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Arte y academia

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

¿Es posible mantener la magia de una Navidad imparable?… ¡Vaya cuestionamiento o pregunta lanzada de repente a algunos creativos dentro de este tiempo de villancicos con los que estamos abrazando a nuestro 2017!  No obstante, y pese a que el planteamiento no es ni tan sencillo, ni tan lógico, se pudo calibrar que la mayoría de las respuestas no solo resultaron cooperadoras y convergentes, sino incluso interesantes, ya que la mayoría de los encuestados aceptaron que a través de una aplicación perseverante de la creatividad, un artista, o aspirante a serlo siente incentivos, impactos o respuestas emocionales tan especiales, a las que todo feligrés supuestamente experimentaría con la llegada de “una cercanía teológica especial”. Y bueno, el fallo se disparó en el sentido de que efectivamente, “un logro artístico equivale a una especie de amalgama de armonía, paz interior y fuerza espiritual tan importante y elevada como podría ser un premio celestial o un milagro verdadero”. ¡Caray! ¿Quiénes opinaron así? Por lo pronto, tres artistas… leamos.

Uno de los artistas que amablemente se compenetraron en nuestro planteamiento fue nada menos que el pintor y escultor Leonardo Nierman, quien al explicar los factores convergentes que se dan entre una sana, alegre, unida, agradecida y encendida Navidad, en consonancia con lo que un creador experimenta al terminar una aportación creativa con resultados artísticos, fue explicado así, por el también reconocido estudioso del arte musical, el maestro Leonardo Nierman: “Mira Ana María, para tratar de responderte lo más sinceramente posible, defenderé primero lo que siempre he defendido: Que la Vida, sin excepción, y en toda su infinitud: es maravillosa, y para definir este tipo de observación empezaré por hablar de mi cotidianidad: Expresar, por ejemplo, que a esos movimientos diarios que realizo a base de pinceladas, colores, espátulas, matices o esfumados, ante materiales como telas, papel, lana virgen y otras herramientas aplicables, y muy independientes, claro está, a las que utilizo en mis esculturas de acero inoxidable acabado espejo, no es, ni será llamado jamás por mí, con ese vocablo feísimo, que los estudiosos han integrado al diccionario de la Lengua Castellana, como “Trabajo”.

