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Arte y academia

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

Para el museógrafo, museólogo, escenógrafo y curador universitario, el maestro Rodolfo Rivera, tanto las obras de arte, como los objetos valiosos por su antigüedad e historicidad se transforman dentro de los valores del tiempo, la belleza, la sociología, la antropología, arqueología y mucho más, en personajes actorales importantes. “Con ello pretendo explicar-señala el especialista-, que cuando una pieza artística nace nuestro mundo la hace suya inmediatamente para colocarla dentro del tiempo y del espacio, en el sitio donde crecerá y obtendrá una definición, un respeto, un reconocimiento, una apreciación y hasta una individualidad dentro de los infinitos procesos de la inteligencia creativa”.

 

Todos los funcionarios se quejan del ausentismo en los museos. Y si no se quejan, es un secreto a voces, que son los espacios más abandonados del interés público. ¿Existen maneras -se cuestiona El Sol de México-, de contrarrestar el tan extendido mal de la indiferencia que agobia a tan importante proyecto cultural de nuestro país? ¿Los museos podrían desaparecen si continuamos relegándolos al olvido social?… preguntamos nada menos que a uno de los especialistas del ramo más experimentados de la Universidad Nacional Autónoma de México, el maestro Rodolfo Rivera González, quien, sin hacer mucho caso de nuestra melodramática provocación periodística, empezó por ordenar lúcidamente los conceptos de sus respuestas.

“Mire Ana María. Sobre este último punto de la desaparición del museo, tajantemente puedo asegurarle, que no. Porque aun, un museo sin visitantes, formará cada vez más y pasando el tiempo, en una parte inseparable de la historia. Y tengo ejemplos. Hace una década, más o menos, la exposición de Frida Kahlo, en el Palacio de Bellas Artes donde se presentó en brevísimo tiempo, rebasó todas las expectativas de visitantes. Ya que más de 350 mil, estuvieron ahí. Y uno se pregunta ¿por qué? La respuesta es fácil y simple. Debemos de ser conscientes de que la figura de Frida, ha sido un producto del marketing mundial. Es un producto comercial. Manejado extraordinariamente, y que rinde dividendos económicos muy considerables. Pero realmente la obra, para que estuviera en el Palacio de Bellas Artes, máxima catedral del arte en México, no creo que fuera por sus aportaciones a la plástica, sino por el Mito que ella representa y que la ha elevado a una posición fuera de realidad hasta la fecha. Así que no tenemos porqué preocuparnos. Los museos, todos, son espacios que gozan de respuestas sociales inesperadas y las sorpresas que dan, son fenómenos de tiempo, etapas, épocas, difusión, atractivos visuales y muchos más factores.
¿QUÉ ES UN MUSEÓGRAFO?

Y como la personalidad del maestro Rodolfo Rivera reúne la rara armonía de paciencia, sabiduría y sencillez, agregamos: ¿Qué debemos entender por un museógrafo?

Nuestro entrevistado sonríe y responde: “He considerado que mi respuesta es muy simple como acostumbro en todo. Y ello se debe, a que repetidamente, se me cuestiona sobre qué es un profesional de esta disciplina. Mi respuesta es la siguiente. Primero debe haber una gran preocupación por tener un bagaje cultural que nos permita saborear aunque sea a vuelo de pájaro, lo que ha sido la aventura del hombre, desde que apareció sobre la faz de la Tierra. Esto, lo logramos claro está. con un acercamiento al mundo de los libros. Y para ampliarnos a un segundo plano, es necesario sumarnos a unas características un poco más difíciles de encontrar y que se llama sensibilidad. Esta se tiene o está ausente. Pero el tercero y último es el más importante de todos: Aprender a soñar despierto y hacer de los sueños realidades. Podría poner un ejemplo de esto. Cuando tiene uno ante sí, la problemática de organizar en exhibición la obra de un artista, hay que adentrarse en el mundo de él. Conocer sus vivencias. Sus experiencias. Saber por ejemplo, en qué momento surgieron las obras más importantes o también, en qué momento de su vida existieron factores que cambiaron su rumbo creativo o por el contrario la reafirmaron.

“Con estos conocimientos, y entendiendo el espacio en el que se presente dicha muestra, habrá que invitar al espectador a recorrer los diferentes apartados que conforman la exhibición. Y claro, tal vez no recordemos todas las 150 obras o más que se encontraban a la vista, empero esas cinco o seis que nos parecieron más especiales o luminosas, serán claves para preservar todo un acontecimiento en nuestra memoria. También existe un ingrediente más y que es muy necesario: El diálogo que un museógrafo suelo establecer con las obras. Y este diálogo, es algo muy especial, porque será el que determinará la manera de cómo escuchar el dictado de cada una de ellas. Es decir, ese mandato tan íntimo y tan inexplicable, que señalará, finalmente, el sitio que le corresponde a cada obra dentro de todo el conjunto de la muestra. Esa voz que emerge de las entrañas de un producto artístico y que solo puedes captarlo cuando el museógrafo ha liberado el ingrediente más importante: La sensibilidad”.
EL RETO ABSTRACTO

¿Cómo trabaja usted con la obra del maestro Leonardo Nierman? Me refiero a que se trata de uno de los pintores abstractos más puros del mundo y cuyo cromatismo es muy posible que conduzca a un museógrafo a una verdadera aventura de espacio e iluminación. ¿De qué manera resuelve usted tan constantemente este reto?

