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Un año que se va / libertad Bajo palabra / Pedro de León Mojarro

  • Pedro de León Mojarro

“El futuro tiene muchos nombres.

Para los débiles es lo inalcanzable.

Para los temerosos, lo desconocido.

Para los valientes es la oportunidad.”

Víctor Hugo
Este ya viejo 2015 nos deja grandes lecciones. Por ejemplo, que ante la volatilidad del contexto económico internacional, como el que provocó la fuerte depreciación del peso, afortunadamente contamos con estabilidad, en otros tiempos.

¿Quién hubiera imaginado una devaluación del superior al 30 por ciento, sin inflación?

Por primera vez en muchos años, en este 2015, el mercado interno fue el motor del crecimiento económico. Tal vez sea la mejor noticia del año.

El huracán Patricia no causó los estragos que se temían, afortunadamente se disipó en su trayecto, pero a pesar de ello se tomaron las medidas preventivas necesarias como debe hacerse en toda contingencia.

Las elecciones de julio fueron un parteaguas para nuestro sistema electoral, debido a la llegada de varios candidatos independientes a puestos de elección popular, incluyendo a Jaime Rodríguez “El Bronco” como gobernador de Nuevo León.

Este triunfo representó una sacudida a los partidos, para que vuelvan sus ojos y oídos a la ciudadanía, para recobrar la legitimidad y la cercanía con la gente representando al pueblo y sus aspiraciones.

El 2015 nos deja también los primeros resultados de las reformas; para bien o para mal según la óptica con que se vea, la reforma educativa avanza.

Preparémonos pues para recibir al Año Nuevo, seguramente con sus fortalezas y debilidades, sin ser pesimista, debemos mentalizarnos para enfrentar las consecuencias de lo que se ha llamado “la tormenta perfecta” misma que se compone por la drástica caída en el precio del petróleo, la devaluación del peso frente al dólar y el alza a las tasas de interés.

Por si esto fuera poco, arrancaremos el año con una fuerte reducción de plazas en el Gobierno federal, a consecuencia de los ajustes presupuestales traducidos en recortes al gasto público.

Mientras la economía no se recupere y el empleo siga deprimido, la mayor fortaleza deberá ser la solidaridad, el ahorro y esfuerzo familiar, para hacer más con menos y así enfrentar la adversidad.

Los que tengan un empleo deben cuidarlo como un verdadero tesoro, así como desempeñarlo con esmero y dedicación y de esta manera corresponderle a los millones de desempleados.

Va a comenzar la segunda mitad del sexenio, y la crisis debe convertirse en oportunidad para consolidar los cambios que se plantearon desde el Pacto por México y las reformas.

Los años siguen su curso y se vuelve más apremiante retomar el diálogo, concretar acuerdos, sumar fuerzas por nuestros jóvenes que cada vez se acercan más a la edad adulta sin oportunidades de desarrollo; por nuestro niños que deberán enfrentarse al desafío de un país envejecido en su mayoría.

Concluyo haciendo votos por que en 2016 resurjan ánimos de reconciliación y armonía, para unir fuerzas y voluntades, porque solo así podremos lograr más por nuestras familias, por nuestras comunidades y por México.

Deseándoles felices fiestas navideñas y un año con salud, esfuerzo y resultados, en lo personal y familiar.

Y si ustedes, lectora, lector queridos, no tienen inconveniente, muchas gracias por sus amables comentarios y aportaciones, nos leemos el jueves 7 de enero del 2016, si el creador del universo lo permite.
Facebook: Pedro de León Mojarro

Twitter:@Pdeleonm

Sitio Web: www.pedrodeleon.mx

*Miembro de Unidos Podemos A.C.