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Arte y Academia

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

  • Ana María Longi
  • Existen dos oportunidades únicas para poder disfrutar la sensacional muestra  “Picasso y Rivera: conversaciones a través del tiempo”. La primera, y para ir a visitar el museo de arte del condado de Los Ángeles, California (LACMA) se encuentra ya, desde el 4 de diciembre de 2016 con fecha límite al 7 de mayo de 2017, y la segunda, y con invitación libre para todo público, se hará realidad, a partir del 14 de junio al 17 de septiembre de 2017, en nuestro museo del Palacio de Bellas Artes. De esta manera y como producto de una colaboración binacional entre las altas autoridades del recinto californiano con las de nuestro museo de mármol, se establecerá por más de ocho meses, un diálogo histórico y visual comparativo entre dos de los artistas más aportativos e influyentes del siglo XX: Pablo Picasso y Diego Rivera.

 

Luego entonces, a manera de un recorrido de líneas paralelas por la obra, las vidas y la influencia mutua de dos de los artistas más importantes del siglo XX: Diego Rivera y Pablo Picasso, fue definida la exposición -”Picasso y Rivera: Conversaciones a Través del Tiempo” -, inaugurada desde el pasado miércoles 7 de diciembre en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, California, Estados Unidos, y con fecha límite hasta el 7 de mayo, muestra que en opinión del curador Juan Coronel, resulta “toda una muy especial oportunidad”, para que el público descubra cómo la evolución de ambos artistas fue paralela y que incluso estudiaron bajo el mismo sistema escolar en la Academia de Arte, que consistía en enfrentarse a los yesos para hacer copiados, algo con los que
ambos rompen casi al mismo tiempo.

“Todo ello se muestra en el primero de los núcleos de esta exposición, cuya investigación arrojó nueva luz sobre aspectos poco conocidos de ambos artistas y en los que es evidente que Rivera mira a Picasso, pero Picasso también mira a Rivera”, opinó el especialista. Recordando que hacia 1906, Pablo Picasso, comenzó a desarrollar el cubismo y Diego Rivera también se ve influido por esta corriente y realiza en 1912 su primer cuadro con estas características: “La adoración de la Virgen”, una obra con connotaciones religiosas. Sin embargo, aún cuando su entrada al cubismo fue muchos años después de que su colega español revolucionara el arte con este concepto, Juan Coronel dijo que Diego Rivera aporta al cubismo una gama de colores que hasta entonces no se había visto, además de que incorpora los elementos precolombinos y populares, algo que tampoco se había hecho antes en la historia del arte. “Luego a su regreso a México en 1921, Diego Rivera comienza a experimentar mucho más y es ahora Picasso al que voltea la mirada hacia el trabajo de su colega mexicano y curiosamente poco después desarrolla una de sus obras maestras: el Guernica, es decir, estamos ante una retroalimentación plástica, estética e ideológica”, dilucidó.

FERNÁNDEZ FÉLIX: COLABORACIÓN PROFUNDA

Miguel Fernández Félix, director del Museo del Palacio de Bellas Artes, afirmó que esta muestra es resultado de una profunda colaboración entre la Secretaría de Cultura a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y el Museo de Arte del Condado de los Ángeles (LACMA, por sus siglas en inglés) para mostrar a dos grandes genios del arte universal que se conocieron a principios del siglo XX y llevaron trayectorias similares. Explicó, asimismo, que para esta exposición, cada museo tenía su guión curatorial y se enriqueció un solo proyecto con las visiones de ambas instituciones para mostrar ese diálogo común que mantuvieron Diego Rivera y Pablo Picasso a lo largo de los años. “Uno de los ejemplos más sobresalientes que subrayaron los curadores Diana Magaloni por parte del LACMA y Juan Coronel por Bellas Artes en el tronco común del que surgen ambos artistas: Diego en la Academia de San Carlos, en México y Picasso en la Academia de San Fernando, por la que después pasaría también Rivera”, refirió Miguel Fernández Félix.

El director del Museo del Palacio de Bellas Artes, rememoró también que a partir de que Picasso y Rivera se conocieron en 1914, siguieron caminos paralelos en sus influencias personales, sobre todo en su interés por plasmar las estéticas del pasado. “Después de que realiza el famoso cuadro de Las señoritas de Aviñón, Picasso dijo que había sido influido por los descubrimientos de la escultura ibérica y grecorromana, mientras que Diego Rivera estaba fascinado con mostrar la riqueza de las culturas ancestrales de México”. Finalmente Miguel Fernández Félix evocó que el regreso a México de Rivera en la segunda década del siglo XX y con el apoyo de José Vasconcelos, le permite crear en el muralismo una contrapartida tan importante como la de Picasso en el cubismo. “Estamos ante una exposición que abre nuevos discursos acerca de dos grandes, su relación, visiones, legados y elementos paralelos con los que enriquecieron su trabajo”, concluyó.
PROYECTO Y ACUERDOS

