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Annie | Entre piernas y talones | Claudia Romero

  • Entre Piernas y Telones : Claudia Romero

Una producción impecable

En breve vendrán las vacaciones navideñas. Una época perfecta para pasarla con la familia. El Distrito Federal se vacía de citadinos y recibimos muchos visitantes. La ciudad ofrece una serie de actividades para disfrutar con la familia. En el caso del teatro, hay dos obras de gran formato que están en temporada. La primera, El Rey León, de la que ya hemos hablado y otra que recientemente estrenó: Annie (Anita la Huerfanita) en el teatro Insurgentes. Ambas obras ofrecen funciones especiales para celebrar a nuestros visitantes.

Annie es una historia esperanzadora en un mundo deprimido y en crisis. Una niña en un orfanatorio decide salir en búsqueda de sus padres y lo que mantiene su fuerza y energía es la esperanza. De manera muy acertada, en la obertura se establece con imágenes, la situación histórica de Estados Unidos en la época de la depresión, que es donde transcurre la historia de Annie. Imágenes no muy alejadas del momento histórico de este país. Una vez que conectamos con eso. Lo demás fluye de maravilla.

Una producción impecable y aunque no representa una actualidad, sí tiene una serie de toques que la despegan de lo ñoño. En primer lugar, la escenografía de Sergio Villegas está enmarcada en una estructura oxidada, de una industria que se vio interrumpida por la crisis; esto hace que la limpieza del escenario, nos remita constantemente al mundo exterior, al que no es tan perfecto. El vestuario, a cargo de Violeta Rojas, es impecable, distintivo y con unos toques padrísimos como los sacos del personaje de Pisano. Como siempre, Violeta resalta época y elementos que dan personalidad a los actores de la puesta. La dirección a cargo de Keith Batten, es de lo más limpio y bien hecho que se puede encontrar en el teatro musical nacional. Yo no digo que los mexicanos no seamos capaces de dirigir musicales, pero los norteamericanos nacen haciendo musicales en la escuela y luego se especializan en ellos. No importa el área en la que se desarrolle el artista, creador o técnico, siempre tienen una estructura y un sistema de producción que aquí no hemos encontrado. El reparto es delicioso, sobre todo Regina Orozco y el séquito de niñas que, gracias a Dios, ya se están preparando para cuando alcancen la mayoría de edad.

Felicidades y mucho éxito para los productores Claudio Carrera, Tina Galindo y Ocesa por esta apuesta arriesgada y de gran calidad en el teatro Insurgentes.

/arm