“Para empezar. Es necesario puntualizar que tuve la fortuna de seguir de cerca la trayectoria de este artista. Misma que descubrí desde 1960, cuando su expresión figurativa recibió un premio en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ese momento y lo confirmo, fue vital para que yo me interesara por su expresión. Años después, tuve ante mis ojos unas obras que eran explosión de color, de luminosidad, más allá de lo que podía encontrar en el entorno de ese tiempo. Una pintura diferente la que además tenía ópticas diversas. Ópticas, que para mí resultaban todo un enigma que me obligaba a analizar y analizar puesto que en dicha obra encontraba a cada momento una lectura diferente. Así que a través del tiempo, he trabajado con la obra del maestro Nierman. Y he entendido perfectamente su lenguaje. Es el hombre que me ha permitido soñar con espacios infinitos, con atardeceres inolvidables, con tempestades, con erupciones que nos remontan a los orígenes del planeta. Una gama de sensaciones que me llegan ahora en los primeros pasos del siglo XXI a decir, que el gran paisajista de este siglo, es Leonardo Nierman.

Y de acuerdo con su propia óptica de experimentado museógrafo: ¿Cuáles son los recursos que el citado artista emplea?

“Dos elementos fundamentales: Luz y Movimiento. Pero lo más sorprendente, es la manera como este artista pinta Música mediante imágenes. Un elemento maestro, que este artista imprime de manera sorprendente a su creación plástica.
Tratamiento aparte, que este creador materializa de manera distinta a sus esculturas de acero inoxidable. Razón por la cual, los destellos de cristal y las luminosidades de arco iris, advierten tratamientos sumamente analíticos en materia museográfica. Y es que tanto el movimiento como la luz, deben de estar en completa armonía tanto en su pintura como en su escultura. El reto, por lo tanto, se traduce igual en un museo cerrado que en un espacio abierto. Aún hay mucho por hacer: Incorporar elementos como el agua, los olores y las nuevas tecnologías virtuales. El un futuro cercano, el advenimientos de estos recursos, son inminentes.Haremos de las exhibiciones de los grandes maestros, un espectáculo inolvidable. Eso es para mí, el futuro de la museografía.
LA PRODUCCIÓN CINEMATOGRÁFICA

“Soy un individuo que cree profundamente en que la gran aventura de la vida tiene como símil, una producción cinematográfica. Es decir, hay un principio y un final. En el caso mío es simplemente el haber seguido paso a paso, todos aquellos paisajes que conformaron esta película a la cual ya veo muy cercano el último capítulo. El guión fue perfecto. Nací en el Centro Histórico, pero más aún, en lo que hoy es el Museo de la Ciudad de México. La Casa de los Condes de Santiago de Calimaya. Esto corrobora que el guión está bien escrito. Mi infancia feliz en aquella ciudad que hoy pareciera mítica en tranquilidad, tradiciones, solidaridad entre sus habitante. La primaria, la secundaria, se dieron en ese entorno, pero la cita clave, 26 de junio de 1j955, empezó en el Museo Nacional de Artes e Industrias Populares. Labor que me permitió conocer a lo largo y ancho mi país. Sus tradiciones, sus costumbres, su maravillosa y admirable producción artesanal. Su música. Y todo esto conforma la raíz y el sustrato de lo que en poco tiempo sería mi expresión museográfica. Esa libertad del empleo del color sin ningún temor. Es obvio que las raíces están en los grupos indígenas, en las artesanías de ellos mismos, pero en la museografía resultó un acontecimiento difícil de entender. De ahí en adelante, a lo largo de más de 50 años, he sido extraordinariamente afortunado. He creado alrededor de 40 museos, cuando rebasé la cifra de 3 mil exhibiciones, decidí que ya no debía seguir contándolas en el número de publicaciones y me convertí en creador de algo que me llena de orgullo: el Centro de Investigación y Servicios Museológicos de la UNAM, del cual fui único director durante 18 años. Ha decir de los entendidos, cometimos un pecado que justificó su desaparición. Existe la excelencia, y éste fue un lugar donde ella, durante este tiempo, dio muestras de su presencia. Aventuras como la creación del Museo Nacional de Antropología.
MARCAS LUMINOSAS

El Programa Cultural de la XIX Olimpiada de 1968 y el cincuentenario de la Autonomía Universitaria en 1979, son quizá tres acontecimientos que marcaron mi vida como los más luminosos. Sin olvidar, y quizás la génesis de todos ellos se dio, el 13 de noviembre de 1974, con el advenimiento de una magna exposición en la que rendí culto y agradecimiento perenne, a la compañera de toda mi vida, y que está implícita en el título de esta muestra, “La muerte, expresiones mexicanas de un enigma”. Así que en lo que me queda por recorrer, seguiré abundando por enriquecer desde mi trinchera el mundo de los museos y la museografía, en especial, en la que mi país, siempre se ha distinguido, por las aportaciones que ha hecho y que han cambiado la directriz de estas instituciones en el mundo.
Un beso… y hasta las próxima charla

anamarialongi@gmail.com