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Año Nuevo… / Una tras otra / Jaime Alcántara

  • Jaime Alcántara

La inseguridad y la economía son dos temas de profunda preocupación para los mexicanos. Hay, sin embargo, una percepción extraña en cuanto a lo que ocurre en su entorno.

Para mediados de la primera década del siglo actual, cuando la delincuencia se adueñó de la nación, los mexicanos, de acuerdo a las encuestas, teníamos nuestro propio diagnóstico. La turbación, relacionada a los dos fenómenos comentados, era, no lo que veíamos a diario en los medios electrónicos y escritos: muertos por acá, secuestrados por allá, narco acullá; sino el segundo tópico.

“Is the economy, stupid” habría exclamado Bill Clinton, en otras latitudes, en otras circunstancias. Aquí, la gente gritaba lo mismo: la economía.

Andando el tiempo, pareciera que aquellos escenarios no han cambiado mucho.

Veamos algunos datos, quizá ya conocidos pero, creo, no justipreciados.

Por primera vez los precios de productos del sector público no solo no aumentan, sino bajan. Las tarifas eléctricas, por ejemplo, este 2016 verán disminuir sus precios, para el segmento residencial en un dos por ciento. En el corto plazo, tenemos que, en relación al 2014 (por una disminución, a finales del año pasado) se contrajeron en un cuatro por ciento. Y, más aún, tomando en cuenta la inflación, tendríamos tal vez hasta un ocho o un 10 menos, real.

Las gasolinas, aquellas materias primas, dolor de cabeza para las economías de todos los connacionales, cada inicio de año, hoy da sorpresas. La Magna baja de $13.57 a 13.16, la Premium, de 14.38 a 13.98; y el Diésel, de 14.20 a 13.77.

Lo mismo el gas, sin irnos al detalle (por falta de espacio).

Vemos, entonces, que los tres rubros, generalmente con aumentos, casi en automático, a principios de enero, hoy bajaron.

Eso, así de sencillo, ya era para buenos comentarios. Pero hay algo adicional: el dólar ha incrementado su valor, en relación al peso (por lo que sea), y el precio del barril de petróleo en los mercados internacionales se ha derrumbado casi sin parar, desde los US 100 Dlls, hasta los 27, de últimas fechas.

Ya comenté, en algún artículo anterior, lo relacionado a la inflación, el empleo, el crecimiento del Producto Interno Bruto, etc. Y en sendos casos, los números son de aliento.

Pero, veamos a otras latitudes, a otras economías, porque el mundo se volvió global. No hay, en esta materia, hechos aislados o ínsulas impermeables a los fenómenos que ocurren a diario.

Argentina tuvo que devaluar su moneda, en relación al dólar en un 34.6 por ciento; Brasil, en un 32.9; Sudáfrica, en un 25; Turquía, en un 20 y Rusia, en un 17. Aquí estamos hablando de dos de las economías que conforman el famoso acrónimo BRIC, que diferenciaba a cuatro connotados países, del resto de los emergentes. Todos recordamos el vertiginoso ascenso de Brasil y Rusia, en la década pasada y a principios de esta. Por tanto, el avance en casi todo lo relacionado a los dineros, en México, no es algo para despreciarse.

Entonces suceden cosas extrañas. En economía, el Ejecutivo ha hecho algo atípico, algo que se antoja hasta ilógico; y de muchos méritos, a pesar de sus detractores.

Si la economía es la materia principal de preocupación para los mexicanos, por qué el Presidente de la República sigue teniendo evaluaciones bajas en la opinión de sus gobernados.

Algunos le atribuyen tal negatividad a la aparición de las redes sociales, las cuales no habrían tenido efecto alguno en otras administraciones de Gobierno.

Sean peras o manzanas, lo cierto es que hay algo raro en las calificaciones. ¿Serán las encuestadoras, las que no han cambiado el Know How? Quién sabe, pero, repito, algo anda mal en la percepción.

jaimealcantara2005@hotmail.com