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Arte y Academia

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

  • Ana María Longi
  • ¿Cómo se concibe el concepto “Paz” dentro de algunos espacios culturales de México? Y para responder, saltaron a la palestra, tres voces valiosas: la del narrador, poeta, periodista, conductor de radio-tv, y crítico argentino-mexicano, Justo Molachino; la del astrofísico universitario José Alejandro Dosal Luce; y, finalmente, la del abogado empresarial Germán Héctor Moreno, subdirector de la Asociación de Bibliófilos y Amigos del Arte (ABAA), institución, dotada de imparables funciones culturales y artísticas desde hace más de 50 años. Lo interesante aquí, es que la trilogía que ofreció sus muy particulares puntos de vista, se situaron en foros filosóficos e ideológicos totalmente distintos, pero no por ello menos trascendentes
    unos de otros. Analicemos.

Así que para iniciar el discurso de lo que significa ¿Cómo se concibe el concepto “Paz” en nuestros tiempos?”, anotamos en primer lugar en nuestra agenda al narrador, poeta, periodista, conductor y crítico de radio-TV, maestro Justo R. Molachino, quien al exponer sus puntos de vista, los emitió no solo con honestidad, sino incluso con indignación, -ya que el autor de ensayos como “En torno a Borges” en colaboración con Jorge Mejía Prieto, Ciclo 1983. Otro “En torno a Cuevas”, en colaboración con Jorge Mejía Prieto, Panorama, 1985; Poesía: Para leer en los altos, Oasis, Los Libros del Fakir, 1985. II ¿Sabes qué te falta a ti…?, Alpes, 1997, entre muchos otros-; habló una vez más, en forma directa, expositiva, y por qué no decirlo también, sin renunciar a ese su tan característico acento argentino, que nos hizo recordar de inmediato, a tangueros tan famosos como Tita Merello, Carlos Gardel, o Hugo del Carril.

MOLACHINO: DESESPERANZA

Así, preguntamos al bonaerense radicado en México desde 1966: ¿Qué tipo de Paz, se vive actualmente? Y su respuesta no pudo ser más sorprendente y preocupante: “La de los sepulcros”, respondió. “Una ‘paz’, a la que determinan llegar muchos humanos por la vía del suicidio. Tiempos estos de desesperanzas, angustias de mayorías que han perdido sus derechos ciudadanos que deberían vivir al amparo de las leyes y la Constitución que rige o debería cumplirse para quienes gobiernan y para los gobernados. Sinónimo de paz, tranquilidad, calma, quietud, serenidad que no tiene vigencia incapacidad, insolvencia, insensibilidad ante el fracaso de programas incumplidos, manejados por intereses espurios y reglas que imponen los que mandan en todos los espacios de la tierra. Se ha globalizado el hambre, los derechos sociales que costaron muchas vidas de quienes buscaban la equidad en todos los sentidos como derechos universales e incuestionables.

“La mentira, simulación, la corrupción y la impunidad son los preceptos que manejan soslayado por expresiones como “el imperio del derecho, la igualdad, la democracia”, investigaciones hasta legar a las últimas consecuencias, etc. Se han perdido los siempre citados valores, la ética, la moral encubiertos los actores por la hipocresía, el encubrimiento organizado. Guerras descaradas como la de Irán con “propósitos libertarios y justicia” cuando los móviles son el poder centralizado, la devastación de lo ajeno.

“Los llamados líderes mundiales se pavonean en reuniones en las que prometen salvar el planeta y la pobreza que ellos mismos han generado: se hacen promesas que luego no cumplen y sigue el caos, acusaciones, enfrentamientos armados donde los refugiados en su desesperación arriesgan y pierden la vida por la ignominia de quienes los despojaron de sus lugares de origen. en este ámbito de desasosiego e impiedad, los mandatarios hablan de paz. Esta no existirá mientras haya injusticia, pobreza como la acumulación de poderes. La acumulación de la riqueza y el atropello a los derechos humanos. El tema que me solicitas, es la Paz. ¿Cómo hablar de ella sin hacer la evaluación sucinta de la situación que padecemos millones de seres en el mundo? Rememoremos el título de Jorge Luis Borges: Historia universal de la infamia, como continuidad de este presente histórico y a Enrique Santos Discépolo, compositor argentino, autor del tango “Cambalache”, vigente aún: “Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé…”. “En el quinientos seis y en el dos mil también”. Es posible tomar en cuenta la reflexión de Don Benito Juárez “El respeto al derecho ajeno es la paz”. ¿Utopías?

Libertad y humanización. “Hemos de trabajar desde la justicia y desde la paz, en la transformación de esta sociedad y en la aniquilación de sus estructuras de violencia y muerte”, palabras del Papa Francisco, humanista y reformador, que habla a todos sin distinción de religión o ideologías. En su primera Encíclica Laudae I, manifiesta el riesgo y peligro eminentes de la humanidad por la depredación ecológica y otros aspectos, que de tomarse en cuenta por los responsables de las naciones conseguiríamos la paz que anhelamos y que pareciera inalcanzable”, subrayó sin más preámbulos nuestro primer entrevistado, el humanista Justo R. Molachino.

