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“Armonía”

  • Palabra: Terry Guindi

La mejor forma de explicar este concepto, la que entenderían todos nuestros sentidos es a través de la música. Sin él, las sonatas carecerían de fugas, los conciertos de pausas y las sinfonías de diferentes secciones de instrumentos.

Popularmente cuando escuchamos una nueva versión de alguna melodía del pasado expresamos: “Qué bonitos arreglos… apreciaste los violines o el piano…” que todos los instrumentos suenen bien y en el momento adecuado es exactamente producto de la armonía.

En los seres humanos es ubicar los tiempos en que el silencio aporta más que las palabras, que la reflexión supera a la acción; que el análisis de nosotros mismos pase por encima del miedo. La armonía lleva a que la vida transcurra sin sobresaltos, concepto distante a que deje de ser intensa.

Es común que en algunos periodos de nuestra existencia la importancia relativa de algún hecho o persona modifique totalmente todas y cada una de las facetas,espiritual, moral, profesional, familiar, económica.

En estas circunstancias y con movimientos, cual si fuera obra sinfónica, el desorden se hace presente y modifica sustancialmente nuestra relación con el entorno de todo género y la posibilidad de salir adelante. La armonía es elemento fundamental para la paz interior y condición absolutamente
necesaria para la felicidad.

Esta virtud complementa todos los planos en los cuales nos desenvolvemos y produce el más eficiente y fundamental estado del ser. Con ella, somos capaces de sacar el mayor provecho de todas nuestras cualidades minimizando el conjunto de limitantes que todos llevamos en nuestro derredor.

El camino hacia la tranquilidad siempre está lleno del cómo enfrentemos las contrariedades y de la actitud que mostremos ante ellas, pasa por nuestro despertar cotidiano, por esa sonrisa pícara que muchas veces advertimos cuando nos miramos al espejo por primera vez en el día.

Admitir la relativa incapacidad para cambiar las cosas que son independientes a nosotros, externas, en las que solamente podemos influir a través de nuestros buenos deseos y de lo que el universo pueda reparar en ellas.

La relación de nosotros como individuos y el vasto infinito energético que la ley de atracción prueba depende de un corto viaje, cercano y entreverado, tan complicado como distantes nos encontremos de nuestra responsabilidad; el viaje al interior.

La confianza en poder sacar una nota a tiempo por parte del músico y en concordancia con el resto es equivalente a la seguridad que se tiene, a veces tan inconsciente que se desconoce, de poder realizar los sueños y materializar los deseos y peticiones que diariamente imaginamos por instantes, a
veces en desorden.

Alcanzar la victoria, hacer posibles los deseos de nuestro corazón es influir determinantemente solo en aquello que estamos aptos para modificar, lo que nos es ajeno, lo que depende de otros, es una restricción a vencer y dista de ser razón contundente para que nos impida la evolución y el crecimiento.

Elegir éxito por encima de fracaso; virtud sobre defecto; prosperidad sobre escasez; interés sobre apatía son todas decisiones personales y dependientes de la armonía que seas capaz de conseguir en cada momento.

¿Qué has dejado de tener por ser?

¿Hay armonía en tu vida, entre tu familia y tus deseos personales?

Te deseo un fantástico viaje,
recuerda observar tu palabra que
es mágica #lapalabraesmágica

Te invito a visitar mi
página www.realizate.com

Twitter@TerryGuindi