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Arte y Academia

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

  • Ana María Longí

“La Bohéme”, es una ópera de cuatro actos, que desde su estreno en el “teatro regio” de Turín en 1896, ha conmovido hasta “las lágrimas” a los espectadores y a los escuchas, es decir, que los aficionados de todos los países donde se ha presentado suman ya 120 años de amarla, disfrutarla y emocionarse con ella, de acuerdo a las conclusiones expresadas por el distinguido elenco de cantantes-intérpretes del género, del director escénico y de los productores, quienes desde el martes 8, jueves 10, y domingo 13 de noviembre de 2016, aplicaron sus distintos roles artísticos, en la sala principal del Palacio de Bellas Artes, en funciones respectivas de ocho de la noche y cinco de la tarde. “y la razón para amarlos – señaló el director escénico Luis Miguel Lombana-, es que los personajes son entrañables, creíbles, y sumamente cercanos a nuestra realidad y de esta manera, la obra nos va conduciendo en forma suave, dulce, dramática y hasta divertida, a experimentar tales sentimientos”, aseveró el también especialista en literatura dramática y teatro.

Para que “La bohéme”, se estrenara en nuestro Palacio de Bellas Artes, en agosto de 1935, y disfrutarla hasta hace unas horas, en el apreciado Palacio de Mármol, tuvieron que transcurrir muchas cosas antes. Razón por la cual, esos cuadros de la vida bohemia, estampas escénicas que retratan el ambiente parisino del siglo XIX y un drama amoroso, que rodean al centenario montaje, lo hemos disfrutado una vez más, porque se trata de un espectáculo eternamente vigente, y más aún, si la dirección escénica, está a cargo del experimentado Maestro, Luis Miguel Lombana.

Y cuando Arte y Academia se instala en la posición de preguntas y respuestas, se nos fundamenta, que la obra está basada en la novela Escenas de la vida bohemia, de Henry Murger, con música de Giacomo Puccini y libreto en italiano de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa. Y que la ópera de cuatro actos, llevada por primera vez al Teatro Regio de Turín, en 1896, narra la historia de un grupo de amigos que, aunque hundidos en la miseria, albergan sueños e ilusiones, avocados a profesiones que no les retribuyen económicamente pero mantienen vivo su espíritu. De esta manera, van apareciendo los personajes básicos que se adueñarán para siempre del corazón de muchas generaciones. Empezando por Marcello, un joven y carismático pintor, interpretado por el barítono Juan Carlos Heredia y Rodolfo o Rudolfo, un poeta idealista y soñador, a cargo del tenor Mario Rojas, quienes sufren las inclemencias del invierno, acompañados del filósofo Colline, a quien dio vida Alejandro López y el músico Schaunard, a cargo de Jorge Ruvalcaba.

PARÍS Y LA BOHEMIA DEL SIGLO XIX

Así, vamos viviendo nuestra versión 2016, con cuadros de la vida bohemia, estampas escénicas que retratan el ambiente parisino del siglo XIX y un drama amoroso, que retrata las aventuras de estos jóvenes, quienes además de evadir a su casero Benoit con inocentes engaños, gustan vivir apasionadamente. Mientras los amigos salen a celebrar a un café cercano llamado Momus, Rodolfo conoce a Mimí, llevada a escena por la soprano Maribel Salazar, una vecina que le cautiva desde el primer momento y de quien queda prendado al compartir sus anhelos. Paralelamente se muestra la historia de Marcello con Musetta, a quien da vida la soprano Angélica Alejandre. Se trata de una pareja que contrasta con la ternura y fidelidad, en un amor pasional. De esta manera, turbados por las condiciones de miseria y desventura, este grupo de bohemios viven al día y al margen de las reglas sociales, lo que los llevará a
enfrentar un destino inevitable.

“La bohéme”, suele considerarse como la ópera más lograda de Giacomo Puccini, por su equilibrio entre lenguaje, música, y composición de los personajes, pero antes que todo esto, de la composición orquestal que refuerza de forma magistral los sentimientos del espíritu humano, además de mostrar el lirismo emocional de los personajes. Esta puesta deja ver, igualmente, la aptitud vocal, que es una generosa interpretación y la poderosa proyección del elenco, en armonía con la teatralidad, la calidad artística y el acompañamiento musical. Por todo esto, en esta temporada magnífica, resultó admirable el trabajo de la Orquesta y el Coro del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección de Enrique Patrón de Rueda, con una actuación y batuta impecable, logrando el cromatismo orquestal y la expresión viva que caracteriza a esta obra, llevando al público al clímax dramático que posee
“La bohéme”.

El diseño de escenografía y vestuario de Nicola Benois, portentoso y magnífico, inundó las escenas y logró retratar los ambientes fríos y desoladores, la dimensión trágica de los espacios, pero también los coloridos pasajes como el Barrio Latino, y la fiesta infantil que acompaña al vendedor de juguetes Parpignol, lo que se reforzó con el trabajo de iluminación de Víctor Zapatero. Resultando asimismo curioso también, que “La bohéme”, que se estrenó en Bellas Artes en agosto de 1935, sigue cautivando al público mexicano, que durante estas tres representaciones, mostró toda su satisfacción y entusiasmo, mediante aplausos largos, intensos y sobre todo, premiativos.

