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Arte y academia

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

Rabindranath Espinosa, -y tomemos nota-, primero alumno, después profesor y en la actualidad dramaturgo y director del Centro de Arte Dramático A.C. (Cadac), fundado por ese gran Maestro del Teatro Universitario del Siglo XX -el literato, teatrista y Dramaturgo mexicano Héctor Azar, proveniente de una familia libanesa radicada en Veracruz y finalmente en Atlixco, Puebla -, quien daba clases de dramaturgia dentro de Ciudad Universitaria, – solo que desde que estos eran terrenos alfalferos-…¡Increíble pero cierto!… ¡¡Pues aquí continúa!!… Joven, firme, respetuoso y entregado a la Institución, con la que ha colaborado desde 1982, año en el que Rabindranath pisó por primera vez, como estudiante, el infranqueable
abolengo de Cadac.

Ahora bien: Como Rabindranath, se encuentra en estos momentos ensayando con sus alumnos el Festival Héctor Azar, realizado bajo el nombre de “Fragmentario al Azar”, y que será conducido fundamentalmente a la Tierra del Maestro, en Atlixco, “Arte y Academia”, tuvo la suerte de conectarse con el citado profesor de intérpretes, dentro de uno de los escasos momentos disponibles, dentro de la antigua Casona coyoacanense de Centenario y Belisario Domínguez.
Y ASÍ EMPEZÓ TODO

De esta manera, Rabindranath retrocedió su memoria a los ochenta (no hace tanto), para evocar sus primeras aventuras de aprendizaje, bajo la “admirable pero muy exigente” dirección tutelar de Héctor Azar. Así, Rabindranath, va liberando recuerdos, afirmando que una de las ventajas, consistió en que cuando ingresó a Cadac en 1982, desde los primeros cursos, junto con otros compañeros, el maestro los mandó llamar para un par de trabajos. “Y a partir de ese momento, no dejé de compartir una experiencia maravillosa llamada Cadac, con el Maestro Azar.

“Para empezar, todos como estudiantes nos sentíamos muy firmes en nuestra irrevocable determinación de transformarnos en intérpretes teatrales, ya que era innegable, que nos encontrábamos en una institución cultural tan sólida como definida en aspectos tanto éticos como estéticos. Y esta combinación Ana María, nos ha dada una estructura profesional, no solo firme y confiable, sino incluso, integral. ¿Y por qué? Porque el aspirante que llega a Cadac, siente en todas sus vibraciones estructurales, que se encuentra dentro de una casa teatral auténtica. Un sitio configurado con la más honrosa estructura histórica de enseñanza escenográfica, que está cumpliendo ya, en estos momentos, nada menos que 42 años de antigüedad. Habiendo abierto sus puertas por primera vez, nada menos que el 2 de febrero de 1975.

“Por ese tiempo, señala Rabin, se estrenaron 3 obras: La Cantante de los Emigrantes, La Muerte de Adelita, de Miguel González Avelar, y Efigenia Cruel, de Alfonso Reyes. Todas ellas, dirigidas por el Maestro Azar, y entonces con esto, Cadac abrió sus puertas, explicándose que primero fue el Centro, y después, el Espacio Cadac, donde todos nos reunimos no solo a presenciar las obras hechas sino a practicarlas con enorme diversidad y responsabilidad. Espacio, en el que verdad-verdad, desarrolla y ha desarrollado una actividad incansable.
AZAR, SECRETARIO DE CULTURA

“Y bueno, la responsabilidad, es mucha. Somos un equipo de trabajo que está muy dedicada a Cadac, ya que el maestro fungía también como Secretario de Cultura del estado de Puebla, y a su fallecimiento el Consejo Directivo me nombró Director General. Y la solidez de Cadac, más que en las personas, está en su propia estructura institucional. Estructura que tratamos a cada instante de compartirla, aplicarla y defenderla, mediante un trabajo muy intenso, pero sobre todo con mucho amor. Un gran amor hacia nuestro trabajo y hacia el recuerdo y la figura de nuestro queridísimo Maestro Héctor Azar. Ya que él un día nos lo advirtió muy claramente”: “Escuchen -nos dijo–, el hecho de que yo ya no esté aquí, no quiero jamás que sea motivo suficiente para que Cadac desaparezca. Y yo digo, porque Cadac, debe mantener como siempre, la gran fuerza de su vida institucional y,aunque yo no esté en un momento dado, Cadac, debe continuar. Seguir adelante”, precisó Azar con antelación.

