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Apuesta por el crecimiento

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Las reformas estructurales, condición para el desarrollo en el siglo del conocimiento

Después de un largo periodo de lento e incierto proceso de recuperación de la economía mundial, los últimos siete meses del año pasado y las perspectivas del actual, muestran signos de un crecimiento sostenido. A pesar del peligro que significan las disparatadas propuestas de Trump, de los efectos del Brexit y del abultado endeudamiento en que ha incurrido China, el mundo muestra un mayor dinamismo económico.

Al parecer se comienzan a asimilar y a reencauzar los cambios que han originado las tecnologías de la información y la comunicación, tanto en el mundo financiero, como en la forma de hacer negocios y en el funcionamiento de los mercados. Sin embargo, continúan los retos para que algunos países puedan acceder a la cuarta revolución industrial que se avizora y que marcará la tónica de las actividades productivas y de la vida cotidiana hacia la mitad del siglo XXI.

Al respecto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico(OCDE) presentó en la reunión de los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G 20 que se llevó a cabo la semana pasada en Baden Badén, Alemania, su análisis y perspectivas sobre las reformas estructurales que se han llevado a cabo en el mundo para permitir que los países puedan hacer frente a los desafíos internacionales, con el fin de que mantengan la actual tendencia hacia un sólido crecimiento sostenido.

Para apostar por la continuación del desarrollo la OCDE, al igual que la revista británica The Economist en el artículo central de la edición de esta semana, señalan que se debe promover el incremento de la productividad. Al respecto, advierten sobre la necesidad de llevar a cabo las acciones para que cada país pueda acceder a la era de la robótica, la cual permitirá elevar el nivel de vida de la población.

En el caso de México, la OCDE considera que los cambios estructurales han entrado en una etapa de menor dinamismo en su instrumentación, además de que se registra un atraso en la adopción de medidas para erradicar la corrupción, la impunidad y la inseguridad. Las acciones que se deben llevar a cabo para resolver ese atraso y para avanzar en la transformación de la economía del país, contribuirán a disminuir la informalidad y la desigualdad entre distintos grupos sociales y regiones.

El cambio en el funcionamiento de la economía mexicana que producirán las reformas estructurales y las medidas para resolver los obstáculos para el desarrollo de los negocios, deben orientarse a elevar la productividad. Al respecto, se corre el riesgo de que, a pesar de que se ha frenado la tendencia de deterioro de la productividad que caracterizó a la primera década del siglo, este repunte todavía no logra evitar que continúe ensanchándose la brecha que mantiene con el mayor crecimiento en el ingreso per cápita. De continuar ampliándose esta brecha llevaría a un desequilibrio que preludiaría un drástico ajuste.

Finalmente, para apostar por un futuro crecimiento sostenido, México debe impulsar la inversión empresarial en investigación y desarrollo, así como garantizar una educación y mecanismos que impulsen la innovación para poder hacer frente al desafío que plantea el siglo XXI, como la era del conocimiento.

miggoib@unam.mx