“LA BOHÉME” Y LOS NUEVOS PÚBLICOS

La Bohemia, ha logrado, entre muchísimas otras cosas, atraer públicos que no están identificados con los espectáculos operísticos. Y entre las muchas razones expuestas por el director escénico de la producción, Luis Miguel Lombana, estriba en que “La bohéme”, está integrada por personajes “entrañables, cercanos, creíbles”, definió el intelectual, agregando que cuando se da la amistad entre dos bohemios: un poeta Rudolfo y el pintor Marcello, a los que dan vida el tenor Mario Rojas y el barítono Juan Carlos Heredia, se reviste de manera muy humana, porque esta noble relación se da en situaciones de pobreza y adversidad, que es cuando este tipo de sentimientos se manifiestan de manera más valiosa y admirable. Ya que a pesar de que los dos amigos experimentan sus respectivos enamoramientos y conflictos, como todos los tenemos, lo fundamental es el alto sentido de amistad que existe entre ambos. “Siendo también los personajes que inician y terminan la ópera”, explicó el profesional.

Luis Miguel Lombana, hizo referencia, también, que esta ópera seguirá siendo una de las más queridas a nivel internacional, debido a que es una historia diáfana, cristalina, llena de posibilidades dramáticas. “Eso explica por qué es el top ten de los títulos clásicos y la razón es muy simple: porque es una de las óperas más buscadas por el espectador actual y lo será en los siglos venideros. Así que mientras exista la oportunidad de montar una ópera, “La bohéme”, y seguramente por siempre estará entre las favoritas”, subrayó el Maestro Lombana.

MARIO ROJAS Y JUAN CARLOS HEREDIA

Al respecto el tenor Mario Rojas, expresó que ha sido muy especial y emocionante interpretar el rol de Rudolfo, en el foro máximo del Palacio de Bellas Artes, indicando que con esta ópera, Puccini, realmente regaló parte de su juventud, porque inicia recordando sus años en la Universidad, musicalmente en el segundo movimiento “Capricho sinfónico” que escribió estando en el Conservatorio de Milán. Y que además, Puccini pensó en todo, porque los personajes no sólo son muy humanos, sino también vulnerables para sentir y expresar la vida y el dolor que ésta encierra. Y que por esto, quien ha vivido la muerte de un ser querido o si se ha ido el amor de nuestra vida, todo esto está perfectamente contenido en cada barra musical de la ópera de Puccini.

En tanto que el barítono Juan Carlos Heredia, señaló que para él, la interpretación de Marcello implica involucrar sus experiencias puesto que Puccini dejó muy claro qué se debe interpretar. Entonces el papel del cantante tiene que ver con la empatía y la elocuencia. “Tratándose entonces de una ópera de vitalidad extrema, desde que muere Mimí y los bohemios tienen frío, cuando no pagan la renta o emborrachan al casero, cuando están enamorados o se
enojan de un momento a otro”, observó.

LUIS MIGUEL LOMBANA

Luis Miguel Lombana, nació en la Ciudad de México, donde cursó la carrera de Literatura Dramática y Teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México. Posteriormente estudió canto en la Escuela Nacional de Música de la misma universidad. Inicia su carrera como director escénico en ópera al fundar en 1989, junto con el compositor mexicano Federico Ibarra y la maestra Estela Álvarez, la Compañía Independiente de Ópera: “Camerópera de la Ciudad”. También ha sido director de escena para teatro en obras como: “Los cuernos de Don Friolera” (1985), “Cartas al padre” (1991) y “La metamorfosis” (1994). Ha dirigido ópera para la Compañía Nacional de Ópera, el Teatro Degollado de Guadalajara, el Teatro Colón de Bogotá y para el Teatro del Estado en Jalapa.

La A.M.C.T. (Asociación Mexicana de Críticos de Teatro) lo premió en 1993 como Mejor Director de Teatro de Búsqueda por la obra “Crimen imprudencial”, que fue una adaptación dramática de su autoría, y en 1996 le otorgó el premio a la Mejor Co-actuación Masculina por “Un tranvía llamado deseo”. Como actor de teatro y cine ha participado en diversos montajes, destacando: “Sexo, pudor y lágrimas”, “Copenhague”, “Feliz nuevo siglo doctor Freud”, “Frozen”, “Zona templada” y “Fotografías explícitas”. En televisión ha destacado en las telenovelas: “Un nuevo amor” (2003), “Soñarás” (2004), “Los Sánchez” (2005), “Amores cruzados” (2006) y “Se busca un hombre” (2007) y otra de sus éxitos en 2009, fue interpretando a Héctor Robles en “Vuelve a Querer”, entre otros muchos y actuales trabajos escénicos.

Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com