Ahora bien, tanto el proyecto como los acuerdos, tiene como propósito, analizar los momentos de intersección en la formación del modernismo, tanto en Europa como en América Latina, y se pregunta cómo Pablo Picasso y Diego Rivera, figuras imponentes del siglo XX, intercambiaron ideas en París sobre pinturas de vanguardia y posteriormente se comprometieron con sus respectivos mundos mediterráneos y precolombinos. Por estas razones, coordinada y concebida por Diana Magaloni, subdirectora y directora del Programa para el Arte de las Antiguas Américas en LACMA, Michael Govan, director ejecutivo de LACMA, quien además dirige Wallis Annenberg y contando con los apoyos de curadores invitados como Juan Coronel Rivera, James Oles y Jennifer Stager; la exposición compara las trayectorias de los artistas que comienzan con una formación académica similar a su inversión compartida en el Cubismo y su vuelta a un compromiso con la antigüedad desde los años veinte hasta los cincuenta. Razonamientos con los cuales, más de 100 pinturas y grabados de ambos artistas están en diálogo entre sí y con docenas de antiguos objetos greco-romanos, ibéricos y aztecas, Picasso y Rivera pretende avanzar en el entendimiento de las prácticas de los artistas particularmente en cómo sus contribuciones fueron influenciadas por las formas, mitos y estructuras de las artes de la antigüedad.

EL ARTE ANTIGUO DE PICASSO Y RIVERA

El enfoque radical de Picasso y Rivera para comprender el arte antiguo fue en muchos sentidos subversivo: Al hacerlo reescribieron también la historia del arte, ampliando enormemente el reconocimiento de las contribuciones artísticas de las antiguas civilizaciones. El arte antiguo se volvió esencial para su sentido del futuro, tanto personal como políticamente. “Al colocar obras maestras de Picasso y Rivera junto a obras greco-romanas, etruscas e ibéricas, así como esculturas mesoamericanas y figuras de cerámica, la exposición teje distantes geografías y mundos para difuminar las fronteras del tiempo y el espacio”, dijo Magaloni. “Picasso y Rivera” ve a ambos artistas como inventores de una nueva realidad visual en las primeras décadas del siglo XX. Diego Rivera llevó al mundo precolombino a la vanguardia mostrando que el arte de estas culturas era para las Américas lo que lo tradicional griego y romano para Europa”. “LACMA, piensa en la historia del arte a lo largo de un continuo”, dijo Michael Govan. “En lugar de perpetuar las jerarquías históricas o culturales, buscamos crear un diálogo teniendo en cuenta nuestra ubicación en una ciudad que se encuentra en una encrucijada internacional con América Latina y la Cuenca del Pacífico. Esta exposición es un punto de vista de las Américas, donde nuestra antigua herencia indígena propone una nueva cosmovisión que puede interactuar con las tradiciones occidentales clásicas, trayendo una diversidad de puntos de vista y una profunda convergencia de valores
humanos y artísticos.

LA ORGANIZACIÓN DE DIEGO

La organización advierte momentos de interacción y divergencia entre ambos artistas. La academia estudia la formación de Picasso y Rivera en sus respectivas academias de España y México, como niños prodigios, donde un riguroso neoclasicismo, el copiar de la antigüedad y una adhesión extrema al academismo, constituyó la puerta de oro de sus éxitos. Cubismo y París (1908-16) examina el periodo entre 1908 y 1916, cuando ambos se trasladaron a Francia convirtiéndose en activos participantes del movimiento vanguardista. Así en 1914, Picasso invitó a Rivera a su estudio, antes que la camaradería rivalizara en 1j915. Los artistas prolíficamente crearon obras cubistas, entre ellas El poeta, de Picasso (1912), y Marinero Almorzando, de Rivera (1914). Periodo crítico para ambos, por un acercamiento único a la composición y arte antiguo, Sección en la que se podrá apreciar el cubismo de Picasso a través de los ojos de Rivera. No obstante cuando viajan a Italia en 1917 y 1920 respectivamente, adoptan tras la guerra una revalorización clásica. El regreso a la orden y el indigenismo, se ocupa del deseo post Primera Guerra Mundial por el orden y la estabilidad que permearon la vanguardia parisina. Así, Picasso y las pinturas monumentales de Rivera, captan lo greco-romano en Picasso y lo Mesoamericano en Rivera. La primera neoclásica monumental de Picasso, Tres mujeres en primavera (1921), se advierte el clásico grupo de tres como Gracias y Diosas. Y en Día de flores (1925), Rivera transforma figuras de los pueblos, inspirados por Chalchiuhtlicue, la diosa azteca del agua. Esta galería incluye también partes personales de Rivera de antiguas esculturas de cerámica y piedra, colección que nunca antes había viajado fuera de México. Esta será la primera vez que el Día de flores se mostrará junto a las antiguas esculturas de Chalchiuhtlicue que Rivera usó con frecuencia.

PICASSO

La galería dedicada a Picasso y mitología explora cómo el artista plasmó los cimientes del arte del siglo XX a través de una experimentación formal con el arte del pasado, creando imágenes a la vez que profundas, personales y universales. En Estudio con cabeza de yeso, Picasso, resume la relación dialéctica entre tradición griega y romana, con la pintura occidental y el comienzo del Modernismo, ya que éste fue concebido a menudo como una ruptura total con el pasado, aunque preocupándole también, mostrar la figuración clásica, bajo concepciones personalmente novedosas, demostrando con ello, que es responsabilidad de todo artista, crear aportar siempre algo nuevo a partir de la tradición. Linaje artístico en el que Picasso va de la antigua Grecia al Cubismo.
Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com