No, y no, y no, y no. Porque si cuando voy a pintar yo avisara a mi familia o amistades que voy a “trabajar”. Perdón, pero no solo sería un mentiroso, sino el más grande de los embusteros. Porque lo que yo he hecho siempre, hago y haré siempre, no es ni será nunca, un trabajo: Sino toda una celebración. Y lo es, porque sumergirme al mundo de los colores es también un deslumbramiento. Deslumbramiento con todo lo que me ocurre y se me ocurre. Por eso, el decir equivocada y falsamente que voy a “trabajar”, me siento impostor y mentiroso. Por esta razón dije alguna vez con alegría, que aunque mis padres nunca fueron ricos, yo no he trabajado un solo día en mi vida. Porque decir que me he pasado la vida “trabajando” la pintura y la escultura, no solo es incorrecto sino casi, casi, un insulto. Por eso y tratando de responder a tu planteamiento, el realizar un trabajo creativo, sí es, efectivamente, un acto purificante, luminoso, pacífico, amoroso, energético amorosos y festivo, no solo para mí, sino para toda persona humana. Y claro está, que puede ser comparable, con el perfecto estado de complacencia interior que una persona normal y especialmente un niño, experimenta al recibir un regalo en Navidad, y contemplar que sus padres, abuelos, hermanos y primos, se encuentran en ese momento, tan felices como él. Así que efectivamente. Las respuestas de gozo, purificación, armonía interior, satisfacción, amor y gratificación que logras al vivir con humildad y agradecimiento el puente navideño, es en mucho similar, al disfrutar y comprobar, que tú lograste dar a luz una obra de arte cuando tu danza, tu pintura, tu escultura, tu cinematografía, tu arquitectura, tu literatura, tu ópera, tu teatro, tu música, tu poesía o tu decoración entre otros muchísimos ejemplos, los lograste entregar al resto de tus hermanos… terminados, vivos, fuertes, tonificantes y comunicantes, a Dios, a la Vida, a la Libertad, a todo y a todos por igual, a manera de un inquebrantable regalo de amor”. “Y cuando explico que amo intensamente la Vida. No estoy hablando de que ésta esté resuelta, tranquila, pacífica y alfombrada. Estoy hablando tan solo del privilegio de ocupar un lugar dentro de un planeta y un espacio dentro de un Universo imaginado e investigado a duras penas con aparatos fijos y voladores, y de la oportunidad de aprender a base de resbalones, metidas de pata, lágrimas, y muchísimos otros chascos perfectamente identificados por todos, que el ejercicio del BIEN propio y de los demás, es una carrera que en 2017 años de organización humana y de milenios y más milenios antes de estos, no hemos logrado echar a andar, salvo las muy honrosas, escasas y maravillosas excepciones que sin duda y muy respetuosamente, todos conocemos. Luego entonces, y mientras me integro a la dicha de expresar una nueva pintura o escultura, les deseo a todos, un Año Nuevo 2017, en plenitud de Amor, de Paz, de Justicia, de Conciencia y sobre todo, de un gran aprendizaje tanto material como metafísico… En fin, aunque antes de sentirme tan profundo, solo quiero que jamás de los jamases, nos abandonen los hermosos mercados de México, con sus piñatas, su papel de china, su brillante fruta, sus colaciones de colores, sus artesanías, su música, los músicos que la hacen posible, sus jardines, su floricultura y de todo lo que de manera interminable y bellísima me
estoy acordando”.
CLAUDIA NIERMAN Y LA JUSTICIA…

“En lo que a mí respecta -secundó la internacional artista de la fotografía y del diseño gráfico, la maestra Claudia Nierman- yo amo mi cotidianidad fotográfica, porque a través de ella, me siento un tanto justiciera. Y bueno, algunos observadores han sugerido que suelo planificar artes plásticas con mis cámaras. Y a pesar de que no me atrevo a asegurarlo exactamente así, creo que por momentos sí me siento una justiciera. Y digo eso porque la escritura sensible que realizo mediante mi aparato reproductor de imágenes, se traduce, finalmente a una crónica para la gran historia planetaria, haciéndole justicia, por decirlo de alguna manera, no solo a los cuerpos perfectos de hombres y mujeres y con ellos, a los abrazos íntimos que estos personajes experimentan dentro de ambientes donde el amor parece alumbrarse de penumbra y luces platinadas muy tenues. En fin. Si también puedo fotografiar una hermosa envoltura de chocolate, una dorada cáscara de plátano abandonada sobre una banca, lo que fue una roja manzana, transformada por su usuario en un rehilete terso y brillante, pero que yo tuve la habilidad de atrapar con un suavecito ¡clic! en el momento que volaba con rumbo a un gran barril de basura… ¡Caray que justiciera me siento!… Aún cuando también, Ana María, y tú has sido testigo de ello, he visitado las últimas moradas de comunidades judías, para captar tiernas escenas de juguetes, fotografías, frases de amor y de esperanza, que siempre, pero siempre, siempre, aparecen encima de ellas.

