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Arde el Tepozteco | Punto de vista | Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Versiones encontradas y una realidad: el fuego en el Tepozteco, que arrasó ya con 300 hectáreas, ni está controlado ni está apagado. El gobernador Graco Ramírez anunció, sin tener la comprobación, que el incendio en la zona estaba “controlado al cien por ciento”, mientras personal de Protección Civil informaba que “solo el 40 por ciento”.

Graco se fue a dormir como bebé: con la conciencia tranquila por el deber cumplido. Sin embargo, por la noche y en la madrugada, fuertes vientos reavivaron las llamas y de nueva cuenta, el fuego tomó fuerza y avanzó en su destrucción.

Unas 400 personas intentan controlar el incendio. Hay seis helicópteros arrojando agua. Ha sido imposible llegar al risco por las profundas barrancas. Ahí, reconocen quienes están al frente de la lucha, es sumamente peligroso tratar de bajar para apagar el fuego. Sigue vivo.

Y no hay visos de lluvia. El sol brilla con toda su intensidad. Allá no es zona de contingencia ambiental. En las barrancas hay botellas de cristal que sirven como lupas de aumento y producen nuevas llamas. No es posible que carros de bomberos arriben al lugar. La única forma de arrojar agua es desde el aire. Lo hacen. Sin embargo, es poca la cantidad para detener la ira de Huehuetéotl, dios del fuego de los aztecas.

Este incendio, sin alcanzar los niveles de los que registra California, tiene proporciones poco conocidas en nuestro país. Por ello, a los políticos, a los de protección civil, a los habitantes de la zona, los tomó por sorpresa y nadie creyó que fuera a crecer.

Pero está y vivo y hay que matarlo.

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