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Arte y Academia

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

“Cuando me sentí insuficiente para hacer mía la música… ella me hizo suyo, obsequiándome la esencia más importante de su amor: su armonía”… fue la respuesta del pintor y escultor mexicano Leonardo Nierman, al informar acerca de su próxima expo (mayo 2017) en Francia, donde inaugurará una galería con su obra plástica. “Una de las armonías más vwamadas que poseo, ya que cuento con muchas otras, como la que me permite entender la vida, el arte, el sentido de la libertad, el romance, la familia, la amistad, los viajes, la salud, la naturaleza, las lecturas, los colores, la belleza y, hasta lo irremediable… todo. Por lo tanto, me siento eternamente agradecido con la música, porque (subrayó sonriente), “¡¡¡Logró, finalmente, hacerme suyo!!!”.

  • Ana María Longi

Las pinturas, esculturas y tapices, que los estudiosos califican como “arte único y especial”, serán las piezas artísticas, con las cuales, en mayo próximo, se inaugurará una nueva galería en Francia, mientras que su autor, Leonardo Nierman, al informar a “Arte y Academia”, tan exclusivo asunto, definió que las artes plásticas visitadas desde hace más de 50 años por públicos tanto nacionales como internacionales, son finalmente el resultado de movimientos interiores muy intensos, cuya búsqueda se inició con estudios de arquitectura, de violín, junto con varios estuches de telas, pinceles,
espátulas y colores.

Y mientras los ejemplos son turnados por el artista, con su siempre tan amena sencillez y claridad, sus revelaciones nos mostraron también una de las determinaciones más difíciles y especiales de su vida: Puesto que Leonardo Nierman fue desde su adolescencia un entregado estudiante de música, tomando como medio expresivo, el violín. Un arte, explicó, que él ama y respeta con devoción profunda. Tanto así, que cuando debutó en el Palacio de Bellas Artes y tuvo la oportunidad de escucharse a sí mismo en la intimidad de su hogar mediante una grabación, la autocrítica que aplicó a su propio concierto, resultó no solo severa sino incluso sorprendente. Pues la auto aplicación fue no solo definitiva sino de una descalificación absoluta. De clausura infranqueable. Sin marcha atrás. Porque no se daría ya jamás una segunda oportunidad. Aquella misma tarde, besó a su amado violín con “total agradecimiento”, explicándole -mientras lo regresaba a su estuche-, que “probablemente me encontraré contigo en la próxima dimensión”.
¿Y LA PINTURA… Y LA ESCULTURA?

Y cuando un tanto preocupados, le comentamos al maestro, de cómo ha sido entonces su auto comunicación con la pintura y la escultura, a juzgar por esa autocrítica tan determinante que aplicó a su propia música, el artista resolvió la respuesta con una reflejante sinceridad: “En ambas aperturas expresivas, y desde hace más de 50 años, ha sucedido algo asombroso, Ana María: Simplemente me he dejado llevar… Es decir, tanto la pintura como la escultura me han acompañado desde siempre, por las sendas de la ensoñación, de la
relajación, de la suavidad, de la paz interior, y hasta de la libertad. De esta manera, la pintura y la escultura, evitan en mí, algo que me resulta muy incómodo: Pensar, intelectualizar, competir, o presionarme cerebralmente para definir qué es lo que voy a hacer y cómo lo debo resolver. Con esto quiero decirte, Ana María, que pintar y
esculpir, me asemeja incluso a esas gaviotas que simplemente abren sus alas para armonizar con la naturaleza, con la paz, con la calma, con el mar, con el amor y
hasta con la dulzura.

¿Y después maestro? ¿Qué ocurre cuando sus obras salen al mundo a confrontarse con la gente, con los galeristas, con los compradores, con los grupos de artistas que suelen buscarse unos a otros?

Leonardo Nierman sonríe: “Importante tu pregunta, Ana María. Pero la respuesta tampoco resultará complicada o inexplicable. No pasa nada ni tampoco ocurre nada. Porque también en esto, palabra, soy otra hoja al viento. Si me preguntas qué pasa con la gente, con la crítica, con los galeristas, con los compradores, los grupos, con todo eso y mucho más, muy sencillo: Nada. Absolutamente nada. Porque si mis amados congéneres de México y del extranjero me honran colgando obras mías en sus paredes como ha ocurrido desde hace más de cinco décadas. Bueno, pues yo las comparto con todo mi amor. Porque simplemente decidieron asomarse a mis ventanas. Ventanas de mi propia vida, de mi propio sentido del color, de mi intimidad, de mi forma de mirar, trasladarme, volar, jugar, reír, vibrar y hasta de llorar con los pinceles o con el acero inoxidable. Por otra parte, seré muy sincero contigo: Jamás he trabajado en mi vida, y muchísimo menos poniendo como pretexto los objetos creativos que realizo”.
EL ARTE NO ES “TRABAJO”, ES “PLACER”.