“Así, que yo también soy una admiradora de la hermosa etapa navideña de México, porque cuando veo las caritas de los niños ante una elevada piñata, o, cuando la gente abre sus regalos de colores, con la ilusión de que éste sea el prometido, o él que en secreto han deseado siempre, semejantes emociones, efectivamente, son comparadas con la creatividad artística. Ya que en la Navidad, todos añoramos la paz, la armonía, la amistad verdadera, el sustento seguro, la SALUD, con mayúsculas y mucho más, y todo esto, un artista, o un aspirante a serlo, suele sentirlo así, y con todo su corazón, cuando con su labor cultural, abraza, define y atrae a sus espacios creativos, todos estos sentimientos de dulzura que nos embargan a todos, para explicarlos en testimonios artísticos, inolvidables e inquebrantables. ¿Estaré en lo cierto? ¡Las navidades, tanto las presentes como las futuras, lo irán definiendo poco a poco y en mucho-mucho… así!… Así que Feliz Año Nuevo a ti y a todo el mundo, mi estimada Ana María”.
EL TENOR JOSÉ LUIS MONTENEGRO

El cantante de ópera e investigador musical, José Luis Montenegro celebró, en primer lugar, que México sea un país donde la convivencia familiar, permanezca viva en costumbres y tradiciones. “En mi país, la Navidad realmente une a la familia dentro de una hermosa convivencia. En una fiesta del 24 o del 31, nadie se queda afuera. Todos son bienvenidos. No quiero asegurar que esto sea una realidad perfecta, pero tan solo en este 2016, las piñatitas de los niños, los villancicos, las antiguas maneras de pedir Posada, tanto desde adentro como desde afuera de los hogares, es la misma. Incluso, los abuelitos se emocionan y hasta lloran, cuando entran los Peregrinos de barro a las casas, y agradecen la apertura de la tan añorada Posada, los visitantes celestiales Jesús, María y José.

“Ahora bien. Yo como gente de música y de canto, creo también en que una carrera artística desempeñada con amor, trae satisfacciones espirituales muy importantes. Ya que con el Arte, realmente se logra un resultado amoroso en todas aquellas personas que tratan de comprender nuestra labor y la apertura que estamos logrando con ésta. En mi caso y como lo han hecho los más famosos de la Ópera, yo he tratado también de demostrar, que muchísimas canciones del género popular, tienen un admirable diseño operístico. Y citando algunas, podría referirme desde luego a “Júrame”, “Muñequita Linda”, “Estrellita”, “Ojos Tapatíos”, “El día que me quieras”, “Granada” o “Por ti aprendí a querer”, que son obras de nuestros más talentosos compositores, y a las cuales, los tenores y barítonos (yo alcanzo las dos tesituras), debemos continuar haciéndoles homenajes mediante una difusión constante en donde quiera que nos presentemos”, opinó el joven cantante, quien finalmente expresó cómo siente su responsabilidad y amor hacia la labor que desarrolla como creador de música, mediante el trabajo de garganta
y respiración:

“Mire Ana María: La responsabilidad, es, desde luego, sumamente especial. Porque para empezar, los ejercicios vocales deben ser diarios y por otra parte, la salud de todas nuestras facultades tanto físicas, como intelectuales o emocionales, deben atenderse con toda regularidad. Un ejecutante de ópera, no puede darse el lujo de equivocarse y provocar que se los demás se confundan. Debemos entender por ejemplo, que nuestras gargantas son tan nuestras como del público, y que más que todo eso, nosotros como intérpretes y estudiosos de música clásica y de todo tipo, nos hemos transformado también, en un instrumento musical. Situación, que si nos ponemos a analizar, resulta todo un tratado de arte, de expresión, de presencia escénica, de control de conocimientos técnicos, pero sobre todo, y entre muchas otras cosas más, no olvidar nunca, que cuando un cantante se para ante un escenario, él, ya no es él, es el personaje, que le está exigiendo toda una serie de respuestas, apoyos y conocimientos formativos de alto rango y de manera emergente. De esta manera no hay “peros” que valgan. Y, si se logran a plenitud. ¡Por supuesto que sí, Ana María: La hermosa Navidad que experimentamos cantantes como este servidor, se transforma en un perfume. En una exquisita esencia navideña, de amor, paz y divinidad total. Así que mejor aquí me detengo, para desearles a todos mis congéneres por igual, una muy Feliz Año Nuevo 2017. Con Amor y Paz para todo el Planeta. Gracias”.
Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com