“Por lo tanto, Ana María, y a 17 años de su partida física, su legado continúa siendo muy claro para nosotros: Crear un buen teatro, el mejor, de ser posible. Un ideal maravilloso, que seguimos buscando por todos los medios posibles y compartiéndolo con mucho entusiasmo, con mucho amor y con mucho trabajo. Aunque con una salvedad. No se trata de ningún sacrificio. Y no. Yo no soy de esa idea. Un sacrificio es sinónimo de dolor, de resignación. Y nada de eso va con nosotros. Y lo aseguro, porque Cadac, es un trabajo bello, positivo, idealista, gozoso. Un trabajo para conocer y aprender mucho y sobre todo para disfrutarlo”.
EL TEATRO NOS HACE MEJORES PERSONAS

A continuación, Rabindranath Espinosa, nos obsequia comentarios tan valiosos, como interesantes: “El teatro, Ana María, nos ha hecho, desde siempre, mucho mejores personas. Mira, para empezar, un teatrista, un estudioso del mismo, o simplemente un modesto aspirante, debe ser, antes que nada, un lector. Y lo explico así, porque todo el trabajo actoral y sobre todo el interpretativo, debe basarse antes en la literatura. Un texto teatral, es al mismo tiempo una escritura de guión, y un libro. Por lo tanto, para ser actor, necesitas leer mucho. Conocer. Recorrer historia. Imaginar. Vivir. Esto y muchísimo más, para lograr encarnar a un personaje. ¿Y todo esto, por qué? nos preguntamos. Porque el teatro aparte de ser una síntesis maravillosa de la literatura. Es, una lectura visual. Una literatura expresada con movimientos, gestos, talento, voces, escenarios, luces, colores, emoción, pasión escénica. Todo eso y mucho más, claro. Pero antes, tuvo que existir un escritor y un libro.

“Por otra parte, el Teatro, es una fuente de bondad inagotable. Porque a la gente se le ofrece todo un tratado teatral, para explicarle con efectividad, los aciertos y las equivocaciones de nuestros propios actos. El teatro, sin grandes preámbulos ni discursos, nos abre los secretos de una red de personajes, para indicarnos en donde fallamos, en qué momento no reflexionamos, en dónde erramos, y hasta la manera en que nos transformamos en “los buenos” o en “ los malos” de la obra. Y todo esto es posible, porque el Teatro, es un reflejo de la Vida, porque justamente sale de ella. Y se hace y nace, con las historias que se bordan dentro de ella y que al mismo tiempo nos advierten lo que sí y lo que no debemos hacer a cada momento. ¡Increíble! Pero así es. Por eso los que andamos en esto, aconsejamos: ¡Internémonos en el Teatro, y seremos mejores personas!. Vayamos más seguido al teatro, y leeremos mucho más, porque las historias teatrales simplemente son literatura expresada con imágenes no solo humanas e históricas sino incluso humanísticas”.
TEATRO PARA NIÑOS Y TERCERA EDAD

Y cuando le planteamos a Rabindranath, la manera como Cadac está promoviendo el teatro cultural y educativo, igualmente nos sorprende: “Sencillo. Cualquier joven, cualquiera dama y caballero de la llamada Tercera Edad, o cualquier niñito de los cinco años en adelante, que toque la campana del zaguán de Cadac, será acogido con todo el cariño que merece. Siempre estamos abiertos y preparados para su ingreso a esta Casa. Y lo decimos, porque no es necesario que ellos vengan teatralizados de alguna manera. Porque la oferta siempre será amplia. Siempre se les conducirá con suavidad, dentro del misterioso e infinito laberinto de esta especialidad.

Un caballero o dama de la Tercera Edad, sabrá en materia de horas, cómo debe utilizar su voz para expresar un texto teatral, indica Rabin. “La desenvoltura en este aspecto, -afirmó- llega poco a poco. Aprender a leer con expresión escénica, requiere de una claridad y una musicalidad muy especial. No podemos decir: “Muerto, esta tarde llegamos” (y sonríe) sino con todo el cuidado y concentración que dicha frase requiere, explicar: “Muerto está…. ¡Tarde llegamos!…”. Así que lo primero que deseamos que un alumno aprenda es a sentir su propia voz, la claridad e importancia de cada vocablo y desde luego, la musicalidad que los idiomas tienen. En nuestro caso, claro está, nuestra propia Lengua Castellana, que es una maravilla universal y que tiene una belleza, amplitud e historicidad extraordinarias. Ahora bien. Después de este fundamento, los alumnos van incrementando su cultura teatral, con textos y memorizaciones para nada angustiosas. Es decir, tranquilas, suaves, relajantes. Para después de varias sesiones y aprendizajes, los alumnos comprendan, porqué son como son, los espacios escenográficos, porqué hay o no cortinas, qué es la llamada acústica, qué es una iluminación con lenguaje propio, y que a veces se transforma en un intérprete más dentro de una obra. Se les enseña también qué es un texto clásico o de reciente aparición y, hasta de qué manera se salva un error teatral emergente a base de improvisaciones inteligentes. ¿Debo decir más? explicó Rabindranath – recordando también con mucho afecto y respeto al talentoso equipo de trabajo integrado por Marcela Bourges, Carlos Azar, Héctor Bourges y Cecilia Azar… ¡Qué amo a Cadac… y que por siempre lo amaré… Y escuchando algo tan bello y sincero, me despido con:

Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com