Otra revelación especial que el artista nos entregó, fue la de afirmar que las aspiraciones artísticas, al crearlas, al abrazarlas, jamás deben ser pretextadas como una acción que debe ser sumada a la fuerza de trabajo de un país. “La aspiración artística, es otra cosa. Ya que está unida a los sentimientos más íntimos, nobles, profundos y espirituales de los seres humanos. Con esto quiero decir, que si yo voy a pintar o a hacer esculturas, no voy a “trabajar” entre comillas. Si digo esto, estoy más que equivocado. Porque la vocación de intentar crear un objeto artístico y abrirle la puerta, es tanto como encontrarnos con uno de los placeres más bellos y delicados de nuestra vida, ya que se trata de un premio, un privilegio, una fiesta, una celebración, una abundancia espiritual infinita… esto y más, pero de esto a “trabajar”, existe una distancia por demás insalvable. Porque si yo cuando voy a pintar le dijera a mi familia o a mis amigos: “Perdonen que me ausente, pero es que voy a ir a trabajar”, me estaría comportando no solo como un gran mentiroso, sino incluso como un gran engañifa”, reflexiona el artista de los ojos azules, con esa manera tan suya de improvisar humorismo y que suele acompañar de traviesas sonrisas.
“UN MÚSICO QUE PINTA”, DIJO NEVILLE MARRINER

Y cuando el maestro Leonardo Nierman habla de la “armonía de la amistad”, cita con agradecimiento y justa admiración al creador de una de las academias más importantes del mundo, la Academia de Música de St. Martin in the Fields”: el director de orquesta y violinista británico, Neville Marriner, fallecido a los 92 años de edad, el cercano 2 de octubre de 2016. Ya que en una de las presentaciones especiales que las redes culturales organizaron a nuestro entrevistado dentro y fuera del país, el inmortal músico lanzó para siempre, la frase más genial que artista alguno escuchara: “Y aquí, con todos nosotros, la presencia de Leonardo Nierman: Un músico que pinta”. Y como es de esperarse, el artista evocó que a Marriner, se le dio el título honorífico de Caballero o Sir en 1985, debido a su trayectoria que inició en la Orquesta Sinfónica de Londres para luego crear su propia academia logrando convertirla en una de las más importantes, puesto que su repertorio fue amplio pero su fama se la ganó por interpretar música Barroca.

Indicando asimismo el pintor y escultor, que con mucha razón a Marriner, se le echará por siempre, “muchísimo de menos”, pues se trata de todo un gran personaje, nacido en Lincoln, Inglaterra en 1924, habiendo estudiado en el Real Colegio de la Música y Conservatorio de París, organizando la fundación de su academia a finales de los años 50s, con el nombre de la conocida
Iglesia: St. Martin in the Fields, ubicada en el centro de Londres, próxima a la Galería Nacional. Aludiendo el creador que Marriner, dirigió igualmente la Orquesta de Minesota de 1979 a 1986 y la Orquesta Sinfónica de la Radio Stuttgart de 1986 a 1989. Entre sus trabajos más importantes está la grabación de la banda sonora del filme”Amadeus” de 1984.  No descartó asimismo el maestro Nierman, que Neville, ha sido una de las
figuras más importantes del siglo XX, puesto que a la hora de revitalizar la música barroca y la del temprano clasicismo por medio de interpretaciones al frente de la Academy, sus lecturas siempre se caracterizaron por el brío, el fraseo elegante y una gran calidad técnica.
¿Y cómo es esa técnica? se le pregunta al artista:

“Muy especial, Ana María. La técnica de Marriner, tendió siempre a la economía de gestos y a los matices puramente expresivos. Uno de los aspectos más especiales de direccionar consistía en esa su maravillosa claridad que sabía obtener de los distintos planos orquestales, permitiendo que el oyente escuche todas y cada una de las
notas escritas en la partitura. Conformando así, un diálogo muy ameno con el público. Y es que Marriner siempre entendió la dirección orquestal como un acto solidario y compartido con los profesores-colegas de su orquesta. Su inmenso repertorio ha abarcado la música de compositores como Bach hasta las más modernas piezas del siglo XX. Con el tiempo, la Academy fue ampliando su estupenda organización hasta ser capaz de interpretar obras del sinfonismo romántico dentro del cual se requiere un mayor número de instrumentistas”, expuso Leonardo Nierman, a manera de un pequeño
pero muy sincero homenaje de amistad, sentimientos, palabras y conceptos
musicales.
PAZ EN AQUELLA “RUPTURA”

Y cuando le hablamos al maestro de aquellos años 60, en la cual los más famosos muralistas de México defendían que “No hay más ruta que la nuestra”, frase por cierto basada en pasajes históricos e intelectuales de nuestro país. Hacemos hincapié que se había tomado muy en cuenta entonces, que él, Leonardo Nierman, sin haber tomado partido y sin apoyar a los grupos de artistas que estando filtrados o colocados en el lado opuesto de aquella ideología, mostraban constantemente su descontento con docenas y docenas de manifestaciones, optó por decirles a los periodistas.

“No estoy colocado ni de un lado ni de otro. Simplemente estoy colocado en otro escalón un tanto independiente y muy sencillo. En un tranquilo y efectivo sitial donde vive de la manera más feliz y amistosa, una “señora importantísima” llamada simplemente “Libertad Creativa Absoluta”. Pues los logros estéticos de muralistas y expresionistas liberales, son tan ejemplares, tan dignos y respetables, como todo lo que en nuestro planeta se ha logrado en materia artística. Así que mi voto, es solo uno…Y volveré a repetirlo con tranquilidad de conciencia y mucha paz. Me pronuncio, simplemente, hacia todo lo que pueda representar, la libre y absoluta soberanía expresiva de lo que entendemos todos por creatividad artística… Eso es todo… No hay más”… Frases, que de acuerdo a lo expresado en diarios y revistas de aquella época, ayudaron a encender la más importante flama que en aquellos momentos se necesitaba tanto… La flama de la paz. Oportunidad que aprovecho para alegrarme mucho con esta entrevista al maestro Leonardo Nierman, despidiéndome como siempre con:
Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com