EL ASTROFÍSICO DOSAL LUCE

Por su parte, el reconocido astrofísico universitario, profesor José Alejandro Dosal Luce, expuso que no se puede hablar de Paz y de Guerra por separado, ya que ambas representan una “dualidad ontológica”. Es decir: “Si desaparece una de ellas desaparece la otra, es como “la vida y la muerte”, “el bien y el mal”, “lo finito y lo infinito”, “el orden y el caos”, “lo racional y lo irracional”, etc. Porque si desapareciera la guerra, desaparecería la paz y viceversa. Es una cruda realidad, porque el ser humano es belicoso por naturaleza, y a medida que evolucione más su cerebro, su capacidad para hacer el bien y el mal, tendrá cada vez mayores alcances. De manera atrevida podemos asociar el bien con la paz y el mal con la guerra. Y digo “atrevida”, porque hay países que sostienen su economía a través de la guerra y venta de armamento, y para ellos eso representa un bien.

“El hecho es que “la historia del hombre es la historia de sus guerras”, con sus correspondientes intervalos de “paz”. Son los instintos de la “propiedad” y del “poder” que como animal posee el hombre, y además si le agregamos el adjetivo de “racional”, es porque es el único dotado también para ser “irracional”, tal como lo ha demostrado tantas veces en la guerra, en el terrorismo y en el crimen organizado. El hecho es que tanto en tiempos de paz como de guerra se logran nuevos adelantos, descubrimientos y aplicaciones que sirven tanto para bien como mal de la humanidad y a este conjunto se le llama “cultura”. Las religiones han jugado un papel muy importante en este asunto de las guerras, ya que en nombre de “Dios” se han cometido verdaderas atrocidades, y en el trasfondo hay aspectos ideológicos y religiosos, considerados igualmente como Cultura.

Y el físico José Alejandro Dosal Luce, al definir el concepto “Cultura”, puso como ejemplo que para Antonio Caso, “Cultura es todo lo que el hombre agrega a la Natura”, es decir, el hombre toma materia prima del mundo que lo circunda y lo transforma dotándolo de nuevas cualidades y nuevas propiedades. A esto se le llama “Cultura” y es un ingrediente de la llamada “Civilización”.

“Pero resulta -esgrimió el investigador-, que todo lo que el hombre hace, ya sea en la Ciencia, la Tecnología, la Política, la religión, etcétera, forman parte de la Cultura, es como una “Espada de Damocles”, que con un filo dan vida y con el otro muerte, y siempre será así. El vocablo “humano” proviene del latín “humus”, lo más fértil de la Tierra, y ello es por dos razones: La primera consiste en que el ser humano siempre está “en celo” ya que se puede reproducir en cualquiera época del año, a diferencia de otras especies; y la segunda, es que debido a su desarrollo cerebral o inteligencia, transforma el medio logrando una evolución dialéctica de la materia de manera vertiginosa, a eso se debe que “la naturaleza” lo doté de esa gran capacidad de reproducción biológica y de producción intelectual, y esa lucha eterna entre “el bien y el mal”, “la paz y la guerra”, “lo racional y lo irracional”, “el orden y el caos”, constituyen mecanismo de “evolución”, tanto en lo “material como en lo espiritual”. Enfatizó el
investigador.

GERMAN HÉCTOR MORENO Y “LA FRÁGIL PAZ”

El subdirector de la Asociación de Bibliófilos y Amigos del Arte, (ABBA), y abogado empresarial Germán Héctor Moreno, expuso simplemente: “Es un deber de todo ser humano, proteger, hasta donde sea posible, esa sustancia humanística, llamada paz. Y empleo el vocablo “proteger”, porque nos puede resultar también un tanto abstracta, huidiza, quebrantable y frágil. Así que protejámosla”. Y agregó:

“Porque cuando la tenemos a nuestro alcance, ni la valoramos, ni la dejamos crecer. ¿Y por qué? Porque simplemente no vemos sus cualidades sino solo sus defectos. Tratemos de analizar no a Europa o al Medio Oriente, sino la paz que nos corresponde. La paz de México. Porque mire usted. Si en México contamos con una Carta Magna, Seguro Social, ISSSTE, médicos y medicinas para miles de derechohabientes, por ejemplo. Eso para empezar, se llama paz. Si tenemos petróleo, agua potable, policía auxiliar, ejército, bomberos, electrificación, escuelas primarias, secundarias, preparatorias y universidades en todo el país, fuentes de empleo, organismos turísticos, espectáculos de teatro, cinematografía, pintura, escultura, literatura, poesía, artesanías, radio, televisión, tecnologías, diseño gráfico, arquitectura, ingeniería, descubrimientos científicos, gastronomía, repostería, modas, libros, restaurantes, automovilismo, trabajadores del campo y de limpieza, mercados, mercadotecnia, y muchísimo más, eso, damas y caballeros, se denomina simple y llanamente: paz.

“Así que no nos confundamos. Porque a la señora paz, la vamos a extrañar justamente cuando esos elementos civilizados nos falten. Y no solo en México, sino en todo el planeta. Así que cuidado.  Porque la paz, está hecha, justamente, de todo esto. Y más vale que la disfrutemos y, que además, trabajemos mucho, para que los que carecen de todo esto lo obtengan justicieramente, solo que elaborados con los mejores ingredientes humanísticos: Los del Amor, el Respeto y la paz”.

Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com