reunificación con Alemania Oriental que terminó de consumarse el tres de octubre de 1990. Todo ello implicó el serio costo de incorporar a la economía germano occidental a toda la población de lo que hasta entonces había sido otro país.

Posteriormente, tras la salida de Helmut Kohl, entró Gerhard Schröeder, quien prácticamente nadó de muertito, transfiriéndole la herencia de los tiempos de Helmut Kohl, prácticamente intocada a Angela Merkel, quien no solo impulsó la recuperación de Alemania y ha hecho de Berlín un nuevo ejemplo europeo de modernidad y crecimiento, además ha tenido que sortear con la crisis en que han caído varias naciones europeas como Grecia, Italia, España y Portugal, entre otras, al tener deudas que superan su Producto Interno Bruto.

Otro aspecto que resulta interesante resaltar, es que ocupa el segundo lugar en la lista de personas más poderosas del mundo de la revista Forbes, pero sobre un líder como el presidente de Rusia, Vladimir Putin, a quien en los años recientes lejos de vérsele como un demócrata, se le ha visto como una suerte de retorno de la mano dura soviética a la Rusia actual.

Vladimir Putin lo mismo ha gestado una situación de guerra en Ucrania en reclamo territorial por la península de Crimea, que ha tensado las relaciones con Estados Unidos nuevamente, ha puesto a Europa en la seria disyuntiva de apoyarle o no, bajo la presión de no proveerles de gas, un multimillonario negocio en manos del gigante corporativo ruso Gazprom. Además el régimen de Putin se ha destacado por brindar su apoyo a su par de Siria, Bashar al Assad, lo que ahora además implica atacar a un enemigo cuyo peligro potencial pareciera aún no apreciarse en toda su magnitud, el llamado Estado Islámico o Isis, que recientemente habría derribado un avión comercial ruso que volaba sobre la península del Sinaí, en Egipto.

Por tanto, podríamos decir que Angela Merkel ocupa un primer lugar en la lista de Forbes de las personas más poderosas del mundo, pero en su caso por ejercer su liderazgo de una forma positiva, efectiva y sin protagonismos estériles, realizando aportaciones positivas al planeta en momentos en que éste más lo necesita, como los tiempos actuales de crisis económica global.

*Diputada federal por el Estado de Durango

Yolanda.delatorre@congreso.gob.mx

@yoladelatorre